jueves. 04.06.2026

Javier Salvador, teleprensa.es

Diego Cervantes, para quien no lo sepa, es profesor en la Universidad de Almería y ha sido concejal por Izquierda Unida en el Ayuntamiento de la capital durante los últimos quince años. Ahora se va, bueno prácticamente se ha ido ya de la política municipal, aunque deja el sello de la casa, es decir, tener la última palabra, pintando mucho, poco o nada, pero dejando la última palabra sobre la mesa para que no se note su inferioridad numérica. Según él, el día que más disfrutó fue cuando un chaval que concursaba por una vivienda para jóvenes le dijo eso de “con cojones Diego”, animándole a que proyectasen otras similares ante la imposibilidad de acceder a una vivienda de promoción libre en aquellos tiempos por los precios a los que salían al mercado y, como todo el monte era orégano, pues no había nadie que hiciese VPO. Pero los ánimos de aquel chaval también sirven para resumir sus años de concejal: con dos cojones Diego.

Acertada o desacertadamente, Cervantes le ha puesto un par de esferas al ejercicio de la oposición. Muchas veces como todo un Quijote, y también se la dio contra algún que otro molino, pero si algo hay que reconocerle a Diego Cervantes es en sus años de oposición no ha sido la sal, sino el salero, en el salón de plenos porque ciertamente repartía para todas partes.

A Juan Megino, concejal de Urbanismo de Almería que preside un partido local de ideología conservadora, puede que le dé hasta pena que se marche el concejal de IU, porque era el único con el que se podía entretener en sus constantes y duros enfrentamientos, aunque siempre le quedará el delegado de Vivienda de la Junta en Almería para esos diálogos entre sordos.

Lo cierto es que ayer, en su despedida, quizás habló con más soltura que otras veces porque, sencillamente, ya le importa un poco menos todo y así, aunque con el cariño del viejo concejal hacia un alcalde al que conoció muy joven y como concejal, echó en falta que Almería tenga un alcalde de verdad, que sepa moverse en los despachos, reivindicar, tomar decisiones y que su principal valor no sea quedar bien cuando va a una asociación de mujeres del centro y se deje besuquear amablemente.

Así, dejó claro que el soterramiento que tendremos es el que Madrid quiera porque son ellos los que ponen el dinero y nadie más ha sabido reivindicar nada, pero con la boca pequeña dejaba ver una luz en el camino.

Cervantes habló de Antonio Cantón, el candidato oculto del PSOE que todos conocen, admitiendo que es la peor opción para el propio Rodríguez Comendador, alcalde de Almería. Definió al candidato socialista, un independiente de firmes convicciones progresistas, como lo que todo el mundo sabe, un brillante empresario que ha llegado allí donde todo joven emprendedor sueña. Cree que le quitará votos al PP, pero no tiene muy claro que el PSOE se vuelque con él.

De alguna u otra manera, el concejal de IU dejaba ver que sí existe una oportunidad para evitar esa lentitud que le ha exasperado del Ayuntamiento de Almería y con una clara referencia a los jóvenes valores de la política dijo, sobre la corrupción, que los empresarios sólo tocan a los que se les insinúan y que a él, que ocupó durante un tiempo el área de urbanismo no le tocaron.

Quizás la utopía del político no corrupto sea algo más real de lo que creemos, pero también parece que al final será cierto que es mejor un político que ya venga con los bolsillos llenos a otros que, bueno, dejémoslo en que tienen un afán desmesurado por hacer obras en la ciudad.

Con dos cojones Diego
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