jueves. 04.06.2026

El sopor del letargo

Casi nunca estamos de acuerdo con lo que nos ocurre, y a veces mostramos nuestra disconformidad con nuestra quietud , y no llegamos a entender la inquietud y la hiperactividad y otras el calor agobiante nos empapa en sudor y somnolencia en el sopor del letargo.

Los descansos son necesarios para reanimarnos , coger fuerzas y revitalizar nuestros cuerpos e ideas.. Entrar en la aventura es salir del sopor letárgico , de la modorra y el entumecimiento, , superar la pereza , abandonar la desidia , apartar la apatía e indolencia.

A veces cuando estamos a unos segundos del éxito, eres victima de una pasividad , una atonía y un aletargamiento que nos acerca más a las lágrimas que  a las sonrisas . Otras , nos sentimos los mejores del mundo y disfrutamos de aquellos momentos como si fuéramos los últimos de nuestras vidas.

Muchas veces entre ese sopor y esa alerta permanente , nos preguntamos una y otra vez si lo conseguiremos, si seremos capaces de escribir la historia que nos habíamos propuesto, llena de intrigas, sorpresas y misterios, si nos haremos las preguntas precisas  para encontrar las respuestas necesarias.

Descubrimos en nuestra mente que nos encontramos a gusto con nuestros cuerpos , que somos capaces de salir de un letargo en el que parecemos ausentes de la realidad y experimentamos una sensación placentera que quisiéramos estrujar al máximo.

Si logramos empatizar con los demás, no solo será más fácil la comunicación, sino que será posible poner soluciones donde solo existen problemas . Si por el contrario nos empeñamos en ser los mejores y los únicos y terminamos como un villano engreído y entontecido terminaremos como un juguete roto.

A los que solo practican los monólogos y los soliloquios , les incómoda colocarse frente al espejo y descubrir la verdad  de que no tienen nada que comunicar ni conexión  alguna con quienes les rodean., que no son capaces con juicio crítico de modificar su conducta.

Están entre divertidos y sórdidos,  los que salen de su letargo para tomar la palabra y reivindicar sus necesidades y no están dispuestos a continuar mudos y silenciosos como si no ocurriese nada, los que permanecen en el sopor de la masa  como si el mundo no fuera con ellos, los que pirueta tras pirueta no terminan de despertar para componer una figura.

Vivimos en un mundo en el que para todo hay que guardar colas , y si realmente cumpliéramos con las distancias exigidas por las autoridades sanitarias , éstas  se harían interminables .y no tendríamos otras cosas que hacer que esperar en nuestro banco, en nuestra oficina de correos o en cualquier otro lugar.

 Quienes están todo el día envueltos entre el sopor  del letargo, se muestran malhumorados, no se acaban de despertar ni encontrar su sitio y se pierden en la bipolaridad entre euforias y depresiones. Huyen del contacto directo y se pierden en los caminos digitales a la búsqueda de un consuelo que no encuentran entre una legíón de amigos que no son ni conocidos y que nos siguen con “me gusta” y comentarios.

 Para despertar del letargo y salir del sopor hemos de escuchar todas las voces que decidan comunicarse con nosotros, sin alardes de creer saberlo todo ni precipitaciones para demostrar ser los más listos, pero tal vez la que más nos enseñe sea la nuestra , a la que muchas veces ignoramos.

El sopor del letargo
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