jueves. 04.06.2026

Javier Salvador, periodista

María Dolores de Cospedal ha dejado caer en una entrevista en Antena 3 que no todas las personas en situación de desempleo deben tener derecho a desempleo y que de haber una reforma laboral debe ser mucho más flexible que la planteada hasta la fecha, es decir, una reforma que realmente ayude a los empresarios a poder hacer y deshacer con libertad para así tirar del carro, generar empleo y con ello nuevas cotizaciones, consumo, reducción de lo que invertimos en prestaciones por desempleo y todas esas cosas. Bien, estas declaraciones, se esté de acuerdo con ellas o no, son las de la número dos del PP, una de las personas que decidirá sobre la política estatal en los próximos años si como se cumplen las previsiones Mariano Rajoy gana por goleada en las próximas elecciones.

Los bueno de esta declaraciones es que la sitúan, y con ella al PP, en las antípodas de lo que defiende Alfredo Pérez Rubalcaba, el candidato del PSOE, y ya era hora de que se viesen a las claras esas diferencias entre la derecha e izquierda. Creo que esa falta de espacio entre unos y otros es lo que ha convertido a la clase política en la tercera preocupación de la sociedad española, por detrás del empleo y la economía, porque meter a todos en el mismo saco desmotiva.

Ahora bien, ¿está equivocada Cospedal? Pues no, y así lo opinan quienes votan a su partido, porque de hecho es una de las certezas que se tienen y que se vienen poniendo de manifiesto en las comunidades donde gobierna el PP más cercano a Mariano Rajoy, porque no todos los populares son iguales o siguen la doctrina de su partido a pies juntillas. Puede que sea molesto para muchos, sobre todo para esos cinco millones de parados que ven en la llegada de la derecha política al Gobierno central el principio del fin de sus problemas, pero, por otro lado, supone un alivio para ésos que aún tienen su puesto de trabajo y lo ven peligrar por la enorme presión que supone gastar o invertir, depende de cómo se mire, miles de millones de euros en prestaciones sociales.

Quizás este tipo de declaraciones o las acciones de gobierno que están llevando a cabo en algunas comunidades, como el caso de Madrid con un curso escolar prácticamente paralizado, puedan hacer mella en la intención de voto de los españoles que han sido llamados a las urnas el próximo 20 de noviembre, pero a día de hoy las encuestas muestran tal diferencia que el futuro parece estar escrito. Y si a esto le unimos un PSOE que sí, que tiene candidato de tirón, pero que no tiene partido porque las bases están totalmente descolgadas de sus organizaciones provinciales por sus habituales luchas de poder, se nos muestra un horizonte en el que todo parece empeorar antes que ir a mejor.

Las crisis son muy distintas sin son propias de un país o como en este caso afectan a todo un sistema como el que comparten los países desarrollados. Aquí nadie sale antes que otros, y si piensan en Alemania, que nadie olvide que ese país no sería el mismo sin Europa, como tampoco lo sería la Unión sin ellos en estos momentos. No hay recetas mágicas, sólo modelos de cómo hacer las cosas y cada partido, dependiendo de su ideología tiene unos métodos y unas prioridades.

Quizás de economía aprendamos poco en estos años pese a lo que venimos padeciendo, pero de política vamos a aprender un montón. Al tiempo.

¿Desempleo para todos?
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