Javier Salvador Grupo teleprensa
Poco antes de salir de casa le pego un repaso diario a los titulares de otros medios de comunicación mientras escucho la radio, casi todas. Bueno debo confesar que a Jiménez Losantos me lo paso por alto para no empezar la mañana con un subidón de adrenalina y mal humor, porque creo que este tío tiene que poner de mala leche a todo aquel que le escuche. Una máquina de matar. Pero volviedo a lo supuestamente serio, en una de esas emisoras de radio escucho hoy que el Defensor del Pueblo Andaluz, el cura Chamizo para los amigos, va a abrir una investigación sobre la oleada de pateras que en las últimas horas han llegado a Almería y Motril.
Las intenciones del Defensor del Pueblo Andaluz y su decisión de intervenir en el asunto de la inmigración es tan trascendental a estas alturas del programa que como soporte táctico creo que se ha movilizado a una unidad especial del CSI de Miami que hace prácticas en Lepe. También me han dicho que una brigada de intervención especial tipo Geo, eso sí creada dentro de la Policía Autonómica de Andalucía,- es decir los policías nacionales que cobran más que antes y llevan la bandera andaluza en el brazo-, se va poner en marcha de inmediato para aportar esos efectivos que actúen a pie de playa. Claro, que como es nueva, le van a dotar de un presupuesto especial al tipo de conservatorios y escuelas de idiomas, en resumen, veinte euros “pa repartir entre toicas las criaturas” y que no olviden que nacen de todo un decreto publicado en el BOJA.
Perdonen que me lo tome a risa, pero que Chamizo venga ahora a investigar esto no es más que quedarse con el culo al aire y vocear a los cuatro vientos la efectividad de su institución. Vamos, desde que ha saltado a la luz su decisión, no sé si los traficantes de hombres se están partiendo el culo de risa en mitad de las playas del Mediterráneo en el norte de África, al tiempo que hacen cortes de manga al aire, o han optado por cambiar las rutas hacia Murcia, que no es competencia del implacable Chamizo.
Hay una cosa muy clara en este asunto, que como sea verdad, a su responsable de comunicación hay que darle una mano de caponazos de las buenas. A estas alturas del programa, con la que está cayendo, con una pelea entre estados de la UE en la que ya no se habla de personas, sino de dinero y de recuerdos sobre ¿quién me ayudó a mi antes?, como ahora dicen otros países del norte, lo que no puede hacer el Defensor del Pueblo Andaluz es salir a pedir su minuto de gloria en los medios, porque su opinión tiene tanta importancia o peso en estos momentos como un mojón que marque el dominio público en una playa junto a la que se quiera urbanizar, es decir, mucha en los papeles y muy poquita en la práctica.
No entiendo por qué no se abrieron investigaciones cuando de una sola tacada llegaron más de 380 al puerto de Almerimar, aunque de eso hace unos años. Tampoco comprendo por qué no se ha hecho durante los muchos que dura ya esta pesadilla o simplemente, por qué no cede su presupuesto para atender por lo menos a los niños que están danzando de un centro de acogida a otro porque no hay lugar donde meterlos.
Aviso, como el Instituto Andaluz de la Mujer salga diciendo algo así como que va a investigar la situación de opresión de la mujer en los países de origen de la inmigración, me corto las venas con una barra de pan. Baguette además, que ya nadie hace pan de Huércal, como el de toda la vida. Y eso no lo investiga nadie, que hay que joderse.
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