Javier Salvador Grupo teleprensa
¿Saben ustedes que una persona totalmente ajena a su empresa tiene potestad para dar de baja el número de teléfono de su sociedad, sin necesidad de enviar ningún papel o confirmación de identidad?. Es decir, un empleado cabreado o un cabroncete que pueda hacer llamadas desde su teléfono por el motivo que sea, sólo tiene que llamar desde ese terminal a uno de los número de Telefónica y todo listo. A esperar que son dos días.
Esto no es chisme, es un hecho, aunque no me termino de creer que sea tan fácil y que, finalmente, exista detrás la mano de ese amigo que trabaja en Telefónica al que le metes la bola de que esa línea es tuya o te han autorizado para darla de baja. Pero aún así hay que ser zote, inútil e irresponsable, para no pedir confirmaciones vía fax., documentarse y cerciorarse de que el titular de la línea está conforme y un sinfín de cuestiones mínimas para garantizar un servicio que no se asemeje al de una república bananera. Lo más cachondo de todo es que, cuando haces la consulta, te dicen que sí es posible que esto suceda, que está regulado el proceso de baja de tal forma que si alguien llama desde tu teléfono al departamento de bajas te la pueden jugar y, además, no tienes más opción que poner cara de gilipollas, porque puedes estar siete días dando vueltas por las distintas líneas de atención al cliente a las que te mandan. Y lo más cachondo es que esas líneas se llaman de atención al cliente, cuando realmente parecen trincheras desde la que se emplean avanzados métodos de guerra psicológica.
Pero no es un hecho aislado en esta Almería, ¿saben ustedes que es posible que alguien ajeno a ti como persona, sociedad o amistad, te puede abrir una cuenta en un banco y tu enterarte de su existencia cuando recibes una carta anunciándote que “tienes una deuda de 1,5 euros por mantenimiento de libreta”?. Para descojonarse. Pues eso también sucede en Almería, en pleno Paseo de Almería, en una oficina situada en la parte baja de la avenida y prometo darles más detalles porque el caso no es aislado.
Esos hechos nos demuestran que vivimos en una sociedad en la que estamos a merced del interés de los denominados poderosos y de esos otros fantasmas que van de tal clase, pero que no llegan ni a primera etapa de la carrera. Si el otro día les hablaba de la necesidad de contar las cosas positivas, hoy le digo lo mismo, pero hay que denunciar las negativas para que dejen de suceder. Ayer en un e-mail de un lector me planteaba ciertas dudas respecto a uno de los grandes asuntos de la semana: traslado del aeropuerto. Me pedía que investigase quiénes son los recientes propietarios de las enormes extensiones de terreno que rodean la zona denominada como Km 21, donde Megino, concejal de Urbanismo del aeropuerto, perdón de Almería, quiere llevarse la pista de aterrizaje. Mi respuesta fue muy clara a ese email, y se la transcribo a ustedes. Almería tiene previsto el Soterramiento, el Gas, el Ave y otras super obras que cuestan una pasta gansa. ¿De verdad creen que papá Estado o el tito Chaves van a soltar tanta gallina en tan poco tiempo?. Pues no. Y aún así, ¿saben ustedes cuánto tiempo se ha tardado en desarrollar El Toyo o la misma Rambla de Almería?. Y ahora otra nueva cuestión ¿creen que lo que diga Megino, al que le quedan dos años, es vinculante?. Hablemos de cosas serias señores, que no hay que perder tanto el tiempo.
Por cierto les comunico que ya somos más de 30.000 personas las que diariamente leemos estas páginas. Llegamos, determinados días, a puntas de 40.000 y la media de consultas es de 2,5 páginas por lector. Gracias y como decía aquel “seguiremos informando” y, sobre todo, dando nuestra opinión.
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