Javier Salvador, teleprensa.es
El próximo 29 de septiembre hay huelga general, eso lo sabemos todos, pero no todos conocemos los motivos que esgrimen los sindicatos para animarnos a parar ese día en señal de protesta. Tenía como tarea pendiente darme una vuelta por las webs de los sindicatos y ver si me convencían las razones para ir también a la huelga, pero hecha la visita va a ser que no, que me quedo trabajando aunque sólo sea por decir aquello de que yo no comparto los motivos de esos sindicatos.
Y es bueno que todos se den una vuelta por esas páginas de internet porque ahí podrán saber si se identifican con los motivos de esta huelga o no, con el planteamiento que hacen los sindicatos del por qué hay que sumarse a esta iniciativa y, sobre todo, para ver si identificas a tu jefe con la imagen que UGT da del que paga las nóminas en su serie de vídeos promocionales. Yo, particularmente, no juego a las canicas en mi sala de juntas tal y como aparece en uno de sus vídeos y lo que ensucio lo recojo yo.
Pero tiene su cosa eso de los videos. Los sindicatos conocen perfectamente que han perdido fuerza, mucha fuerza, y cada vez son más los grupos de trabajadores que se afilian a nuevas formaciones nacidas para representar peculiaridades laborales de una manera más directa. El tiempo de las grandes centrales llega a su fin y parece que sólo las sostienen los funcionarios y las grandes empresas.
Es precisamente en este colectivo de trabajadores donde esperan tener un mayor apoyo, pero ojo porque también es un arma de doble filo. Los funcionarios están cansados de que el ciudadano que trabaja en la empresa privada tenga una mala imagen de ellos, pero si son los únicos que paran, ese sentimiento de rechazo se incrementará.
También puede que paren los trabajadores de las grandes empresas, ésas que tienen en nómina a miles de personas, pero ojo también, que visto desde la calle también tiene un poco de funcionarios por ese de que cuando hay problemas es el Estado el que tiene que acudir al rescate.
Pero en la España real el 80% de ese tejido productivo que tira del país está compuesto por pequeñas empresas, sociedades con unos pocos trabajadores a los que la crisis les ha enseñado a valorar aún más su puesto de trabajo, porque ya no se trata de si cobras más o menos, sino de cobrar a final de mes y que lo vuelvas a hacer el siguiente porque tu trabajo se valora de verdad.
Si se para un día y se hace una huelga general espectacular, al día siguiente nadie va a ingresar en las cuentas de empresas unos cuantos miles de euros reconociendo los errores cometidos, lo que quiere decir que la situación va ser exactamente la misma que el día anterior al de la huelga general, con lo que nos queda la pregunta de ¿qué vamos a arreglar?
Tal y como han planteado los sindicatos esta huelga parece más una necesidad de las propias centrales de reafirmar su papel, que una medida extrema para llamar al orden al Gobierno y obligarle a rectificar.
Eso sí, el día de paro provocará pérdidas millonarias que podremos conocer a las 48 horas de la gran convocatoria, pero ese dinero saldrá de las empresas y administraciones cuyos trabajadores han sido convocados a la huelga. Así que, lejos de arreglar empeoramos aún más las cosas.
Me ha hecho especialmente gracia un vídeo de UGT que habla de los 600 euristas, que es donde hemos caído desde el mileurismo con la crisis. No tengo muy claro de dónde sacan el dinero los sindicatos, pero les aseguro que para ganar los seiscientos euros más la parte correspondiente de seguridad social, la empresa, cualquiera que sea, se lo tiene que currar primero e intentar cobrarlo después.
Así que podemos hacer una cosa. A partir de ahora grabemos las entrevistas de trabajo y cuando digas que sólo puedes pagar el sueldo mínimo interprofesional le das como opción que antes de aceptar se pasen por UGT para ver si allí les pueden buscar algo mejor. Pero antes de que se marche el aspirante hay que darle una copia del vídeo para que se la entregue al secretario general de UGT en su provincia, para ver si también lo cuelgan en su web.
No, esta vez no haré huelga, no mientras los sindicatos sigan establecimiento la diferencia entre buenos y malos, trabajador sufridor y honrado frente a empresario jeta y cabrón. Es cierto que hay de todo, pero ese no era el mensaje de esta huelga.
Pero hay más, va a resultar que si algún trabajador mío va a esa huelga, entenderé que para él soy un cabrón, igual que los ejemplos de ese vídeo y, por tanto ¿para qué quiero a alguien en mi equipo que opina eso de mí?
Flaco favor ha hecho UGT con tan simpáticos vídeos.
