domingo 24/10/21

Venenos que nos obsesionan

Aquella aventura literaria que había emprendido era como un veneno, que le obsesionaba, no le daba ninguna satisfacción y la mayoría de las veces le frustraba. Se sentía lleno de ideas, de palabras y de historias que contar, pero no lo sabía. Era como si todo pasará en otro plano.

No lo sabía porque no los conocía, pero desde ese limbo, los quería. Tal vez era la llamada de la sangre, de obsesiones compartidas, de genéticas en torno a un tronco común. Casi a ciegas desde el anonimato, crearon un círculo para decirse lindezas y maravillas.

A veces las obsesiones, nos paralizan, nos paran y no nos dejan reinventarnos y avanzar, manteniéndonos en la cara oculta de un infinito suspendido, de metáforas indescifrables, de duendes que envuelven la realidad de fantásticos cuentos.

 Nos crecemos ante las dificultades, ante las amarguras o transformamos el dolor en una gran fuerza creativa, transformando aquello que nadie pensaba que fuera lo que estaba siendo, demostrando nuestra fortaleza, en lugar de evidenciar nuestra fragilidad.

  Tampoco debemos dejarnos llevar por el miedo y aceptemos todo lo que se nos ponga por delante o nos humillemos bajando la cabeza, sin pararnos a reflexionar que por mucho que quieran imponernos el mundo no es plano, por mucho que quieran condenarnos o salvarnos con ciertos dogmas.

Resulta curioso que queramos hacer de la realidad aquello que nos convenga en cada momento, y le pidamos según el momento a un Dios que nos salve y al minuto siguiente que nos condene. Debemos tener la humildad de revisarlo casi todo, y entender sin complejo alguno que nuestros futuros no están escritos.

      De la v a la v, estábamos acostumbrados a que un veneno hiciera efecto de forma rápida, pero no a que una vacuna se lograra en tan poco tiempo. El mal había logrado convencernos a través de la historia identificándose con el demonio que cada cual lleva dentro, pero no habíamos visto tanto esfuerzo humano y económico trabajando de forma rápida con un mismo fin.

     En ocasiones perdemos demasiado tiempo en cuestiones que no tienen ninguna utilidad, mientras hay historias que por muy disparatadas y locas que nos parezcan nos envuelven y absorben, como esos ritmos tribales que nos hacen alejarnos del sentido de la realidad.

Los personajes en la sombra, de nombres desconocidos, son los que parecen que cualquier revolución sea un acto cotidiano, que algo contado de ayer a hoy nos llene de luz como un hecho milagroso, que los meses sean en realidad años, y los minutos días, que siembren las semillas para las flores nuevas y todo lo que está por venir.

  Es inútil resignarnos, y hemos de aspirar a cambiar las cosas, abriendo puertas a la esperanza e inyectándonos optimismo para estar preparados a venenos que nos obsesionen, para que seamos capaces de controlar las situaciones límites, que no nos debilitemos en restar cuando debemos sumar.

  El pasado domingo, 27 de diciembre, con el inicio del Plan de Vacunación en la Unión Europea comenzamos a ver el final del túnel, porque como bien dijo el Ministro de Sanidad del Gobierno de España, Salvador Illa, habíamos comenzado “el principio del fin”, y cuando vimos la unidad de Europa, muchos nos emocionamos porque sentimos que las personas todavía eran capaces de sentirse y actuar como humanos,

En España, a primeras horas de este l 27 de diciembre, dos mujeres fueron los iconos de residentes y trabajadores que continuarán vacunándose. Araceli Rosario de 96 años y Mónica Tapias, una auxiliar de enfermería de 48 años.  Ahí están para la Historia, en   la Residencia de Los Olmos en Guadalajara, esperando su segunda dosis.

Venenos que nos obsesionan
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