jueves. 04.06.2026

Javier Salvador, teleprensa.es

Hay militantes del PP que no soportan a Aguirre. De esos que aseguran que no la seguirían a ninguna parte, pero otros muchos se niegan en estos momentos a contemplar a más líderes que a la presidenta de la Comunidad de Madrid donde dicen, y habrá que creerlo, que ganaría por goleada si se presentase como independiente. Hay otros que ven en Gallardón el valor seguro para retomar el poder, el camino del centro derecha, pero en Madrid no es el más popular, dicen que su gestión económica parece un barco que hace aguas y pone en peligro la llegada a puerto seguro. Otros creen que todo este embrollo es una maniobra para eliminar las posibilidades de Camps como sucesor de Rajoy, a quien se le veían maneras, pero un tal Gürtel le ha puesto una zancadilla de las que es muy difícil levantarse. Rodrigo Rato puede ser una solución de consenso, y ahora más que nunca renace su nombre con el asunto Cajamadrid, pero para muchos no es más que un señuelo, que de ahí saltaría al escenario político en poco más de un año y medio.

En toda esta película también está Rajoy, pero resulta que ya nadie cuenta con él, y mucho menos con su equipo formado por Cospedal, Pons o Arenas. Algunos ven en la figura de Aznar, una opción viable. Es joven, se mantiene en el escenario político, pero su pasado con Bush no parece ser la mejor carta de presentación, aunque muchos estarían dispuestos a olvidar con tal de recuperar el equilibrio perdido.

Ahora bien, la tormenta aún no ha amainado y lo peor es que nadie sabe donde sujetarse para no caerse del barco mientras que los pasajeros, llamémosles también militantes, están entre verdes de ira y blancos del susto, tanto que no terminan de vomitar durante una travesía que les hace jurar que nunca más irán en ese barco.

Y así las cosas muchos miran hacia el pasado. Unos apuntan hacia la UCD como una figura a rescatar, otros hablan de que no podemos olvidar que el PP fue un partido generado por un verdadero líder, Fraga, que consiguió unir en un mismo barco al Partido Demócrata Popular, al Partido Liberal y a los de Alianza Popular. Y miran hacia atrás viendo una escapatoria a esta situación, ya que las posturas de unos y otros parecen irreconciliables en un momento en el que los líderes escasean, y los bienes escasos no pueden desaprovecharse porque el jefe de todos ellos sea incapaz de estar a la altura.

Los hay que son muy sabios en esto de la política y que ven en la disgregación una salida a la desaparición. Prefieren partidos más pequeños y capaces de captar a ese cincuenta por ciento de población que no vota por motivos, entre otros, como que ven demasiado grandes determinadas siglas y que en ellas se esconden personajes con los que no irían ni a tomar un café. Los hay que ya vaticinan un nuevo mapa de partidos, más pequeños, regionalistas como el PAR (Partido Aragonés), que tienen líderes con un círculo de influencia menos pretencioso pero más efectivo. Partidos que gobiernan en su comunidad y que luego se unen a otros para acudir a comicios más generales siempre y cuando su cuota de poder sea respetada. No olvidemos a CIU, Coalición Canaria, ERC o PNV.

En el PP, ahora sí, se habla de escisión. Si Madrid tira del carro Valencia no tardará mucho en ponerle ruedas al suyo. Castilla y León ya ha anunciado que o se pone fin a este desmadre o ellos se desmarcan y mucho otros piensan lo mismo.

Un gallego, Fraga, unió lo que hoy conocemos como Partido Popular, pero puede que también sea un gallego, Rajoy, quien devuelva las aguas a su cauce y nos haga testigos de una nueva fórmula que puede que no pinte mal, al menos no sería mucho peor que la actual gresca que hace retorcerse de risa a los socialistas cada vez que en el PP reprochan o recriminan algo al gobierno, porque sólo con decirle aquello “no de lecciones sobre cómo gobernar una nación cuando no es capaz de gobernar su propio partido”, le devuelven la pelota con un revés que nos permitiría ganar más de una Copa Davis.

Con este panorama la pregunta es ¿Por qué no? ¿Qué impide volver a aquella estructura del pasado?.

Volver al pasado
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