sábado 21/5/22

Tostones sin remedio

En nuestra biografía y recorrido por los caminos de nuestra existencia , siempre hay un tostón presente . Desde que somos muy pequeños hasta que nos despedimos de este mundo hay gente fastidiosa y pesada , que no para de darnos la chapa o la vara, y decirnos lo que deberíamos hacer pero que ellos no hacen.

Son como esos tertulianos que nos recuerdan al maestro “liendre”, personas que creen tener conocimiento de cualquier cosa, como dice el refrán “de todo saben, pero de nada entienden”. Son tan previsibles en sus juicios que no solo no nos sorprenden, sino que terminan aburriéndonos y dándonos modorra.

Pero los tostones sin remedio , nos lo encontramos  en todas las facetas de nuestras vidas y en todas las actividades. Hay películas, libros, conferencias , conciertos,  mítines y todo tipo de exposiciones , que ni el más paciente las soporta y son en el  sentido más sonoro y contundente de la palabra un tostonazo.

Sin ir más lejos , echémonos a temblar cuando un personaje público en una de sus intervenciones , comience diciendo “voy a ser breve”, ya que seremos victima de un rollo interminable e inaguantable , que no parece tener fin y en cuyo auditorio comienzan a sonar las toses , mirar a los relojes o moverse como si tuvieran “el mal de San Vito”.

Cuando vamos a la Universidad no es inusual toparnos con un profesor paliza, que repite las cosas mil y una vez , que procura explicar las lecciones para que nadie se entere o que no tienen empatía con el alumnado, y gozan colocándonos pruebas o exámenes sorpresa, con el afán de pillarnos.

Uno de los ejemplos más clásicos de tostones sin remedio son los cuñados , que siempre son mejores que nosotros, hacen las cosas a la perfección, y son triunfadores de boquilla. Las reuniones familiares con estos familiares casi siempre se suelen convertir en una competición sin principio ni fin.

Entre el progreso y el retroceso no podemos olvidar a esos amigos de las buenas intenciones, que te sueltan la bomba más inadecuada en el momento más inconveniente, pero siempre buscando y procurando, eso sí,  lo más beneficioso para nosotros.

Tenemos también dentro de esta fauna de plastas y tabarras , a los del “te lo dije”, que son los que se dedican , como algunos economistas, a regañarnos por aquello que nos habían advertido y al final terminó ocurriendo, aun cuando ellos no les dieron ninguna solución, y solo se quedaron en la pura retórica. Son como esos expertos que dicen siempre ver venir las crisis, pero que no nos dan las recetas para remediarlas, sino “a posteriori.”   

 No podemos olvidar en el repaso a esta fauna humana la de los doctores del “hay que hacer”  pero que son incapaces de mover un dedo ni dar un palo al agua , ni concretan ninguna solución, sino que se quedan en la vaguedad de una retórica sin realidad.

Unos raros y extraños especímenes , pero que abundan y son más frecuentes de los que nos creemos, son aquellos que se quejan de todo y por todo, incluso de lo bueno que les sucede, y no saben hablar ni dialogar con nadie sino pelearse y montar bronca. No son capaces de zanjar un problema , sino de agrandar cualquier contratiempo o convertir un momento delicioso en un conflicto.

Hay tostones sin remedio, que se mueven entre la necesidad y el peligro , y en su inquietud e inseguridad , intentan reafirmarse entre los follones, enfrentamientos y trincheras. No debemos confundir lo negativo que puede resultar para las relaciones sociales los tostones, con los tenaces y persistentes, que con su fuerza de voluntad consiguen los objetivos que se proponen.

Tostones sin remedio
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