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  <title><![CDATA[Teleprensa :: RSS de «Juan José Cano»]]></title>

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    <description><![CDATA[Teleprensa, el periódico digital decano de Almería, ofrece las últimas noticias de Almería, Andalucía, España y el mundo. Mantente al día con actualidad local, internacional, deportes y golf. Toda la información al alcance de un clic, desde 2002.]]></description>
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      <title><![CDATA[Teleprensa :: RSS de «Juan José Cano»]]></title>
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  <title><![CDATA[Regionalismo NOES Independentismo]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 19 May 2026 12:34:31 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>El lenguaje es el primer territorio que conquista la manipulación política. Cuando las ideas escasean y los datos se vuelven incontestables, el recurso al espantapájaros conceptual se convierte en la única estrategia de supervivencia para quienes ven peligrar sus sillones. Lo hemos visto en esta campaña electoral: ante la irrupción de una alternativa netamente almeriensista, el aparato centralista ha activado la maquinaria del miedo, recurriendo al burdo truco de colgarle a Almerienses la etiqueta de "independentismo".</p>

<p>No es casual, desde luego, que la estocada se intente asestar desde fuera. Cierto titular publicado en la cabecera sevillana de ABC no respondió a la ignorancia, sino a una calculada operación de desgaste diseñada en despachos locales que no se atreven a hacer el trabajo sucio en los medios de la provincia. Prefirieron subcontratar en la capital autonómica para evitar el desgaste en casa. Es la paradoja de nuestro tiempo: en un mundo globalizado donde Almería está infinitamente mejor conectada por las redes e internet que por el tren o el avión, las cloacas políticas operaron con la misma fluidez y falta de fronteras, utilizando terminales mediáticas foráneas afines para linchar civilmente al disidente y prolongar así nuestro silencio.</p>

<p>El culmen de esta burda maniobra se alcanzó durante la jornada de reflexión. Una página de Facebook, bautizada como “Quédate en Andalucía”, sirvió de vertedero para una catarata de insultos personales de absoluta gravedad. Una campaña de escarnio público que sigue activa hoy en día ante la pasividad cómplice de las redes sociales. Cuando los argumentos expuestos en un programa electoral son impecables y se basan en auditorías, plazos y datos económicos que nadie quiere poner encima de la mesa, el único camino que le queda al adversario es la difamación personal.</p>

<p>Acudamos a la Real Academia Española, algo que hago habitualmente, para deshacer el entuerto que tanto interesa confundir. El regionalismo es, por definición, el “amor o apego a determinada región de un Estado, y a las cosas pertenecientes a ella”. Por el contrario, el independentismo es la “movimiento que propugna o reclama la independencia de un territorio respecto del Estado al que pertenece”.</p>

<p>La diferencia no es solo semántica; es profundamente ética y existencial. El regionalismo es un movimiento en positivo, nacido de la carencia. Los que no tienen nada —o a los que se les ha privado de lo que justamente les corresponde— solicitan pacíficamente un trato equitativo. Es el grito de la periferia olvidada. El independentismo, en cambio, suele operar en negativo, desde el privilegio y el supremacismo: los que tienen mucho exigen más, rompiendo los lazos de la solidaridad y recurriendo históricamente a la coacción o la tensión civil. Almerienses no pide privilegios ni fronteras; exige reciprocidad tributaria y que lo que aquí se produce retorne en infraestructuras y servicios dignos. ¿Hay algo menos rupturista que reclamar que nuestros impuestos sirvan para bioclimatizar colegios o dotar de médicos a nuestros hospitales?</p>

<p>Quienes pretenden equiparar el orgullo provincial con la quema de contenedores sufren de una severa amnesia política o de una tremenda hipocresía. Cuando Miguel Ángel Revilla y el Partido Regionalista de Cantabria (PRC) defendían los intereses de su tierra, se les abrieron de par en par las puertas de los platós nacionales; nadie acusó al expresidente cántabro de ultrajar banderas ni de dinamitar la convivencia. Si miramos a las Cortes de Castilla y León, la Unión del Pueblo Leonés (UPL) lleva años sentando parlamentarios legítimos y promoviendo una autonomía propia para la Región Leonesa. Es más, la moción para constituir una comunidad autónoma uniprovincial en León ha sido respaldada en el propio ayuntamiento capitalino y en la Diputación de León por concejales y diputados de los mismos partidos nacionales que aquí, en Almería, rasgan sus vestiduras verdiblancas ante el menor atisbo de disidencia identitaria almeriense.</p>

<p>¿Por qué en León el regionalismo es un derecho constitucional respetable y en Almería se tacha de "conspiración separatista"? La respuesta está en la comodidad del centralismo andaluz, habituado a contar con una delegación sumisa de parlamentarios almerienses que, durante más de cuarenta años, rojos y azules, socialistas y populares, han acudido a Sevilla a votar lo que dictaban las siglas de sus partidos antes que a defender la tierra que los votó.</p>

<p>El programa electoral de Almerienses no contiene un solo párrafo que hable de romper con Andalucia, ni de levantar aduanas, ni de desobediencia civil. Contiene doce compromisos de gestión con fecha, métrica y auditoría pública. Habla de ampliar la desaladora del Poniente, de erradicar los barracones educativos, de lograr que un paciente vea a su médico de cabecera en menos de 72 horas y de exigir que la Consejería de Agricultura tenga su sede física en el lugar donde se produce el sustento agroalimentario de Europa.</p>

<p>Esto nunca ha ido de romper nada, sino de reparar el agravio histórico que arrastramos desde hace décadas. Almerienses no se conforma con este diseño identitario andaluz que tantas veces pretende diluirnos bajo tradiciones que nos son ajenas a lo almeriense. El veredicto de las urnas ya es una realidad, pero la verdadera batalla por nuestra dignidad no termina en un recuento electoral; al contrario, desde hoy seguimos trabajando para consolidar el hecho diferencial almeriense en todas las esferas de la vida pública.</p>

<p>Los ataques y el miedo de las élites centralistas solo demuestran una cosa: que hay una Almería que ha despertado y que nuestra identidad es un motor imparable. Es el momento de defender con orgullo nuestra milenaria historia y una prehistoria que nos hace únicos en el mundo. De proteger con uñas y dientes nuestra cultura, nuestra rica etnografía, nuestros pozos, aljibes y monumentos abandonados. De reivindicar nuestras fiestas, la singularidad de nuestros trajes, la belleza de nuestros bailes y el sabor inconfundible de una gastronomía nacida del esfuerzo. Almerienses va de cuidar nuestras raíces, de blindar nuestro futuro y de exigir el derecho a vivir con dignidad donde decidieron asentarse nuestros antepasados. Porque Almería no debe ser siempre la última en todo. Almería es nuestra vida, nuestra esencia y nuestra prioridad. Desde Almerienses hemos dado el paso, y esta vez, no van a poder silenciarnos más.</p>
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  <title><![CDATA[Noventa minuti son molto longo]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Tue, 5 May 2026 12:17:20 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Anoche cinco candidatos “debatieron” sobre Andalucía lo que dura un partido de futbol. Almería solo existió como referencia a la corrupción. Lo de siempre. Como con el eterno Algarrobico. Nos mencionan siempre para mal, para ejemplificar, para...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Anoche cinco candidatos “debatieron” sobre Andalucía lo que dura un partido de futbol. Almería solo existió como referencia a la corrupción. Lo de siempre. Como con el eterno Algarrobico. Nos mencionan siempre para mal, para ejemplificar, para darnos palos. Como si no hubiera corrupción a orillas del Guadalquivir o desastres urbanísticos en la costa malagueña. Ignorarnos para lo importante es la verdadera política andaluza.</p>

<p>Se habló mucho de sanidad, sin que nadie nombrara al hospital de la Inmaculada con las mayores listas de espera, nadie explicó por qué en el Levante almeriense se deriva a pacientes a la sanidad privada de Murcia porque nuestra publica no da abasto. Tenemos la peor ratio de médicos por habitante. Y listas de espera que ahogan a nuestros centros de salud y el acceso a los especialistas.</p>

<p>Hablaron de educación sin mencionar que Almería lidera el ranking andaluz de barracones. Hablaron de los problemas del campo sin mencionar nuestro déficit hídrico y el coste energético de la desalación. O de los “misiles” reguladores y acuerdos con terceros que nos vienen impuestos desde Europa.</p>

<p>Todos discutieron cuánto recibe Andalucía del Estado. Y la desigualdad respecto a otras comunidades autónomas. Nadie preguntó cómo se reparte ese dinero, cuánto llega realmente a cada provincia, en concreto a Almería. Esa pregunta es la que nadie quiere responder. Porque la respuesta los condena. A todos.</p>

<p>El PP exhibió solo ladrillos como aval y montones de papeles esparcidos por la mesa y el suelo. El PSOE convirtió los cribados en su único discurso electoral. Vox repitió prioridad nacional tantas veces que dejó de significar algo. Las izquierdas denunciaron al mercado, a los ricos, a los tenedores y a la cubertería completa. Y Almería, mientras tanto, fuera del plano. Cinco partidos, cinco discursos, cero compromisos con nuestra región. Eso es una declaración de intenciones.</p>

<p>Almerienses lleva a estas elecciones una pregunta que ningún partido quiso hacerse anoche: ¿por qué la provincia que tanto aporta al PIB andaluz sigue siendo la última en recibir servicios? La respuesta es clara. Porque ninguno de los que estaban en ese debate nos necesita para gobernar. Tienen papeletas por esta circunscripción, pero sin representantes de los almerienses, sino de partido.</p>

<p>En Almerienses nacimos, existimos y nos presentamos precisamente para cambiar eso. Para que Almería exista.</p>

<p>El debate de anoche demostró que Almería sigue sin aparecer en el mapa político. Solo va a existir cuando alguien necesite de nuestros votos en el parlamento andaluz o español, en Sevilla o Madrid. Para eso estamos aquí. Para que la próxima vez que se debata, el que no se comprometa con Almería y los almerienses, noventa minuti les parezcan molto longo.</p>
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  <title><![CDATA[El camaleón popular]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Sun, 26 Apr 2026 18:36:30 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Hubo un tiempo, no tan lejano,&nbsp;en&nbsp;una galaxia remota&nbsp;de&nbsp;San Telmo, un grupo de irreductibles&nbsp;urcitanos lloraban por las esquinas. Aquellospadres&nbsp;del centro-derecha almeriense&nbsp;vieron durante décadas como&nbsp;un...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hubo un tiempo, no tan lejano,&nbsp;en&nbsp;una galaxia remota&nbsp;de&nbsp;San Telmo, un grupo de irreductibles&nbsp;urcitanos lloraban por las esquinas. Aquellospadres&nbsp;del centro-derecha almeriense&nbsp;vieron durante décadas como&nbsp;un agujero negro, bueno era rojo socialista,&nbsp;devoraba&nbsp;sus&nbsp;esperanzas con la misma voracidad con la que ellos hoy&nbsp;engullen&nbsp;las ilusiones de los que todavía les siguen apoyando&nbsp;en Almería.&nbsp;En aquellos&nbsp;maravillosos años—como&nbsp;el&nbsp;título&nbsp;de&nbsp;la serie&nbsp;—&nbsp;de oposición ruidosa&nbsp;y destructiva, se envolvían en una calculada ambigüedad regionalista, coqueteando con el agravio de una Almería&nbsp;abandonada,&nbsp;incluso&nbsp;trajeron&nbsp;como&nbsp;reclamo electoral&nbsp;a un "joven" Arenas.&nbsp;</p>

<p>Pero el poder, ese bálsamo que todo lo&nbsp;cura, ha obrado el milagro. Los que antes recelaban del centralismo sevillano son hoy más andalucistas que el mismísimo Blas Infante, luciendo&nbsp;con fervor banderasverdiblancas&nbsp;que les quedan, francamente,&nbsp;tan impostadas.&nbsp;Las ondean hasta con desgana, pero&nbsp;lo hacen.&nbsp;Les va en el sueldo.</p>

<p>Es fascinante, por no decir obsceno, observar cómo aquellos que&nbsp;bailaban parrandas en la intimidad hoy sean tan flamencos.&nbsp;Los otros&nbsp;flamencos, los de rosa,&nbsp;vuelven a salir&nbsp;huyendo&nbsp;porque de nuevo las salinas&nbsp;de Cabo de Gata&nbsp;están secas.&nbsp;Recuerdo a cierto consejero, huido&nbsp;con apremio de&nbsp;la capital,&nbsp;como&nbsp;adornó su balcón familiar con la enseña andaluza&nbsp;un 28Fdonde nos citamos&nbsp;los de&nbsp;Acción por Almería&nbsp;en Puerta Purchena,&nbsp;cuando no había charco&nbsp;o charca,&nbsp;para nunca más repetir&nbsp;tal acción en la misma&nbsp;la efeméride. Fue aquella&nbsp;una puesta en escena tan efímera como su lealtad&nbsp;al sillón&nbsp;municipal.&nbsp;Es ahora,&nbsp;y no fue antes con un gobierno socialista,&nbsp;cuando&nbsp;nos&nbsp;traen&nbsp;una cátedra de historia del andalucismo en la Universidad de Almería, precisamente en la provincia menos andaluza —si es que lo es en algo—, mientras nuestros escolares&nbsp;siguen&nbsp;estudiando en&nbsp;aulas prefabricadas&nbsp;que ya forman parte del paisaje&nbsp;escolar.</p>

<p>La metamorfosis del Partido Popular&nbsp;de Almería&nbsp;ha sido total. Han pasado de ser la voz del descontento a ser la alfombra de un sistema que nos sigue tratando como ciudadanos de segunda. Mientras ellos se llenan la boca con la "Andalucía líder", los datos, esos enemigos de&nbsp;supropaganda, nos devuelven&nbsp;a la realidad.&nbsp;Almería tiene la renta neta media más baja de España, y ostentamos el triste récord de ser la provincia con la peor ratio de médicos por habitante.&nbsp;Lo de ser la&nbsp;eterna&nbsp;isla peninsular ya ha dado para varios artículos.&nbsp;Sus promesas de campaña se evaporan en cuanto se sientan en el coche oficial.&nbsp;Y si te he visto,&nbsp;no me acuerdo, por lo menos&nbsp;hasta dentro de cuatro años.Heredaron&nbsp;del socialismo no solo el sillón, sino esa&nbsp;maquinaria&nbsp;tan bienengrasada&nbsp;como es&nbsp;la&nbsp;red clientelar, algo&nbsp;que tanto criticaban y que ahora alimentan para asegurar el colegio de pago&nbsp;de los niños&nbsp;y la casa&nbsp;familiar de verano&nbsp;con piscina, dejando&nbsp;en la cuneta&nbsp;a los almerienses a los que&nbsp;poco o nada les importamos.</p>

<p>La realidad es que el PP y el PSOE&nbsp;en Almería&nbsp;se han fundido&nbsp;y confundido, son una UTE de intereses compartidos. Están&nbsp;unidos por&nbsp;la corrupción,&nbsp;por&nbsp;las mordidas,&nbsp;por&nbsp;las mascarillas y&nbsp;por&nbsp;la incapacidad manifiesta para resolver los problemas&nbsp;reales&nbsp;de los almerienses. Almería no necesita más sucursales de Madrid o Sevilla, ni políticos cuya única ambición sea no molestar a sus jefes, para seguir saliendo en la foto. Necesitamos, sencillamente,&nbsp;a gente&nbsp;que&nbsp;tenga por primera vez&nbsp;en décadas&nbsp;Almería&nbsp;como prioridad.</p>

<p>Como todo buen ensayista, aquí&nbsp;les&nbsp;dejo&nbsp;para el final&nbsp;la fuente bibliográfica&nbsp;utilizada&nbsp;para elaborar este artículo.&nbsp;No&nbsp;he necesitado recurrir a la sofisticación de&nbsp;la IA para retratar&nbsp;a&nbsp;este&nbsp;camaleón. Me ha bastado un simple paseo por&nbsp;el señor&nbsp;Google para que la hemeroteca&nbsp;los deje&nbsp;retratados, como dice Pedrerol.&nbsp;Hagan la prueba&nbsp;ustedes mismos,&nbsp;escriban&nbsp;"PP Almería critica a la Junta de Andalucía", el buscador devuelve&nbsp;mágicamente&nbsp;un reguero de titulares que hoy se leen como literatura fantástica. Denunciaban con la voz rota que se nos "hurtaban" millones de la Deuda Histórica, bramaban contra unos presupuestos "engañosos y oscurantistas" y exigían, con el dedo índice tieso, que Almería dejara de ser la "provincia condenada al olvido". Es demoledor comprobar cómo aquellos que pedían "dinero contante y sonante" para hospitales y colegios son los mismos que hoy&nbsp;nos recetan paciencia&nbsp;como solución a&nbsp;una&nbsp;pésima&nbsp;gestión que nos mantiene a la cola de&nbsp;todo.&nbsp;Lo que antes era "abandono socialista" hoy es "estabilidad&nbsp;popular", demostrando&nbsp;que,&nbsp;para el PP, Almería solo fue&nbsp;un&nbsp;ariete para asaltar el palacio que hoy habitan con la misma desidia que tanto criticaron.</p>
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  <title><![CDATA[Política incensada]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 6 Apr 2026 12:27:49 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En Almería, el olor a incienso ha dejado de ser el preludio de lo sagrado para convertirse en el aroma oficial de la precampaña. Paseamos por nuestras calles y no nos tropezamos con soluciones, sino con políticos que han decidido que el mundo es...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En Almería, el olor a incienso ha dejado de ser el preludio de lo sagrado para convertirse en el aroma oficial de la precampaña. Paseamos por nuestras calles y no nos tropezamos con soluciones, sino con políticos que han decidido que el mundo es un inmenso 'photocall' diseñado para su mayor gloria. Hemos permitido, en un ejercicio de pasotismo ciudadano, que aquellos que deberían ser nuestros discretos gestores se conviertan en los eternos protagonistas de la vida pública, colonizando cada espacio de la misma.</p>

<p>Ahí están ellos, presidiendo procesiones compungidos con la peineta de rigor, o repartiendo la paella vecinal con una campechanía tan ensayada que asusta. Son el niño en el bautizo, la novia en la boda y, si nos descuidamos, el muerto en el entierro. No hay trofeo en un torneo infantil que no deba esperar la llegada del concejal de turno, que siempre llega tarde, quien aterriza justo para la foto y huye antes de que el sudor de los niños le manche. Los verdaderos protagonistas —el vecino que organiza la fiesta del barrio, el club que forma deportistas, el cofrade que pone su pasión y su tiempo— han sido desterrados a la categoría de mera comparsa, un decorado para que el figurón de turno luzca su mejor perfil y sonrisa para las redes sociales.</p>

<p>Esta política de la seducción y el vacío ha alcanzado su máxima expresión con la convocatoria de las elecciones andaluzas para el próximo 17 de mayo. Juanma Moreno no ha mirado las necesidades de los andaluces y los almerienses llamados a urnas, sino al calendario de fiestas. Su estrategia es una planificación lúdica: situar la precampaña entre nazarenos, la campaña justo antes de que se apague el último farolillo de la Feria de Abril y, por supuesto, asegurar cualquier cercanía antes de que el Rocío pudiera manchar las botas de los votantes. No hay razones climáticas ni urgencias de gestión para llevarnos a las urnas un mes antes; solo el deseo de no molestar a un electorado al que asignan un rol meramente lúdico, tratándonos como consumidores de ocio en lugar de ciudadanos con derecho a un debate serio y sin ataduras folclóricas.</p>

<p>Vivimos en la era de la estética sobre la ética, donde la forma ha devorado al fondo. Se nos ofrece una política "cool", ligera y digerible, que prefiere comunicar antes que hacer, y que sustituye la inversión en infraestructuras por un tuit ingenioso o una pose cercana. Mientras Almería sigue esperando el tren que nunca llega o el agua que se nos promete en cada mitin, nos entretienen con lo efímero. Nos han vendido que en política la simpatía es un rasgo político fundamental y que la presencia en el evento social de turno lo dota de prestigio, cuando en realidad solo enmascara la más absoluta vacuidad de ideas y la falta de gestión sobre los servicios.</p>

<p>Almería no es un escenario de película para que los políticos de Sevilla o Madrid vengan a hacerse un papelón cada cuatro años; es una tierra que exige ser respetada por su esfuerzo y no por su capacidad de aplauso. Es hora de devolver el protagonismo a quienes de verdad levantan esta provincia cada mañana, lejos de los focos y las medallas auto colgadas. No queremos más política incensada, ni postureo, queremos gente normal, de esa que se mancha las manos trabajando, políticos que den soluciones a los problemas reales, y no solo haciéndose fotos repartiendo trofeos que otros han ganado.</p>

<p>Es el momento de que el político vuelva a su sitio —en la última fila de la pose y en la primera de la gestión y el servicio— y que los almerienses volvamos a ser los únicos dueños de nuestra historia y nuestro destino. Almería merece ser mucho más que el decorado de una eterna y vacía fiesta electoral.</p>

<p>¿Estás listo para que Almería deje de ser la comparsa y empiece a marcar, por fin, el paso de su propio futuro?</p>

<p>&nbsp;</p>

<p><em><strong>Juan José Cano, presidente de Almerienses</strong></em></p>
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  <title><![CDATA[Pleno, pero vacío]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 16 Mar 2026 12:46:06 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Asistir a cualquier pleno del Ayuntamiento de Almería es como presenciar una tertulia de esas que inunda las parrillas televisivas, una función de teatro donde a los protagonistas, a los que les pagamos nosotros el sueldo, olvidan su papel de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Asistir a cualquier pleno del Ayuntamiento de Almería es como presenciar una tertulia de esas que inunda las parrillas televisivas, una función de teatro donde a los protagonistas, a los que les pagamos nosotros el sueldo, olvidan su papel de actor local, insisten en recitar el argumentario escrito en los despachos de Madrid y Sevilla. Mientras se citaba "el Falcon", "el Koldo" o “la Belarra” en las paredes de mármol del salón consistorial, fuera, en el mundo real, los barrios de nuestra Almería languidecen bajo una capa de suciedad y desidia que ningún discurso nacional podrá limpiar ni ocultar. Es el triunfo del sucursalismo político, de las franquicias: una ciudad del Mediterráneo gobernada desde Sevilla y Madrid.</p>

<p>Resulta casi cómico, si no fuera trágico, observar cómo el Partido Popular utiliza el consistorio como un ariete contra la Moncloa, mientras el PSOE se convierte en el escudo de Pedro Sánchez. Idénticamente, pero a la inversa, los populares defienden a capa y espada a Juanma Moreno de las críticas a la Junta de los socialistas. Se lanzan reproches sobre presupuestos generales que no llegan y deudas estatales, pero se dispersan en dar una explicación y una solución ante la vergüenza de tener la oficina periférica de Los Ángeles cerrada a cal y canto desde hace tantos años.</p>

<p>El cinismo alcanzó su cénit durante el turno de consulta pública. Ver a un vecino, Carlos Javier López, volver a reclamar un paso de peatones que lleva reclamando desde el barrio veinte años, solo para recibir la consabida respuesta de manual de "estamos trabajando en ello", es la constatación de que la política municipal ha perdido su utilidad en manos del bipartidismo. Para nuestros gobernantes es más urgente debatir sobre la política exterior en Oriente Medio que resolver por qué los niños de varios colegios tienen instalaciones escolares en estado deplorable, como las instalaciones deportivas públicas se caen a pedazos porque no ha habido control alguno sobre las concesionarias durante años. Es la expresión de la incompetencia municipal. El pleno está lleno de cargos, que demuestran reiteradamente ser más una carga; lleno de asesores y consignas, pero vacío de soluciones.</p>

<p>Desde Almerienses observamos este esperpento con la impotencia de quien sabe que nuestra tierra merece más que ser el escenario de las riñas de dos partidos que solo ven en Almería un puñado de votos para sus balances nacionales. El PP presume de una "gestión seria" mientras devuelve millones de euros en subvenciones por su incapacidad para ejecutarlas, y el PSOE ejerce una oposición estéril porque se ocupa y preocupa más en defender al amado líder que a los barrios donde la mugre se incrusta en las aceras. Ambos han convertido el Ayuntamiento en una extensión de las Cortes Generales, un altavoz de consignas que no arregla ni una farola ni una marquesina de autobús rota.</p>

<p>Necesitamos, ahora más que nunca, recuperar la política de lo cercano, la que huele a calle y no a moqueta de ministerio o consejería. Almería no necesita delegados autonómicos ni nacionales, necesita gestores que sientan el orgullo de pertenecer a esta tierra y que no tengan que pedir permiso a sus jefes de filas para defender lo nuestro. Es hora de dejar de mirar a fuera y empezar a mirar al suelo para limpiar de una vez nuestras calles. El cambio no vendrá de quienes usan Almería como trampolín para su carrera política; vendrá de quienes tengamos Almería como nuestra única prioridad.</p>

<p>Recuperemos la ilusión. Recuperemos Almería. Almería no es la sucursal de nadie. Porque mientras ellos discuten por permanecer en el poder a toda costa, nosotros vamos a trabajar por lo que les importa a los almerienses.</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[#AlmeriaNOESAndalucia]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 25 Feb 2026 17:43:55 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Hace ya más de cuatro décadas que a Almería se le impuso un traje de faralaes que no era de su agrado, una vestimenta forzada en aquel pucherazo del 28 de febrero de 1980 que todavía supura en nuestra memoria colectiva. Lo que el pueblo...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hace ya más de cuatro décadas que a Almería se le impuso un traje de faralaes que no era de su agrado, una vestimenta forzada en aquel pucherazo del 28 de febrero de 1980 que todavía supura en nuestra memoria colectiva. Lo que el pueblo almeriense llevado a urnas expresó a través de la abstención fue secuestrado por una ley, un cambalache legislativo retroactivo, donde diputados y senadores prefirieron el "enjuague" de los intereses de partido a la soberanía popular, enterrando nuestra realidad regional para alimentar el mito de una Andalucía uniforme. Nos convirtieron en andaluces por decreto, forzados a pertenecer a "creación artificial" que ha servido para marginarnos sistemáticamente desde hace cuarenta años. Es hora de sacudirse la indolencia y recordar que Almería no es el patio trasero de nadie, sino una región con luz propia, así lo fue durante siglos, que exige hoy su lugar en el mapa.</p>

<p>Nuestra esencia no nace de un despacho en Sevilla, sino de una herencia milenaria que nos vincula al Levante y al arco mediterráneo. Como bien rescató Nicolau Guillem en su libro, Almería fue un reino levantino, una provincia con una entidad regional, indumentaria y habla propias que nada tienen que ver con el folclore de la Andalucía del Guadalquivir. Durante décadas, las instituciones y la Junta han orquestado un borrado cultural: desde la escuela hasta los medios, nos han impuesto el verde y blanco sobre nuestra esencia roja y blanca, intentando convencernos de que nuestra identidad era una anomalía que debía ser corregida. Pero la cultura de un pueblo no se borra con publicidad institucional ni con vallas de la Junta; ni con “desayunos andaluces” en los patios, ni con pailas de arroz en las plazas de los pueblos, se lleva en el ADN de una tierra que siempre miró al mar mientras Andalucía le daba la espalda.</p>

<p>El bipartidismo ha sido el brazo ejecutor de esta tropelía. Durante décadas, el PSOE sevillano alimentó un centralismo asfixiante que drenó nuestros recursos. Ahora, el Partido Popular nos vende un nuevo centralismo malagueño bajo el disfraz de una gestión amable, pero la realidad en Almería sigue siendo de "pésimas comunicaciones" y perpetuando ser la isla peninsular. Ambos han fallado conscientemente. Han permitido que seamos la última provincia en inversión por habitante, ocupando repetidamente el vagón de cola en los presupuestos. Para ellos, Almería es solo una despensa agrícola, de votos y de recaudación de impuestos. Un solar para sus promesas incumplidas. El tonto útil. Somos una "región periférica" tanto para Madrid como para Sevilla. Una región que ya no puede esperar más a que decidan cuándo nos toca progresar, como debe ser nuestro futuro.</p>

<p>Los datos son el acta de acusación de este abandono. Vivimos en la zona más árida de Europa con un déficit hídrico estructural que amenaza nuestra supervivencia. En sanidad, soportamos una de las peores ratios de médicos por paciente de Andalucía, con hospitales y centros de salud que fueron proyectados y convertidos en eternas promesas tras décadas de espera, y lo siguen siendo hoy. En educación, hemos cronificado el uso de "barracones", esas aulas prefabricadas que avergüenzan a cualquier sistema público. Y qué decir de la movilidad: somos la única capital costera sin una conexión ferroviaria digna, atrapados en una A-7 colapsada, con una Autovía del Almanzora que parece no tener fin tras años de obras inconclusas. No hace falta recordar la A92, ¿verdad? Por no hablar de turismo, vivienda, inmigración, patrimonio o universidad, ¿que han hecho de positivo por los almerienses desde la Junta? Ese es el precio de no tener voz propia en las instituciones, de ser las marionetas de las franquicias de socialistas y populares.</p>

<p>Desde Almerienses, proponemos una "revuelta cívica" frente a este desequilibrio territorial. No buscamos privilegios, ser más que nadie, no somos ni nacionalistas ni independentistas. Queremos justicia y el reconocimiento de la Región de Almería como comunidad autónoma uniprovincial dentro del marco constitucional, siempre dentro de la ley. Exigimos una descentralización efectiva que traiga sedes institucionales a nuestra tierra y un plan de inversiones blindado por ley que nos saque del déficit estructural. Es momento de recuperar el orgullo y luchar por un futuro donde Almería sea dueña de su destino, rompiendo las cadenas con un ente administrativo que nos ha hecho pequeños para poder someternos mejor.</p>

<p>Por nuestra historia, por nuestra economía y por nuestro futuro: ¡¡¡¡ Viva Almería !!!!</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Dentistas y chistorras y viceversa]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 27 Nov 2025 12:04:18 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Ya lo sé. El título tiene la misma gracia que un gasto inesperado a final de mes, cuando la cuenta ya está tiritando. Es un juego de palabras sin mucho ingenio, pero permítanme esta licencia, porque la realidad política que nos está tocando vivir...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Ya lo sé. El título tiene la misma gracia que un gasto inesperado a final de mes, cuando la cuenta ya está tiritando. Es un juego de palabras sin mucho ingenio, pero permítanme esta licencia, porque la realidad política que nos está tocando vivir supera con creces cualquier parodia de José Mota. Durante meses, hemos tenido barra libre de humor nacional a costa de "chistorras, soles y lechugas", con la corrupción del PSOE. Pero, ¡ay, amigos!, la "risa" va por barrios. Ahora, aquí en Almería, nos hemos metido de lleno en esa consulta que tan pocas ganas hay de visitar, porque el chascarrillo de "dentistas, muelas y piñatas" salpica directamente al PP de Almería. Y qué quieren que les diga: a los almerienses realmente esto no nos hace ni puñetera gracia. Ni lo de unos, ni lo de otros.</p>

<p>Vivimos en un cenagal regado por el bipartidismo, ese monstruo de dos cabezas que lleva décadas devorando la credibilidad de la democracia y de nuestras instituciones. El guion siempre es el mismo, solo cambian los actores. Cuando la porquería sale bajo las alfombras del vecino, los portavoces oficiales y sus altavoces mediáticos aúllan como hienas sedientas de sangre; pero cuando la inmundicia brota en casa amiga, esos mismos protagonistas se convierten en mansos gatitos apenados, con cara y traje de funeral, tildando el escándalo de "tema menor", de “inventada” o directamente atacando al mensajero, a la UCO o al juez, porque en este caso si se exagera y se miente. Es la hipocresía y la incoherencia elevada a arte y que solo disfrutan los muy cafeteros. Han creado trincheras para los fieles de "corazón", esos que aún se creen que existen partidos que defienden unas ideas que ni sus líderes ya practican, mezclados con los fieles de "cartera", mercenarios o estómagos agradecidos, cuyo sueldo y carrera protegen con uñas y dientes, defienden lo indefendible, tapándose la nariz mientras aplauden como focas al líder de turno haga lo que haga, diga lo que diga. No hay más ciego que el que no quiere ver.</p>

<p>Y en medio de este fuego cruzado de chorizos y mordidas, nunca mejor dicho, existen unas víctimas silenciosas a las que desde aquí quiero dirigirme: los honestos trabajadores públicos. Deberíamos empatizar más con ellos, porque son unas personas que viven tan abochornadas y hastiadas como todos nosotros, bajando la cabeza porque también se sienten señalados, porque sus centros de trabajo son ahora el escenario de una investigación judicial y la consiguiente redada policial. Ellos se ven arrastrados por el fango de unos jefes políticos que han confundido el servicio público con el autoservicio, colocando a familiares, sean hermanos o sobrinas, enriqueciendo a colegas de partido o de juergas de bares con o sin lucecitas.</p>

<p>Estos personajes amorales que están llenándose los bolsillos, viviendo una vida de excesos que solo con su esfuerzo nunca podrían costearse, lo compatibilizan con monsergas sobre transparencia y buena gestión, intentando convencer a los ciudadanos a que cumplamos con nuestras obligaciones tributarias, nos esquilman vía impuestos, tasas y demás inventos saca cuartos para costear un sistema que cada día parece más fallido e insostenible.</p>

<p>Lo explicaba con maestría el maestro de periodistas Juan Torrijos en su columna "Palmeras", recomiendo que la busques y la leas. No puedo dejar de suscribir cada una de sus palabras. Como definía a estos políticos actuales como palmeras, por su increíble flexibilidad para adaptarse a todo viento que les azota, que nunca les va a partir. También los describía como dioses que se sienten impunes en sus cortijos, como tejen y nos atrapan en la tela de araña de la corrupción, quitando al periodista incómodo y comprando silencios de otros con la publicidad institucional pagada con nuestro dinero. Como reparten prebendas para que la sociedad civil le ría las gracias.</p>

<p>No podemos permitir que el hartazgo nos gane la partida. Los unos y los otros quieren que pienses que "todos son iguales", para que te olvides del alcalde del pueblo más pequeño o recóndito de la Almería vaciada, que no cobra un euro por sus funciones, cuya única ilusión en esto de la política es ayudar a sus vecinos a vivir en un pueblo mejor, dedicando en muchas ocasiones el tiempo que no tienen. Su desdicha es compartir siglas con golfos.</p>

<p>Si has llegado hasta aquí querido lector, te invito a que la próxima vez no te quedes en casa, busca alternativas, que la desafección no te paralice y así evitarás la inercia de votar al mal menor. Es el momento de la sublevación cívica, de castigar a los corruptos, de recuperar la política como algo prestigioso, de volver a la vocación de servicio, de servir al ciudadano y no servirse de él. España y Almería merecen más que ser el escenario de una película cutre de mafiosos. Merecemos dignidad, merecemos limpieza, en Almería también en sus calles y, sobre todo, los almerienses debemos decir "basta", empezar a construir nuestro propio futuro, sin mordidas, lejos de las garras de quienes nos han vendido una y otra vez, y si los dejamos lo seguirán haciendo.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Juan Jose Cano,&nbsp;presidente de Almerienses</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[Imputación Almería]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 19 Nov 2025 23:23:14 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
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        <content:encoded><![CDATA[<p>Ayer Almería despertó siendo protagonista de una vergüenza. Mientras la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil entraba en dependencias de la institución provincial, en domicilios personales y en empresas, muchos almerienses se desayunaban que una institución muy valorada estaba siendo desmantelada policialmente. No es para menos: el presidente de la Diputación, su mano derecha y vicepresidente y el alcalde de Fines han protagonizado una jornada negra. La institución que recuperaba el Cortijo del Fraile para todos los almerienses, algo que nos llenaba de orgullo, parecía haberse convertido en el "cortijo" privado para unos pocos.</p>

<p>Pero no solo fue impactante ver a la Guardia Civil registrando despachos oficiales, sino el estruendoso silencio mediático local que acompañó a las primeras horas de la operación. Si uno revisaba ayer la prensa nacional, Almería abría telediarios y portadas digitales por corrupción. Fuimos hasta “trending topic” por este follón, fue tremendo. Sin embargo, aquí, en nuestra tierra, se imponía una especie "ley del silencio", intentaban tapar el sol con un dedo. Fui el primero en mi “time line” en mencionar esta situación. Mientras la UCO registraba la Diputación, algunos medios locales miraban para otro lado, consultaban novedades en sus móviles, quizás esperando alguna señal del gabinete de comunicación de turno para saber qué contar y cómo contarlo, minimizando daños. Es indignante que los almerienses tengamos que enterarnos por medios nacionales que están siendo detenidos lideres políticos por presunta malversación y cohecho. Hago mención independiente a Teleprensa, por donde conocí la noticia, fue el primer medio local que lo publicó, mucho antes que ningún otro.</p>

<p>Esta operación, que golpea a la cúpula del Partido Popular en Almería, no es un caso aislado; es el síntoma de una enfermedad crónica llamada bipartidismo. Llevan décadas gobernando la Diputación, sintiéndose impunes, creyéndose dueños de las sillas que ocupan. Pero no nos engañemos, esto no va solo de siglas azules o rojas. Ayer PP y PSOE compartieron protagonismo todo el día junto a la UCO, que es buena o mala en función de a quien investigue. Es el sistema de las franquicias de los partidos nacionales, donde los intereses de Almería siempre quedan supeditados a las luchas de poder de Madrid o Sevilla. Nos venden que tienen una ideología para polarizar, para dividirnos en trincheras de izquierda y derecha, mientras se comportan exactamente igual: metiendo la mano en la caja cuando pueden y dejando de lado las necesidades de los ciudadanos a los que deberían representar.</p>

<p>La desafección que sentimos hoy los almerienses es legítima, pero no puede llevarnos a la resignación. Ver a nuestros máximos representantes bajo sospecha de enriquecerse a costa del erario duele, pero más duele saber que hemos permitido que esto ocurra votando una y otra vez al "mal menor". Se acabó. Almería no merece ser el escenario de tramas corruptas ni el cajero automático de partidos que solo se acuerdan de nosotros para pedir el voto para perpetuarse en el poder. La corrupción no es un fenómeno meteorológico inevitable; es la consecuencia de dejar la política en manos de élites que han perdido el contacto con la realidad de la calle.</p>

<p>Por eso surgió Almerienses, para decir basta. Hay esperanza, y esa esperanza no viene de fuera, nace aquí en Almería. Somos un nuevo actor político, sin mochilas, sin deudas con Madrid o Sevilla, formados por ciudadanos que han dado el paso porque nos duele Almería. Queremos regenerar la vida pública, abrir las ventanas de la Diputación y de los ayuntamientos, de las instituciones donde consigamos representación, para que entre aire fresco y sacar la basura de una vez por todas. La política debe volver a ser servicio, cercanía y transparencia, hecha por ciudadanos para ciudadanos. Depende de nosotros desterrar a quienes han manchado el nombre de Almería y recuperar el orgullo de pertenencia. No nos resignemos. El cambio es posible y es ahora.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p><em><strong>Juan José Cano, presidente de Almerienses</strong></em></p>
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  <title><![CDATA[Viva Almería]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 17 Nov 2025 12:43:16 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Lo que hemos vivido este 15 de noviembre, Día de la Provincia de Almería, es mucho más que una efeméride. Ha sido un auténtico torrente de orgullo, especialmente reflejado en redes sociales. He visto con enorme emoción cómo centenares de...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Lo que hemos vivido este 15 de noviembre, Día de la Provincia de Almería, es mucho más que una efeméride. Ha sido un auténtico torrente de orgullo, especialmente reflejado en redes sociales. He visto con enorme emoción cómo centenares de almerienses, la mayoría de ellos insultantemente jóvenes, expresaban con satisfacción su sentimiento de pertenencia. Además de publicaciones con una enorme carga sentimental, de significación, se llenaba de fotos con nuestra bandera provincial, de nuestras playas paradisíacas y montañas nevadas, de senderos llenos de vida, del desierto, nuestro patrimonio con monumentos en cualquier rincón, de nuestros pueblos, de nuestro folclore, datos relatos y mapas de los 4 extremos de la provincia, de nuestro campo y, por supuesto, de nuestra gastronomía, algo tan típico como esas migas que solo nosotros sabemos disfrutar los pocos días que llueve.</p>

<p>Ese clamor popular choca frontalmente con el silencio, absolutamente sepulcral, de la práctica totalidad de nuestra clase política. A excepción del presidente de la Diputación, al que desde estas líneas reconozco su significación con Almería, sus compañeros de formación y desde otros partidos, de todas las ideologías, han callado. Ha sido lamentable. Bochornoso.</p>

<p>Este silencio es revelador. Un comportamiento a la inversa padecemos cada 28 de febrero, fecha que muchos llamamos el "día del pucherazo". Ese día, la mayoría de los almerienses guardamos silencio, lo tratamos con indiferencia, aunque es festivo no es nuestra fiesta, es más un día para la reivindicación. Los políticos no paran de hacer declaraciones grandilocuentes para agradar a los jefes. Ese día si son muy andaluces y mucho andaluces. Son esos mismos políticos a los que les ocupan y preocupan otras significaciones identitarias, siempre que sean ajenas a Almería. Les da igual si es en otra región de España o del mundo; la única identidad que les molesta, la que silencian, es la almeriense.</p>

<p>No nos engañemos, este silencio cómplice es la culminación de un proyecto. Durante cuarenta años hemos sufrido una inmersión cultural, tan feroz como la catalana, diseñada para anular la esencia almeriense en post de una uniformidad andaluza que proviene del río Guadalquivir. Nos impusieron en las escuelas el día de la banderita blanquiverde, el desayuno andaluz de pan con tomate y el día del flamenco, como si toda nuestra etnografía única no existiera. Querían que todos fuésemos trianeros, del Betis, de la Blanca Paloma o de los carnavales de Cádiz. Todo fruto de una maquinaria que comenzó tras la gran falacia del proceso autonómico, ese que Almería jamás ratificó. Y como burla final, la UAL nos anuncia estos días una cátedra para estudiar... la historia del andalucismo. Aquí, en Almería. Menuda broma de mal gusto.</p>

<p>Esta sumisión ha sido total. La han practicado líderes políticos, sociales y económicos, rindiendo pleitesía a todo lo que venía impuesto desde Sevilla. El Partido Socialista lo ejecutó durante casi cuatro décadas, y ahora el Partido Popular, que gobierna en la Junta, lo perpetúa con un entusiasmo vergonzoso. Diría que estos últimos son hasta peores, porque coquetearon con el regionalismo almeriense durante años cuando no tocaban moqueta en San Telmo. Menuda penitencia llevarán algunos que tanto despotrican en privado de todo lo andaluz.</p>

<p>Este 15N con su silencio han demostrado que han fracasado. La esperanza se abre paso. Toda una nueva generación de almerienses ha crecido y ha despertado. Y lo expresan abiertamente. Ahora, "sin complejos", demandan más, exigen más, quieren una Almería distinta, que aspire a todo. No quieren más excusas. No quieren más retrasos. No quieren ser menos que nadie. Lo que a sus abuelos y sus padres les arrebataron, no les permitieron decidir en libertad ni en democracia, ya no les parece una locura. Quieren Almería Región. Y la quieren ya. Ellos ya saben que el centralismo impuesto por un ente autonómico tan lejano no les conviene ni a su presente ni a su futuro.</p>

<p>La permanente sumisión de los partidos nacionales y sus franquicias locales, que siempre han puesto las siglas por delante de Almería, las carreras personales de sus representantes por delante de los almerienses, ha encontrado por fin su antagonismo. La llegada de Almerienses al tablero político lo cambia todo. Por fin hay un nuevo actor que está dispuesto a romper las reglas del juego, a tener debates que llevan décadas silenciados. Por fin hay almerienses que han dado el salto a la política desde la sociedad civil teniendo a Almería como su única prioridad. El despertar de los almerienses ha llegado. Esto solo acaba de comenzar. Tenemos por delante años apasionantes, para seguir clamando tal día como hoy ¡¡ Viva Almería !!</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Juan José Cano, presidente de Almerienses</p>
]]></content:encoded>
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  <title><![CDATA[La Cátedra]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 29 Oct 2025 12:47:16 +0100</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ He leído con estupor, como tantos almerienses, la noticia de que la Universidad de Almería será "pionera" al crear una cátedra para estudiar la historia del andalucismo. Como almeriense, mi primera reacción no es de orgullo, sino de profundo...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>He leído con estupor, como tantos almerienses, la noticia de que la Universidad de Almería será "pionera" al crear una cátedra para estudiar la historia del andalucismo. Como almeriense, mi primera reacción no es de orgullo, sino de profundo malestar. Me pregunto si esta nueva cátedra tendrá la valentía académica de empezar por el principio: por el pecado original de esta autonomía, por la falacia sobre la que se construyó todo el edificio autonómico andaluz. Me pregunto si en esas aulas se atreverán a pronunciar la palabra que define nuestra incorporación a este ente: "pucherazo".</p>

<p>La historia, la de verdad, no necesita cátedras para ser recordada. El 28 de febrero de 1980, Almería votó. Y Almería dijo NO. No cumplimos el requisito legal exigido por la propia ley del referéndum, que demandaba la ratificación en todas y cada una de las provincias. Lo que vino después no fue democracia, fue una traición, un pucherazo. Fue una ley con efecto retroactivo, firmada por senadores y diputados “almerienses” en despachos de Madrid. Así se nos vendió a Sevilla, como en tiempos colonialistas.Aquel día se vulneró la única voz que importa: la de los almerienses llamados a las urnas. Es indignante ver cómo políticos de la época, como Rojas Marcos, se atrevenhoy en día a calificar aquel referéndum de "trampa" solo porque el resultado en Almería no les gustó. Es la definición de la falta de talante democrático: invalidar al pueblo cuando no vota lo que el poder desea.</p>

<p>Nos colaron aquello que el sistema autonómico era el futuro, la "descentralización" que acercaría la administración al ciudadano. Hablamos de Almería, tan lejos de Madrid como de Sevilla, en aquel momento era tan isla peninsular como es hoy en día. Cuatro décadas después, la realidad es la que todos sabían. Hemos sufrido una recentralización feroz con un nuevo epicentro: Sevilla. La capital hispalense se ha convertido en el centro económico, político y social, que todo lo absorbe, mientras Almería permanece en la periferia del abandono. No hay que buscar mucho sobre datos de inversión autonómica en infraestructuras sanitarias, educativas y de movilidad para certificar que siempre nos han colocado sistemáticamente a la cola. No hay dato donde Almería no sea la última. El agravio tiene un símbolo de asfalto inconcluso: la A92. Se prometió en tiempos de Curro y la gloriosa Expocomo eje vertebrador, para unir todas las capitales; estamos en 2025 y la autovía sigue sin llegar a Almería capital. Es la metáfora perfecta de 45 años de promesas vacías.</p>

<p>Pero el colonialismo andaluz no fue solo político o económico; fue cultural y hasta estético. Muchos de mi generación recordamos perfectamente la imposición. Recordamos cómo en el Hospital de la Bola Azulfue pintada su “cúpulaazul”deprisa y corriendo de blanquiverde. Recordamos cómo los autobuses urbanos de Saltuafueron repintados con los nuevos colores autonómicos. Vimos cómo hasta los semáforos y las vallas publicitarias de las aceras se tiñeron de verde y blanco. Fue una campaña de asimilación forzosa, de colonialismo cromático, una forma de decirnos que nuestra identidad almeriense roja y blanca ya no existía. Que íbamos a ser si o si andaluces, fuimos forzados hasta por los ojos a lo naranja mecánica.</p>

<p>Y en esta historia de abandono, la culpa es compartida por los partidos nacionales. No solo fueron los casi 40 años de gobierno socialista los que nos relegaron a vivir en una región donde históricamente nada teníamos que ver. ¿Dónde está ahora el Partido Popular, que gobierna hoy la Junta? ¿Dónde están aquellos que, durante décadas en la oposición, encargaron estudios sobre la viabilidad de una comunidad autónoma uniprovincial para Almería, reconociendo el agravio? ¿Dónde están los que bailaban parrandas en la intimidad? Ahora que ocupan el poder en San Telmo, que era su verdadero anhelo, la inoperancia y el servilismo es el mismo. El centralismo sevillano no se cuestiona, se alaba, y la prioridad es hacer y decir lo que haga falta para vivir de la política. Han demostrado que solo usaron el malestar almeriense durante décadas como arma electoral, para después acomodarse en la misma poltrona que tanto criticaban. Con la de banderas almerienses que orgullosos tenían, eso sí bienguardadas en los fondos de sus cajones. Algunos tenían hasta banderas con el águila, ¿verdad señorías?</p>

<p>Bienvenida sería "La Cátedra", si fuera para contar la verdad. Pero me temo que será un instrumento más de adoctrinamiento para “blanquiverdear” la historia y Almería. La idea que quiero trasladaros es la siguiente: ningún almeriense debe olvidar lo que expresamos en 1980: Almería no está, ni por voluntad propia ni por conveniencia, en el ente autonómico que necesita para su presente y su futuro. La falta de alternativas y de dirigentes políticos nos han llevado hasta aquí. Nunca han priorizado esta tierra por encima de las directrices de Sevilla y Madrid, ni la de sus carreras personales. Y todo esto no lo van a examinar en la universidad. Tendrán un estupendo suspenso general.</p>
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  <title><![CDATA[Error de comunicación]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Wed, 8 Oct 2025 12:25:18 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Estos días hemos asistido a un nuevo eufemismo del gobierno popular de la Junta de Andalucía para ocultar su incompetencia. Nos dicen que ha habido un "error de comunicación" al no informar a unas 2.000 mujeres que sus mamografías presentaban...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Estos días hemos asistido a un nuevo eufemismo del gobierno popular de la Junta de Andalucía para ocultar su incompetencia. Nos dicen que ha habido un "error de comunicación" al no informar a unas 2.000 mujeres que sus mamografías presentaban indicios sospechosos de cáncer de mama. No, no se confundan. Esto no es un simple fallo en el envío de una carta o una llamada. Esto es un error de gestión. Muy grave. Una negligencia gravísima que juega con la vida de las personas y que es el síntoma de una enfermedad mucho más profunda que sufre nuestra sanidad pública, especialmente en Almería.</p>

<p>Para los almerienses este tipo de noticia, por terrible que sea, no nos sorprende. Es la consecuencia directa y dolorosa de décadas de abandono. Durante casi 40 años de gobierno socialista, que hoy sacan las antorchas a diario, pero no recuerdan su nefasto legado, Almería fue sistemáticamente la última en inversión sanitaria, la última en camas hospitalarias, la última en todo. Y ahora, con el gobierno del Partido Popular, a pesar de los discursos triunfalistas y los tan cacareados presupuestos récord, la realidad que percibimos los almerienses de a pie, no los palmeros del partido en el gobierno o los críticos del partido en la oposición, es que el deterioro silencioso de la sanidad de calidad continúa. Andalucía sigue a la cola de la inversión sanitaria por habitante en España. ¿Y saben quién está a la cola dentro de Andalucía? Efectivamente, Almería. Como ocurre con todo.</p>

<p>Este abandono se traduce en cifras que deberían avergonzar a cualquier gobernante. Según datos recientes, en julio de 2024, Almería vio cómo las listas de espera para el especialista aumentaban en casi 3.000 personas, con cerca de 42.000 pacientes esperando más de los 60 días que marca la ley. Somos una de las provincias con peores demoras. ¿Y qué me dicen de la falta de personal? Es crónica. El Colegio Oficial de Enfermería lo ha denunciado con contundencia: Almería es la última provincia andaluza en ratio de enfermeras, con 4,77 por cada 1.000 habitantes, muy lejos de la media nacional (6,36) y a años luz de la europea (8,19). Faltan médicos, faltan matronas, falta personal asistencial, y el resultado lo sufrimos todos: semanas para una cita en atención primaria, jornadas enteras en las saturadas urgencias de nuestros hospitales, y meses, a veces años, para una operación o una consulta con un especialista que puede ser vital.</p>

<p>Lo más sangrante es que la solución del gobierno andaluz, tanto del de antes como el de ahora, es la misma: desviar nuestro dinero a la sanidad privada. Se ha cronificado una práctica que antes criticaban con ferocidad. Derivan pacientes, pruebas y operaciones a clínicas privadas, donde, curiosamente, muchas veces nos atienden los mismos facultativos, esos que no tienen horas en la pública. ¿No es esto una prueba más de que el problema no es de dinero, sino de una gestión nefasta y una falta de voluntad política para defender lo que es de todos? Y este desastre, esta dejadez, se replica como un calco en otros servicios esenciales. En Almería, más de 6.000 personas siguen esperando una valoración de la dependencia, atrapadas en un laberinto burocrático que les niega sus derechos. Por no hablar de los barracones, que se quedan levantados durante años en vez de tener aulas en los colegios, en muchas ocasiones sin un correcto mantenimiento o con carencias climáticas.</p>

<p>Así que, cuando la Junta de Andalucía nos habla de un "error de comunicación", como también trasladan como loros sus terminales mediáticas, yo digo que mienten. No informar a 2.000 mujeres de un posible cáncer no es un error de comunicación, es la consecuencia de un sistema colapsado por su propia inoperancia. Pero aquí nadie dimite. Dimitir es un nombre ruso, dicen. Los mismos que pidieron airadamente la cabeza de la ministra de igualdad por el desastroso sistema de las pulseras telemáticas que debían protegerlas de sus maltratadores y no lo hacían, hoy callan y justifican lo injustificable. Hoy en día, en la prensa hay más voceros de partido que periodistas libres. Son los mismos que se negaban a aceptar que, ante el colapso de nuestras listas de espera, desde la propia Consejería se abrió la puerta a que los almerienses fuéramos atendidos desde otras provincias, incluso desde otras comunidades autónomas. El servilismo al que les paga la publicidad institucional les impide reconocer la realidad, porque la verdad no les debe estropear un titular, y mucho menos la cuenta de resultados.</p>

<p>Los almerienses no queremos más inauguraciones de edificios vacíos, con atril, photocall y sonrisas del ejercito al completo del partido en el poder. Queremos una sanidad pública que funcione, con profesionales suficientes, bien remunerados y tratados, que quieran que Almería sea su casa. Con plazos razonables en la atención y, sobre todo, con gestores que estén a la altura. Y que reconozcan los errores de la única manera que se puede hacer en política, no pidiendo disculpas y poniendo cara de circunstancias, sino dejando su puesto a otro que lo haga mejor. Porque cuando la gestión está en manos de incapaces, cuya única respuesta es que han sido "errores de comunicación", no son capaces de ver que lo que hay detrás son dramas personales y, en el peor de los casos, vidas perdidas. Y eso, para los almerienses, es imperdonable. No lo vamos a olvidar.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Juan José Cano, presidente de Almerienses</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[La Almería colapsada]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Thu, 18 Sep 2025 11:04:19 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Escribo estas líneas no solo como presidente de Almerienses, sino como uno más de los más de 200.000 almerienses atrapados a diario en el laberinto en que han convertido nuestra ciudad. Vivimos las consecuencias de la nula planificación, una...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Escribo estas líneas no solo como presidente de Almerienses, sino como uno más de los más de 200.000 almerienses atrapados a diario en el laberinto en que han convertido nuestra ciudad. Vivimos las consecuencias de la nula planificación, una soberbia política que ha decidido levantar Almería sin pensar en cómo vamos a vivir en ella mientras tanto. El #soterraMIENTO del AVE, la peatonalización del Paseo y los nuevos accesos al Puerto que al ejecutarlas todo a la vez, sin un plan de movilidad definido y coherente, es una irresponsabilidad que nos está costando tiempo, dinero y paciencia. Nos han derribado puentes y pasos subterráneos, infraestructuras básicas que conectaban nuestros barrios, y como única alternativa nos ofrecen un condescendiente "lo sentimos, tengan paciencia" apelando al orgullo cívico porque no estamos montando un follón descomunal.</p>

<p>La realidad es que la paciencia se agota cada mañana en la Avenida de Cabo de Gata, convertida en una ratonera desde que se derribó el puente de la Avd. del Mediterráneo. Insisto una vez más que fue una petición del equipo de gobierno municipal popular. Ahora hay una cascada de rotondas y glorietas a nivel que soportan todo el tráfico que antes se distribuía en varias vías y niveles, creando nuevos puntos negros y atascos perpetuos. Esta es la "nueva" Almería que nos prometen: una ciudad plana en su infraestructura, tan plana como su capacidad en resolver los problemas reales. Nuestro transporte público, ya de por sí limitado a un sistema de autobuses, con trayectos eternos y poco agiles, ha sufrido un retroceso brutal; las líneas se desvían, los tiempos de espera se eternizan y ya no pueden acceder al corazón comercial de la ciudad. Mientras tanto, los comerciantes del centro ven cómo sus negocios se ahogan, aislados por unas obras que parecen no tener fin y que disuaden a cualquiera de acercarse. Los vecinos, por su parte, han sido condenados a un arresto domiciliario. Hay vallas que de noche a la mañana aparecen, sin aviso aíslan los accesos. Esta absoluta improvisación no les sonroja.</p>

<p>La hipocresía de los grandes partidos, dedicados solo a criticarse mutuamente. El gobierno central del PSOE, que se niega sistemáticamente a estudiar una red de cercanías para conectar un área metropolitana de casi 500.000 habitantes que va desde Adra hasta Níjar, no tiene reparo en publicitar inversiones multimillonarias hace un par de semanas para los proyectos ferroviarios en Tenerife y Gran Canaria, que suman más de 3.800 millones de euros. Que Almería también sea una isla aquí no nos vale para nada. Nos alegramos de que no solo se invierta en las grandes urbes peninsulares, pero denunciamos el agravio comparativo con los almerienses. Qué decir de la Junta de Andalucía, ahora en manos del PP, mientras aquí nos ahogamos en el tráfico de personas y mercancías, el consorcio se negó también a estudiar el cercanías del Poniente. Han invertido miles de millones en los metros de Sevilla (más de 650 millones solo para la línea 3), Málaga (cerca de 1.000 millones), Granada (más de 645 millones), el “trambahía” de Cádiz (más de 267 millones) o el resucitando el tranvía de Jaén (con una inversión inicial de más de 120 millones). Para Almería, la misma respuesta siempre: silencio y olvido.</p>

<p>Nos hablan de movilidad sostenible, pero su errática gestión, o nula en la mayoría de las veces, constituye algo más que una insoportable broma pesada. Tenemos alrededor de 100 kilómetros de carril bici, inutilizando miles de plazas de aparcamiento en toda la ciudad, pero ¿realmente se está utilizando? Ni nuestra orografía, con sus cuestas, ni nuestro clima, con miles de horas de sol al año, invitan a su uso masivo como en otras latitudes o en el norte de Europa. Llevamos años esperando un sistema público de alquiler de bicicletas que incentive y agilice su uso, pero nunca llega. Mientras tanto las aceras y esos mismos carriles bici son invadidos por patinetes eléctricos que circulan sin ley ni orden, provocando accidentes ante la pasividad municipal. No se puede imponer un modelo de movilidad a golpe de brocha y hormigón si no se atiende a la realidad y las costumbres de los almerienses, que no vamos a cambiar nuestra forma de movernos porque un equipo de gobierno haya tenido una ocurrencia, una “modernura”, o crea que somos nórdicos por solo ellos decirlo.</p>

<p>El problema de fondo es la falta de valentía y de visión de futuro. Cortoplacismo, mediocridad y electoralismo permanente. Nadie ha planteado soluciones audaces y lógicas, como un paso subterráneo que conecte la Avenida del Mediterráneo con la Carretera de Montserrat para aliviar el tráfico en la entrada y salida de la capital, ahora que hemos eliminado los puentes. ¿Por qué? Porque nuestros gobernantes locales, sean del color que sean, son meros delegados de sus partidos en Sevilla y Madrid. Serviles franquiciados. No pueden defender un proyecto audaz para Almería si se sale del guion marcado, si molesta a las provincias vecinas. Esta sumisión es la que nos condena. Estas obras, lejos de transformar Almería para bien, van a consolidar un modelo de ciudad caótica y mal conectada, un monumento a la improvisación y al desprecio por el almeriense.</p>

<p>&nbsp;</p>

<p>Juan José Cano, presidente de Almerienses</p>
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                        <item>
  <title><![CDATA[Tiempo de dar la cara]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Fri, 27 Jun 2025 13:08:28 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ En Almería, hemos perfeccionado el arte de la queja resignada.&nbsp;También la indolencia.&nbsp;Nos lamentamos por las infraestructuras que no llegan, por el agua que se nos niega y por las obras que se eternizan. Solemos apuntar, con razón, a la...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>En Almería, hemos perfeccionado el arte de la queja resignada.&nbsp;También la indolencia.&nbsp;Nos lamentamos por las infraestructuras que no llegan, por el agua que se nos niega y por las obras que se eternizan. Solemos apuntar, con razón, a la clase política como la culpable de nuestros males. Sin embargo, estamos pasando por alto una responsabilidad tanto o más grave: la de aquellos que, erigiéndose como la voz de la "sociedad civil", se han convertido en los más dóciles colaboradores de quienes ostentan el poder.</p>

<p>Asistimos a una preocupante sumisión de ciertos agentes sociales, más interesados en la foto y el aplauso complaciente que en la defensa real de los intereses de sus representados. Su silencio ante los atropellos es ensordecedor, y sus quejas, cuando llegan, son tardías, interesadas y a menudo&nbsp;incoherentes.</p>

<p>Ayer&nbsp;vivimos&nbsp;dos&nbsp;actos que nos invitan a la reflexión.&nbsp;Por un lado, una nueva concentración de la Mesa del Ferrocarril, con una&nbsp;pobre&nbsp;asistencia que evidencia la&nbsp;falta de conexión con la&nbsp;ciudadana. Lo más hiriente no era el&nbsp;bajo&nbsp;número&nbsp;de asistentes, sino la imagen: en la cabecera de la pancarta, se daba un lugar de honor a los representantes del Partido Popular. Sí, los mismos cuyo partido, durante sus años de gobierno en el Estado,&nbsp;con Aznar y Rajoy,&nbsp;se&nbsp;batió récords de nula inversión para el Corredor Mediterráneo en Almería y&nbsp;se&nbsp;ejecutó el infame tapiado de los túneles de Sorbas. Que quienes deberían exigir con firmeza permitan este blanqueamiento es un insulto a la inteligencia de los almerienses. Es la viva imagen del servilismo, de aceptar el gesto vacío de quien es parte del problema.&nbsp;Como hoy&nbsp;en día&nbsp;está el PSOE en la Moncloa, ni estuvieron, ni se les esperaba.</p>

<p>Por otro los comerciantes y hosteleros del&nbsp;Centro&nbsp;han salido a la palestra para denunciar el impacto de los retrasos de las obras&nbsp;del Paseo. ¿Dónde estaban estas voces críticas cuando el equipo de gobierno&nbsp;popularpresentaba el proyecto&nbsp;de peatonalización&nbsp;asegurando que contaba con su "total respaldo"? Callaron entonces, cuando era el momento de analizar, cuestionar y exigir garantías. Ahora,&nbsp;con descensos de facturación, la amenaza de cierre de persianas&nbsp;y ante el abismo de una obra que se irá&nbsp;muy&nbsp;fuera de plazo, alzan la voz. No lo hacen por una defensa del interés general, sino por&nbsp;su&nbsp;cuenta de resultados. Es una reacción de supervivencia,&nbsp;lógica, pero&nbsp;no una posición de fortaleza y vigilancia.</p>

<p>Y en este ecosistema de silencios cómplices, no podemos obviar el papel de&nbsp;la mayoría de los&nbsp;medios de comunicación locales. Demasiado a menudo actúan como meros altavoces del poder, serviles con los partidos que gobiernan las instituciones. Nos niegan sistemáticamente el espacio a formaciones como Almerienses, precisamente cuando somos los que más hemos dado la&nbsp;batalla&nbsp;por el ferrocarril&nbsp;en toda la región, por el #soterraMIENTO&nbsp;que dejará la capital partida y empeorará&nbsp;gravemente&nbsp;la movilidad&nbsp;tras el derribo del puente en Avd. Mediterráneo,&nbsp;y por la nefasta ejecución de las obras del Paseo. Lo hacemos aportando datos, información cierta y un seguimiento constante desde el único escaparate que se nos permite: nuestras redes sociales. Que nuestra última nota de prensa&nbsp;sobre el Paseo, publicada por Teleprensa,&nbsp;se convirtiera en una de las más vistas a nivel diario, semanal y mensual, demuestra que el interés de los lectores por la posición de este partido existe. Lo que no existe es la valentía editorial&nbsp;de otros medios&nbsp;para dar voz a quien fiscaliza de verdad&nbsp;al poder.</p>

<p>Este es el verdadero&nbsp;problema&nbsp;de nuestra provincia. Cuando quienes deben actuar como un contrapeso crítico se pliegan a los dictados del poder político de turno, se crea un vacío que permite que los abusos se perpetúen. La valentía no consiste en protestar cuando el daño ya es irreparable, sino en no callarse cuando&nbsp;es posible&nbsp;evitarlo.</p>

<p>Por eso, hoy más que nunca, es tiempo de dar la cara. Es el momento de que asociaciones y colectivos decidan si quieren ser verdaderos representantes de la sociedad&nbsp;civil&nbsp;almeriense,&nbsp;o meros figurantes en el teatro del poder.&nbsp;Los medios apuesten por la pluralidad y la objetividad.&nbsp;Es hora&nbsp;de que&nbsp;los&nbsp;almerienses&nbsp;de a pie&nbsp;les exijan a&nbsp;asociaciones, colectivos y medios&nbsp;la valentía que tanto echamos en falta. La regeneración debe empezar por quienes dicen representarnos, y por los mismos representados.</p>
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  <title><![CDATA[#soterraMIENTO v2.0]]></title>
      <category><![CDATA[Opinión]]></category>
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  <pubDate>Mon, 12 May 2025 18:23:29 +0200</pubDate>
      <dc:creator><![CDATA[Juan José Cano]]></dc:creator>
        <description><![CDATA[ Hace un par de años publiqué en los medios un artículo titulado #soterraMIENTO, una primera llamada de atención a los almerienses de lo que se nos venía encima. Me veo obligado a hacer una nueva revisión de lo expuesto en aquel momento, visto lo...]]></description>
        <content:encoded><![CDATA[<p>Hace un par de años publiqué en los medios un artículo titulado #soterraMIENTO, una primera llamada de atención a los almerienses de lo que se nos venía encima. Me veo obligado a hacer una nueva revisión de lo expuesto en aquel momento, visto lo visto, sufrido lo sufrido, en estos meses. Y lo que nos queda por venir.</p>

<p>En la ciudad de Almería las actuaciones relativas a las obras del soterramiento han vuelto a demostrar una alarmante falta de ambición en hacer obras transformadoras, que lleven a esta ciudad a dar un verdadero salto de calidad y modernidad, como hizo Valencia con la Ciudad de las Artes y las Ciencias o Bilbao con el Museo Guggenheim. Pero nos enfrentamos con la triste realidad a la que nos someten los actuales dirigentes de Almería, que tienen como único objetivo cubrir el expediente, molestar poco y pedir menos a sus jefes en Sevilla y Madrid.Es la historia interminable. La de la mediocridad. La falta de brillo.</p>

<p>Un hito tan esperado como es la llegada a Almería de un tren rápido y moderno, que nos conectará por fin con el levante mediterráneo y desde ahí a España y Europa, que llevamos esperando tanto tiempo, se va a resolver su integración en la ciudad sin pena ni gloria. Una oportunidad perdida más. Una solución tan deficiente como la redonda donde finaliza abruptamente la A92en Viator, 10 años más tarde que al resto y sin llegar hoy en día a la capital.</p>

<p>Me ha llamado mucho la atención como los criterios inicialmente fijados en el proyecto han sido reorientados, no en función de las necesidades de la construcción, sino para agilizar plazos y así evitar coincidencias con las inminentes convocatorias electorales, dejando de lado las verdaderas prioridades de una ciudad que sigue viva y cuyos ciudadanos necesitan seguir desplazándose sin tanto obstáculo. Unido a otras obras, como la peatonalización del Paseo, que tiene comentario aparte, no ahora.</p>

<p>En charlas con amigos, familiares, compañeros de trabajo o vecinos, el convencimiento generalizado es que todo lo que se hace está justificado, tiene un motivo y un fin. Nos quieren convencer de que todo lo que se hace viene determinado por un plan perfectamente establecido, planificado y trazado. Y la realidad dista mucho de esto. Sola hace falta reseñar como ejemplo como se las vieron y desearon para que el autobús urbano fuera capaz de girar en la redonda de Manuel Azaña hacia el nuevo desvío hacia la Carretera de Níjar sentido barrio de Los Molinos, porque el servicio de transporte publico estaba en el aire hacia y desde los barrios de levante si no se conseguía. Y se consiguió pocos días antes, tras mucho esfuerzo y mucho darle vueltas.</p>

<p>El primer hito de cómo se ha replanificado sobre la marcha lo establecido, en contraposición del interés general, fue adelantar la anulación del paso subterráneo de la Goleta, previsto originalmente como el último a ejecutar, porque ya se advertía en el proyecto la necesidad de mantener este acceso para garantizar la movilidad. Esta decisión ha afectado profundamente la permeabilidad entre barrios y la entrada/salida de la ciudad, causando trastornos innecesarios a los residentes y visitantes.</p>

<p>Otro ejemplo ha sido la ocupación no prevista inicialmente de unos cientos de metros de un carril de la carretera de Sierra Alhamilla, en dirección hacia la redonda del Cable Ingles, lo que ha obligado a hacer desvíos por calles no preparadas ni dimensionadas para absorber ese tráfico. Recorridos que antes tomaban unos pocos minutos se han triplicado, lo que genera una pérdida de tiempo considerable y una frustración generalizada entre los conductores y usuarios del transporte público.</p>

<p>Ante este panorama, surge otra pregunta: ¿Alguien cree realmente que después de este desatino llevarán un ramal soterrado del tren hasta el puerto? Esto implicaría levantar de nuevo la carretera de Sierra Alhamilla, sumando más dinero, más caos y más destrucción de infraestructuras a una ciudad ya bastante afectada por decisiones erradas. Una remodelada carretera de Sierra Alhamilla hace pocos años, que ya nos costó un par de millones de euros para ver pocodespués como su nueva valla perimetral y su flamante carril bici eran engullidos y destrozados por las obras.En esta ciudad se hace realidad eso que el dinero público no es de nadie.</p>

<p>La principal estrategia de comunicación y de minimización de daños ha sido pedir disculpas preventivamente, siempre con semblante serio. Pero los almerienses debemos ser conscientes que las consecuencias a estos desajustes hubieran sido menores si se hubiera primado lo planificado y si los ciudadanos hubiéramos estado en el centro, al contrario de lo que ha sucedido, quelas decisiones políticas arbitrarias han primado.</p>

<p>El derribo del puente de la avenida del Mediterráneo representa la mayor agresión a la movilidad de esta ciudad. Esta infraestructura, totalmente funcional, por donde pasan miles de vehículos cada día, y que levantarla hoy en día supondría un gasto de varios millones de euros, será demolido y“reemplazado” por intersecciones al mismo nivel que se resolverán con rotondas de enorme tamaño o cruces semafóricos. Prescindir de este puente añadirá más tiempo a cualquier trayecto que pase por esta zona, especialmente durante las horas punta, especialmente en verano camino a la playa. Los taxistas, quienes conocen profundamente sobre el terreno todos los puntos negros de la ciudad, valoran en incrementos que rondarán en 15 minutos los trayectos habituales. Las obras, que salen de los impuestos de los contribuyentes, deberían estar para hacernos la vida mejor, no todo lo contrario.</p>

<p>Escuchar a la alcaldesa justificar el inminente derribo de este puente como imprescindible para que entrara maquinaria de gran tamaño para ejecutar las pantallas del canal soterrado es tomar a los almerienses por ingenuos, dóciles, ciudadanos sin criterio.Viendo lo que va a ocurrir y la falta de contestación social, quizás no les falte razón. Este puente lo vamos a perder por el capricho estético, no funcional, del equipo de gobierno, porque nada lo justifica técnicamente.El puente es totalmente compatible con el soterramiento.Su demolición fue una petición expresa del Ayuntamiento de Almería.Quieren una ciudad tan plana como su categoría política.</p>

<p>Cuando todo esto acabe, una vez sufridos los inconvenientes de meses y meses de obras, los almerienses nos encontraremos en la casilla de salida, con una ciudad que permanecerá dividida, que seguirá profundamente marcada por una brecha de casi 1 km de vías en superficie, desde el recién derribado puente de la avenida del Mediterráneo hasta la nueva y anodina estación intermodal. La guinda del pastel será cuando veamos levantada una nueva pasarela peatonal, similar a la que también fue derribada no hace tanto, solo a unos cuantos metros de distancia, perpetuando que esa sea la única “solución” para cruzar las vías y pasar de un lado a otro de la ciudad. Eso sí, la gran novedad que aportará es que estará preparada para usaren ella la bicicleta.</p>

<p>Hemos invertido cientos de millones de euros en una obra para no resolver el problema fundamental, que era unir de una vez la ciudad.La gestión del soterramiento no solo demuestra una falta de visión estratégica, de ambición clara de mejora, ser el primer hito de la Almería del futuro, como en su momento supuso la remodelación de la Rambla. Existe una preocupante desconexión de la clase política actual con las verdaderas necesidades y prioridades de los almerienses. Las consecuencias de estas decisiones las pagaremos y se sentirán durante décadas, afectando a la movilidad, a la calidad de vida y a la imagen de nuestra ciudad.</p>
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