Javier A. Salvador, @jsalvadortp
Málaga, Granada, Córdoba y Sevilla han configurado el eje Andalusian Soul, una especie de asociación de interés económico que promoverá el turismo de ciudad, de capitales que tienen un atractivo especial o que han trabajado especialmente su oferta para hacer del turismo un motor real de la economía. Es una tarea que no se lleva a cabo de la noche a la mañana, ni la configuración de una asociación que agrupe los intereses de ciudades con alcaldes de distinto signo político, ni la oferta propia de cada una de ellos que justifica una acción de este tipo. La base de este tanque turístico que realmente pinta muy bien es, nada más y nada menos, que la colaboración entre lo público y lo privado, empresarios y administraciones tanto locales, comunidad autónoma e incluso el Estado ha sido efectiva. Y cuando se habla de ganar dinero, de mejorar para todos, da un poco igual quienes salgan en la foto, y por eso la que representa esta unión es la de los primeros ediles de Málaga, Granada, Córdoba y Sevilla. Entre ellos los hay del PP y del PSOE.
En Almería la noticia ha caído más que como jarro de agua fría como uno de agua hirviendo, porque de tanto escocer llega a quemar. Pero la culpa no es de nadie más que del Gobierno de la ciudad, del actual y del que lleva al frente de la oferta turística las últimas legislaturas, que son unas cuantas.
Algunos han tirado rápidamente del popular dicho de que quien con niños se acuesta meado amanece, intentando culpar al joven actual alcalde, que no por pipiolo deja de ingresar más de 5.400,00 euros al mes del bolsillo público. Pero su única culpa puede ser ese alelamiento político que se le nota en el rostro, porque la verdadera tara de la ciudad en materia turística es el retraso en acciones reales.
En Almería los hay que creen que con un vídeo de David Bisbal haciendo dos giros y cuatro inmersiones a cambio de unos cuantos cientos de miles de euros de la Diputación Provincial está todo solucionado. Y no es así.
Tampoco vale con esconder las carencias dando un triple salto mortal hacia delante y hacer creer que llevando a cabo un proyecto de puerto ciudad, sin consensuar con quienes lo sufrirán, compensará el hecho de no ser nada ni nadie en el circuito de ciudades turísticas de Andalucía. No cuela.
Almería tiene que definirse de una vez por todas. Identificar cuál es su producto, qué vende y todos a una apostar por unos pocos hechos diferenciales concretos, porque muchos a la vez confunden y mear en todos los jardines de moda no es serio. Y no, las refajonas y refajones no son ese hecho diferencial.
Nuestro valor está en las señas de identidad, en nuestra historia y, a partir de ahí, provocar, promover y conseguir que lo público y lo privado remen con el mismo rumbo para que esos elementos convenzan primero a los de aquí y luego a los de fuera.
No es un trabajo de un día para otro, pero tampoco es complicado. Es un trabajo de profesionales y no de políticos que no tienen experiencia alguna con las áreas que se les delega. Es en definitiva, sentido común.
Almería no tiene, a día de hoy, una oferta turística que pueda justificar para poder entrar en un modelo como Andalusian Soul. Eso no quiere decir que no lo pueda conseguir, ni que su solución pase por aliarse con Murcia en una especie de copia mala de lo hecho por Málaga, Granada, Córdoba y Sevilla, que a más de uno se le habrá pasado por la cabeza para así, de paso, decir eso de que Almería no es Andalucía.
De los errores hay que aprender, pero lo más difícil de todo es aprender a asumir que se cometen, que no siempre llevas razón.
