jueves. 04.06.2026

Javier Salvador, teleprensa.es

En Estados Unidos, que se toman esto de la política mucho más a pecho que nosotros, hay un lío tremendo montado con el crimen de Tucson, ése en el que un tipo disparó contra los asistentes a un acto político, matando a seis personas y dejando malherida a la protagonista del acto. La historia se centra en que durante los dos últimos años, los medios de comunicación de derechas, y cuando hablamos de derechas en EE.UU hablamos de ultra derecha, han utilizado al movimiento conocido como Tea Party como el jarabe que puede curar los males del país, y a Sarah Palin, ex gobernadora de Alaska, como la doctora que podía administrar la medicina. Más o menos, para que me entiendan, estaban convirtiendo el debate político en algo así como una tarde de televisión en España con programas dedicados a lo que llamamos telebasura, o prensa del corazón si se quiere ser más condescendiente. Es decir, a ver quién es capaz de decir la barbaridad más gorda.

El problema de estos calienta platós, es que si no les respondes debidamente siguen aumentando el clima, la tensión, porque se sienten arropados por el silencio de aquéllos a los que atacan. Así, volviendo al caso americano, cuando ha ocurrido una desgracia que es un fiel reflejo de lo que se decía entre líneas en los mensajes del vocero de turno, en este caso la tal Palin, la gente ha despertado y ha dicho eso de que “se acabó la función de circo”.

El caso americano, en cuanto a encuestas, vaivenes y demás, tiene sus semejanzas con el español. Ciertamente Obama había caído en desgracia para muchos de los que le votaron, como aquí con Zapatero. Vamos, de blando y políticamente afeminado no bajan las definiciones que le otorgaban, que es más o menos lo que venimos escuchando por aquí. Pero en EE.UU. la oposición no ganaba terreno, sino que lo perdía Obama. Igual la película les suena de algo.

Ha pasado una desgracia, se ha descubierto el pastel o, mejor dicho, el nombre de quien invitaba al festín, y ahora el Tea Party y Sarah Palin se encuentran en una situación muy comprometida. Vamos, que tampoco es que merezcan menos, porque alentaban a sus seguidores a “recargar sus armas” para defender los EE.UU., y entre otras cosas ponían en la red webs en las que identificaban a los enemigos del estado con dianas como las que estamos acostumbrados a identificar por las películas como de miras telescópicas.

Nosotros, en España, igual no tenemos esos peligros de un zumbao pegando tiros en mitad de un mitin, pero tenemos entre manos otros asuntos que, si no son bien llevados, se nos pueden escapar y como se suelten no habrá quien los coja.

Algunos políticos de la oposición podrían tomar nota de las “arenas” que pisan, porque nunca han estado tan cerca de gobernar en ocho años, pero tampoco tan cerca de quedarse sin nada por dejar que un partido se resquebraje con tal de dejar el sillón que han olvidado era prestado, o por el mero hecho de alimentar miedos entre una población hambrienta.

Pese a todo, también podríamos preguntarnos si algunos estarían hoy donde están si no existiesen esos miedos y si la crisis no hubiese tenido los efectos que está teniendo.

Pues eso, que aprendan de los que caen hoy, para no seguir ellos el mismo camino el día de mañana.

Aprender de los que caen
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