Javier Salvador, Grupo Teleprensa
Cuando hace unas semanas terminábamos de perfilar el diario digital que desde el pasado lunes Teleprensa les hace llegar a sus buzones de correo, no llegamos a pensar que el impacto digital fuese tan espectacular y, mucho menos, que animase tanto a amigos y desconocidos como para generar momento de euforia traducidos en e-mails de respuesta dando ánimos y haciéndonos llegar muestras de sobrado cariño.
Así, que para ser educados y aunque no nos guste el autobombo, tenemos que dar las gracias y para ello hago mías por un momento unas letras del novelista y dramaturgo francés, aunque de origen catalán, Henry Montherlant (1896-1970, autor entre otras de El sueño, Adolescentes, El caos de la noche, La reina muerta), que decía algo así como: “se puede experimentar tanta alegría al proporcionar placer a alguien, que se sienten ganas de darle las gracias”.
Y como nos consta que el hecho de abrir el correo y encontrar las informaciones suficientes para estar al día sobre Almería, ha generado enorme placer a muchos de nuestros lectores,- sobre todo a los no dispuestos a pelear en el bar a que quede libre el diario-, no nos queda más que dar las gracias.
Agradecer, por encima de todas las cosas, mensajes como los de José Luis, Antonio, Luis, Federico, Mónica, Curro, Luis, Matías, Juan, Elena, Karmele y tantas otras personas de los 456 correos de suscripción recibidos el miércoles y los más de 21.200 visitantes del mismo día.
Pero dándole vueltas, te das cuenta de que ésta es la generación digital, en la que una persona normal pasa más tiempo delante del ordenador que frente a un periódico y el monitor se convierte, por tanto, en su principal fuente de información.
Hace unos días, trabajando en día de fiesta, sin posibilidad de soporte técnico informático que te asista tuvimos una caída en la red, así que nos pusimos manos a la obra para buscar una solución casera. La otra opción que nos quedaba, además de marcharnos a casa y disfrutar de la navidad, era probar con la red wi-fi que tenemos, pero claro, como nadie la usa, nadie conocía una clave de acceso que sólo el informático guarda, como pasa en todas las empresas de este país.
Pero al darle al dichoso botón para buscar mi red, además de salirme todas las de mis vecinos había una que me llamó especialmente la atención, una red que nada tenía que ver con los sofisticados nombres que ponemos a las nuestras como “weblan96” “906685543lan” y otras cosas por el estilo. Ésta se llama “el buen samaritano” y si te conectas a internet sin cable a la altura del número 63 del Paseo de Almería la pillas.
Cuando accedes a ella el tío o tía cachondo/a no pide ni clave ni nada y, así, puedes trabajar.
La historia está muy clara. El propietario es una persona o empresa normal y corriente que, como paga su línea adsl mensual, tiene muy claro que no le van a cobrar más porque otro pueda conectarse a ella, y deja el libre uso del canal para aquel que pueda tener una necesidad. Está a claro que a muy pocos nos van a robar “Secretos de Estado” de nuestros ordenadores, pues una cosa es conectarse a internet por medio de nuestra señal y otra muy distinta acceder a nuestras redes privadas, algo improbable si sabemos proteger bien nuestra información.
El caso de “El buen samaritano” puede ser un ejemplo a seguir, un planteamiento que permita, desde iniciativas particulares, cubrir en Almería lo que ya hacen algunos ayuntamientos en el resto de España, como es ofrecer acceso inalámbrico a internet en buena parte de las ciudades, -se supone que el proyecto de Ciudad Digital de Almería ofrecerá esta posibilidad-, porque los servicios, las consultas, las soluciones y un montón de cosas ya no se consultan en papel, sino por medio del ordenador en cualquiera de sus formatos.
