En invierno con estos fríos y con los calores hay dos formas de abordar la vida, con espíritu positivo y constructivo, o con ánimo negativo y destructivo. Fíjense ustedes bien, hay gentes que a lo largo del camino ven todas las rosas y otros que no hay forma de quitarles los espinos.
Los fundamentalistas y deterministas creen que todo está prefijado, que poco tenemos que hacer o decir, que hemos de ajustarnos al guión que previamente han escrito por y para nosotros. Mientras que estamos los que pensamos que lo que nos sucede, depende en gran parte de nosotros mismos y de las opciones y decisiones que tomemos.
La mayoría de los que habitamos en este planeta, despertamos cada mañana , con la ilusión de que la jornada esté llena de esperanzas , sorpresas agradables, mientras que hay otros que se empeñan en hacer de nuestro caminar por la propia existencia, un odioso y torturante calvario , que están tan ensimismados en ellos mismos , que ni ven , ni oyen , ni sienten.
Son como los arrogantes que solo se reafirman humillando al prójimo y pretenden, que en todo momento el universo esté pendiente de su último capricho o de lo que más le interese a su persona según la coyuntura del momento.
Y es que, cuanto fantasma suelto que se cree importante, y cuanta gente realmente importante que se comporta de forma sencilla y natural. Cuando relativizamos nuestro papel, y comprendemos que en este planeta azul llamado Tierra, en esta nación de naciones que es España, en esta realidad universal que es Andalucía y en esta bella ciudad, con una de las bahías más bonitas y castigadas del mundo, que es Algeciras, hay quienes van de gente normal por la vida y entienden que hay otros muchos seres que viven y comparten con nosotros espacio y tiempo, mientras que hay quienes van de gilipollas integrales.
La película de cada hoja del calendario puede ser un deleite si vamos con predisposición o un infierno si nos lo proponemos. Lo mejor y lo peor de las próximas veinticuatro horas, de la próxima semana nos espera, y podemos desequilibrar la bala nza como más nos apetezca, para gozar o sufrir, a ver ahí les quiero ver, elijan.
Quiere usted abrirse a todo lo nuevo o permanecer quieto e inmóvil, en movimiento y descubriendo lo que le rodea e inamovible y estático, elija. Encontrar cuales son las pequeñas cosas que dan aliciente a cada instante es un ejercicio que beneficia a la salud mental.
Debemos prepararnos para aprender, no sólo de nuestros triunfos sino de nuestros errores y como decía Truman Capote “Todo fracaso es condimento que da sabor al éxito”
