Javier Salvador, teleprensa.es
En apenas un par de meses cumpliremos cuatro años con formato de periódico digital, ya que los cuatro anteriores, desde 2002, ese término no existía y nos llamábamos web de noticias. Salvo políticos y periodistas, pocos más se asomaban a esta ventana del día a día en Almería, de Murcia poco después, Granada y Costa Tropical un poco más tarde y Málaga dentro de unas horas si nuestros compañeros de allí y aquí son capaces de abrir el grifo. Pero esta vez el cambio no es sólo de formato, también damos un giro a nuestra misión como empresa periodística.
Hasta hace poco lo importante, lo que nos movía, era ser los primeros, facilitar hoy las noticias que mañana verán en los periódicos tradicionales implicándonos especialmente en asuntos como la defensa del medio ambiente, la igualdad, defensa del menor y todas esas cosas en las que crees cuando piensas que este mundo pude ser equilibrado, justo y formado por gentes de buena fe. Y como al final todo el mundo se cae del guindo hemos decidido ser de esos que preferimos estar en él, mantenernos en el árbol y madurar sin dejar de creer en una sociedad que recupere ciertos valores básicos. Ese proceso nos ha llevado hacia un nuevo reto, una misión: La verdad en mayúsculas.
Nuestra profesión consiste en contar cosas que interesen a la gente. Se pueden contar de forma impersonal y no tocando aquello que pueda dañar la cuenta de resultados, pero también se puede ejercer la profesión con un mayor grado de implicación, conscientes de que una sociedad local se ve reflejada en sus medios de comunicación de modo que tal cuales son así es ella.
Tenemos el San Benito de líderes. Llegamos los primeros, tenemos la audiencia de internet, contamos con una base de datos de suscriptores espectacular y mientras nuestros compañeros de otros medios nos animan a dar un giro, a ser más amables con los poderes públicos para conseguir un mejor resultado económico, esos lectores nos dicen todo lo contrario. Dan su aliento en forma de comentarios para que sigamos en una carrera que muchas veces pienso que lleva a un precipicio, aunque nunca se sabe si el salto al vacío es el fin de un camino o el principio de la liberación ¿Y si en ese salto aprendiésemos a volar? Por qué no, soy de los que creen que algún día las empresas volverán a creer en sus medios de comunicación y se publicitarán con el objetivo de ayudar a ese medio en concreto porque creen que hace una buena labor social y no buscará un mero interés de promoción publicitaria.
Quizás no sea posible convertirnos en pájaros, aunque un poco de ello sí que tenemos, pero estamos convencidos de que se pueden cambiar cosas. Desde el primer día que se anunció el nuevo Palacio de Congresos de Almería nos opusimos a esa obra convencidos de que tenía como fin enriquecer a unos pocos y no a la ciudad, a la provincia en general. Al final se cae y ese dinero servirá para otros fines, aunque tampoco tenemos claro que el reparto que se haga sea justo.
Hemos denunciando al concejal borracho, a la que se lleva los contratos a su casa para repartirlos con su marido como si se tratase de una partida de mus entre dos de un mismo equipo. A los alcaldes que han utilizado las leyes como papel higiénico y a los que se creen todo un Jayrán al-Amiri en pleno siglo XI. Y lo hemos publicado sabiendo que perdíamos con ello, pero que al mismo tiempo ganábamos en credibilidad.
Pero también, y eso nos hace sentirnos aún mejor, hemos dado cabida a clubes deportivos que casi nadie conoce, potenciado a atletas que han hecho frente a sus minusvalías sin importarles el qué dirán. Publicamos actos de organizaciones culturales que no sabíamos que existían, colectivos de bandas musicales, las cosas que cada empresa cuenta para evitar pagar publicidad y nos atrevimos a dotar a cada pueblo de su propio periódico hasta contar con 102 ediciones personalizadas.
Ahora todo sigue un poco igual, con una forma más ágil de leer este periódico cuyo formato ha sido decidido entre un grupo de lectores. Bueno, no sigue del todo igual, hay un enorme cambio. Ahora no nos mueve ser los primeros en contarlo, ahora que tenemos la audiencia y nos sabemos líderes la misión es seguir contando la verdad en mayúsculas.
