jueves. 04.06.2026

Javier Salvador, teleprensa.es

Después de más de veinte años hablando del soterramiento, mostrando espectaculares proyectos en acuarela durante campañas electorales con edificios, el mar entrando hasta la misma estación del tren y casi sacando a los pasajeros del Ave que algún día llegará a Almería con góndolas venecianas o, peor aún con falucas, resulta que el modelo por el que se pagarán más de 240 millones de euros no gusta a nadie o sólo a unos pocos. Supongo que hay que quejarse porque las flores se las llevará Madrid, que es quien pone el dinero, y no el alcalde de turno que pintará tanto como el dinero que pondrá, -menos del que tenía pensado para el “falacio” de congresos de Norman Foster, perdón palacio-. Y visto el panorama, para que no vuelva a pasar, hay que exigir que las siguientes obras las decidan los almerienses.

Algunos alumnos aventajados de la sopa boba podrían decir que los políticos ya representan a esos ciudadanos, pero nos alejaríamos intencionadamente de la realidad porque en las pasadas elecciones municipales más de un 48% de almerienses no votaron, pero también viven en la ciudad y tienen derecho a decidir sobre el terreno que pisan.

Olvidado el soterramiento, Almería se va a enfrentar en breve a su gran obra definitiva, ésa que realmente cambiará los usos que podemos hacer de ella. Se trata del puerto ciudad, la fórmula que recuperará el frontal marítimo y su uso por todos y no para disfrute de unos pocos. En el aire, porque sobre la mesa no hay nada, existen dos ideas principales. Una se centra en construir un enorme muelle desde la playa de San Miguel que llegaría hasta, más o menos, el viejo Cable Inglés. Amarres y zonas de ocio se concentrarían desde Almadrabillas hasta los edificios Presidente. Cuesta unos 150 millones de euros y se autofinancia.

La otra idea se centra en trasladar todo el tráfico de pasajeros y mercancías al nuevo muelle de Pechina, ese que se ha hecho con las rocas sacadas de Bayyana y una inversión descomunal. De esta manera el centenario puerto de toda la vida quedaría libre para instalar amarres, centros de ocio, aparcamientos y todo lo demás. Cuesta menos millones de euros y también se autofinancia.

Los dos modelos son compatibles y dado que las opiniones discordantes sirven para demostrar que la verdad existe, la gran decisión es ¿Por dónde empezar?

Yo soy de los que aboga por el segundo supuesto, porque más vale muelle en mano que cientos por hacer, visto lo que hemos tardado en dar los primeros pasos del soterramiento y el tiempo que llevamos hablando del puerto ciudad, pero es el almeriense quien debe empezar a moverse, tomar su elección públicamente, en los medios de comunicación o en la redes sociales para que no decidan ellos, sino que decidas tú.

Publicado el domingo, 13 de diciembre de 2009,en La Voz de Almería

Que decida Almería
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