Javier Salvador Grupo Teleprensa
Hace apenas unos días una sentencia del Juez Rivera, de Almería, en la que condenaba a la Universidad de Almería a respetar los derechos de una alumna sorda tal cual establece la Constitución Española, me llamó especialmente la atención por reproducir textualmente unos párrafos de la Carta Magna. El estilo de redacción utilizado, su simplicidad y claridad hacen del texto que establece las bases de esta democracia, la española, algo digno de leer en profundidad. He buscado un ejemplar de la Constitución, aún no lo he encontrado pero creo que tengo uno, porque quiero buscar lo que dice sobre el derecho de todos los españoles a ser protegidos, a sentirnos seguros.
Hoy muchos almerienses se sienten especialmente inseguros porque la información sobre hechos tangibles que han ocurrido en las últimas horas nos ha sobrepasado. La muerte de Giuseppe D´Amico, ataques de murcigleros a pocos metros de la casa del mismísimo alcalde, la llegada de diecisiete pateras y un largo etcétera de hechos que poco nos ayudan a conciliar el sueño.
Almería vive una crisis, pero no es provocada por la muerte de D´Amico, porque lo que preocupa de este caso es que si realmente era tan peligroso por qué no estaba vigilado.
Buscando documentación en internet me encontré ayer un reportaje editado en un medio de comunicación nacional en el que un policía, con nombres y apellidos, describe Almería como una ciudad sin ley, en la que parece que la gente va con pistolas por la calle y que todo el mundo lo sabe. En esa información se dice claramente que los vigilantes de seguridad de algunas discotecas, ex militares de la Europa del Este van armados con pistolas automáticas. En el caso de D´Amico se habla más ahora de las consecuencias que del hecho en sí. Si ya lo dijo Juvenal ¿a quién has visto que se contente con un solo crimen?.
¿Es verdad todo lo que se dice?, ¿mentira? Ya es hora de poner fin a tanta historia. Si es cierto hay que actuar y hacerlo rápido. Me da igual que se saque a La Legión a la calle, que ya estuvo a punto de ocupar la ciudad para subsanar una crisis protagonizada por una huelga de basura, pues que ahora ayuden, por lo menos a vigilar las playas ante la llegada de pateras y así les sirve de entrenamiento para su misión en Líbano. Digo esto porque si quitamos a unos cuantos de la vigilancia de playas, pues igual tenemos más efectivos para controlar las calles, evitar ataques de murcigleros y cachear a los presuntos porteadores de armas.
No es normal lo que pasa en Almería. No es normal que tengamos que plantearnos qué hacer si vienen los murcigleros a casa. ¿Qué hago?, ¿me hago el dormido y que me rocíen de spray?, ¿me compro una pistola?, ¿me uno a mis vecinos para pagar vigilancia privada en el barrio?
La situación es crítica y exige, por sí sola soluciones, de quien sea, sin dar nombre, pero que aporten soluciones de una puta vez.
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