jueves. 04.06.2026

Javier A. Salvador, teleprensa.com

El verdadero empresario es ese que gestiona algo más que su empresa porque sabe de la importancia que tiene su entorno en la cuenta de resultados, además de su peso en la cartera de clientes. Verán, los hay que a día de hoy nadie podría asegurar a quién vota ese tipo y esa incógnita es la que verdaderamente les hace grandes, igual que al resto, a esos que están totalmente decantados y han estado todos estos años callados y ahora intentan hacer una de grillos pidiendo infraestructuras, contramedidas a las medidas que ellos propiciaron con sus apoyos económicos y votos, les empequeñece sólo el mero intento de pretender separarse de su creación.

En ese grupo de empresarios que nadie sabe en qué barco navegan están, por ejemplo, muchos de los que se han quitado chaquetas y corbatas para remangarse las mangas de la camisa y ponerse a trabajar por su entorno. Un presidente del Gobierno como Mariano Rajoy puede mariconear políticamente todo lo que quiera, imitar a un niño caprichoso o al gran dirigente imperturbable, pero ese juego funciona sólo hasta que esos que tu crees que te sostienen se te plantan delante y, de repente, te generan la gran duda de a quién votan.

Pongamos un ejemplo. A quién vota un tipo que tiene en su misma cartera de medios de comunicación La Sexta y La Razón, o a quiénes votarán la cúpula de La Caixa o de cualquiera otra de las tantas, muchísimas, grandes empresas que están en Catalunya pero que operan no sólo en todo el Estado, sino también en un entorno internacional donde no encaja que un país no sea capaz de solucionar un problema de este tipo. 

Y está bien que se pongan manos a la obra, y que provoquen escenas de verdadera risa con los intentos de copia y pega que en provincias, empresarios que han intentado salvar la crisis lamiendo el trasero de políticos locales en busca de migajas, intenten adoptar ahora el papel de dignos exigiendo infraestructuras, contramedidas de las medidas que ellos mismos apoyaron en su momento y demás chorradas vividas en los últimos años que han hecho de este país un campo abonado para cualquier populista con dotes de comunicador.

Pero si para el empresario es importante el entorno, para el entorno es vital poder identificar a esos empresarios que de una forma un otra tienen escrito en la frente la palabra líder y en el trasero tatuado a base de patadas recibidas, la definición y riesgos de liderar.

Hace unas horas escuchaba que al estar todo tan pervertido no queda más remedio que empezar desde cero. La Cámaras de comercio han muerto, asesinadas por la propia ambición de quienes pervirtieron su uso. Las asociaciones de empresarios han caído, como los sindicados, manchadas de por vida por el tinte del dinero público fácil. Cursos, ayudas, contratos, influencias y su anterior presidente en la cárcel, su otro dirigente pagando en negro y el que no ha pasado por ahí está, sencillamente hasta las cejas de causas judiciales. Y no, así no representan a nadie.

Conozco perfectamente el caso de un exitoso empresario del mármol del que he escuchado durante años de cargos del PP que era socialista sin lugar a dudas por el montante total de subvenciones que recibió en los gobiernos de Manuel Chaves. Pero obviaban que antes de eso fue hasta candidato por la mismísima Alianza Popular. 

A quién vota un empresario. Cuando no sepan identificarlo, ahí tienen un buen empresario.

A quién votan los empresarios
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