Javier Salvador Grupo Teleprensa
Y lo pongo con mayúscula, Flores, porque me refiere a José Antonio Flores, presidente saliente de la Cámara de Comercio que, por mucho que se empeñe algún suplemento local, ha hecho un gran trabajo al frente de la institución cameral. Mejor nos iría si tuviésemos un ramo completo de Flores y no sólo un José Antonio que se nos marcha.
Hay que reconocer que le profeso especial aprecio, independientemente de una relación familiar muy antigua, tengo que confesarles que yo le conocí personalmente, de casualidad, cuando ambos participábamos en un largo curso de dirección de empresas al que acudíamos como alumnos. Así que aún con la diferencia de edad, somos “compis” de clase.
De esta persona tímida desde el exterior, serio en los planteamientos y trabajador incansable mucho podría contarles, pero lo siento, no lo haré. José Antonio, tú has dicho adiós y toca hablar del presente, de lo que se queda para continuar. Un abrazo y hasta siempre.
Y por eso creo que es el momento de empezar a hablar del que llega, Diego Martínez Cano, también querido y conocido.
Flores deja el listón muy alto pero hizo algo muy bien desde el principio, encontrar a alguien que le siguiese los pasos al mismo ritmo y al que no le doliese la espalda para levantarse temprano o llegar el último a casa. Ese es Martínez Cano.
Empresario de la comarca del Mármol, socio de Cuellar Arquitectura del Mármol y artífice de su expansión, empresa que creció y se hizo tan atractiva que al final, hechos cantados, pasó recientemente a formar parte del líder mundial de piedra natural, Grupo Cosentino, los del anuncio de la encimera antibacterias en la que el niño deja un reguero de chupachús.
Así las cosas no parece que hay motivos para quejarse, porque llega otro diez en la gestión, un tipo creativo, con enorme capacidad para el trabajo y una especial sensibilidad para con las minorías. Algún día les contaré las cosas que este tipo hace por las personas a las que nos empeñamos en llamar disminuidos o discapacitados y que él ha ayudado a convertir en artistas de la piedra natural. Pero eso será otro día.
Todo este marrón de halagos que les suelto hoy viene motivado por algo muy concreto. Se está consiguiendo, poco a poco, que la Cámara de Comercio vuelva a tener el peso específico que, siento decirlo, dejó de tener por muchos motivos. Esa remontada comenzó tímidamente con Picón, Martínez Cosentino le metió el acelerón del siglo, la afianzó Flores y a Diego Martínez le toca el punto más difícil, meter la directa y abrirla a la sociedad y que la gente sepa para qué sirve la Cámara de Comercio y que el empresario comprenda qué puede esperar de ella.
Los usuarios, las empresas y los medios de comunicación estaremos ahí para ayudar, para ser difusores de esa tarea que, estoy seguro, seguirá siendo ejemplar y el voto de confianza inicial nunca se debe negar a nadie.
Verán que también sabemos hacer columnas de opinión sin soltar tacos ni tirar de las orejas a nadie. Y no por ello tienen que dejar de ser divertidas.
jsalvador@teleprensa.es
