Mediocres y vacíos , sin nada que decir , en una posición cómoda, como si los problemas de los ciudadanos no fuera con ellos, es la resignada posición de algunos responsables públicos que no quieren molestar a sus jefes para continuar con la “beca” de que disfrutan.
Llenan sus tiempos y espacios con una retórica aburrida y llena de adjetivos que pretenden dar solemnidad , a lo que no nos produce ninguna emoción ni nos deja ninguna huella y que parecen más una oscilación permanente entre llantos y alucinaciones.
Y sin no tienen contenido alguno, tal vez es porque jamás hicieron nada y no tienen nada que decirnos, y están en una escapada continua hacia una historia inexistente. No se exponen jamás , ni rompen límites ni tabúes , y en muchas ocasiones cuando los observamos parecen no tener alma.
Muchas veces nos preguntamos qué pasará por sus cabezas , qué piensa, ya que se opone a lo que digan los demás, incluso antes de que estos hablen y pronuncien palabra alguna, por eso vuelan de un lado a otro como pájaros perdidos y descarriados.
Su oscura fascinación consiste en que resultan reservados , desenfadados y reticentes, con lo que su escenografía y silencios los transforma en sujetos que fabrican con facllidad escándalos políticos, judiciales y mediáticos.
Suelen bailar al son que les tocan, aunque bajo cuerda inventan y fabulan todo tipo de conspiraciones , e intentan buscarle tres pies al gato ,pero no demuestren su trabajo, esfuerzo e interés, y mucho menos demostrar su lealtad en sus actuaciones.
Les gustan rodarse de gente que son como él, que no les discutan y les den la razón en todo, y van por el mundo clamando ser la solución para todo aunque no tengan idea de nada, y fomenten el odio sin mostrar un gesto de simpatía y humanidad.
No saben perder al igual que tampoco han aprendido a administrar sus ganancias, ni cómo distribuir su tiempo , en sus horarios y sus entrevistas , presumiendo de trabajar, cuando lo que realmente están es ocupados , siendo muy recelosos en la relación con los demás.
Normalmente suelen ocultar muchas de sus razones y en su egoísmo , no son capaces de generar prosperidad compartida, y practican la prosa de los charlatanes que casi siempre en su vacío profundo suelen estar de capa caída. De todas formas entre murmuraciones y ocurrencias , y sin nada sustancial que decir , son como los protagonistas de una mala película.
Crean una atmosfera en la que no aciertan ni equivocándose, , y se empeñan en hacer cualquier cosa, menos aquello que deberían, y en algunos ocasiones estar a su lado, es que nuestra pituitaria sufre una sinfonía de olores que demuestran que están enfadados con el agua y el jabón.
Peleados con el agua, se bañan o se duchan una vez al mes , quizás porque hacerlo les parecen costumbres anticuadas , y no solo ha dado la espalda al desodorante , sino que para darle más espectacularidad a la escena , portan entre sus dos manos un gigantesco paquete de palomitas que deben tener alguna propiedad milagrosa , ya que cuantas más comen, más hay, se dirían que no paran de crecer y regenerarse.
Tal vez caminando con estos seres vacíos y sin nada que decir, es posible que para completar el cuadro , hayan tenido que soportar a la pareja que llevando también su correspondiente bolsa de plástico , intenta ingerir todas las chucherías a la vez , en una especie de competición , eso sí, darnos un sonoro concierto al abrir cada uno de los envoltorios , con lo que aunque no digan nada , tenemos música garantizada.
