Lo que sobra y lo que falta

Si hiciéramos una lista con lo que creemos que nos sobra y nos falta, es posible que nos llevararnos una gran sorpresa. Un análisis en el que solemos coincidir la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas es que nos sobran errores en nuestras predicciones y nos faltan aciertos.

En esta sociedad globalizada deseamos ser reconocidos , en el que tengamos un trabajo que nos guste y con el que nos sintamos realizados personal y económicamente , no un itinerario diario de tortura en el que realicemos nuestra tarea para ser pobres .

Sobran gente que tiene recetas para todo aunque después sea incapaz de aplicarlas y faltan los que lejos de sembrar el germen de la discordia y alimentar la polarización y el enfrentamiento, humanicen las relaciones con los demás para encontrar vías de dialogo y acuerdos.

Triste existencia las  de aquellos que todo lo que hacen los demás lo ven mal, y ven fantasmas por todas partes en lugar de personas razonables, que vivan desde el positivismo y la autenticidad y no se instalen en la farsa y la hipocresía , no hagan una cuesta empinada de una llanura ni un problema de un momento feliz.

Hay excesos de abusos y faltan encontrar nuevas posibilidades de uso, avivamos los fuegos que hemos encendido, en lugar de apagarlos, hablamos de los nuevos tiempos con un lenguaje desfasado y antiguo, pretenden hacernos invisibles conforme cumplimos años cuando somos tangibles y  materiales y se nos puede ver y tocar .

No debemos correr el peligro de aturdirnos con la purpura del poder porque podemos terminar convirtiéndonos en estúpidos aunque aparentemente seamos inteligentes y con el paso del tiempo se produce una transformación de Hyde a mister Jeckyll , y esa persona abierta e ilusionada , se transforma por los efectos de la droga poderina   en la mayor de las bestias capaz de cualquier cosa , que entre otros síntomas psicopatológicos desprecia todo lo que ignora y no escucha las voces de la calle.

Sobran los que creen que por ostentar un cargo , todo les está permitido y pueden hacer lo que les dé la gana, sin ser conscientes que esa actitud lo único que provoca es la desafección de la gente hacia los políticos, y que corren el peligro de quedarse solos en sus discursos , maniobras y estrategias.

Tal vez lo que falta es más dosis de sencillez y naturalidad para que las poltronas no les produzcan esa anestesia de los inciensos y los halagos de los bufones a sueldo , y les deje en un estado de sometimiento permanente a los jefes que los colocan y los mantienen en las listas y los cargos , y se entreguen a la defensa de los intereses de quienes manejan los hilos económicos desde la trastienda , la hoguera de las vanidades , el culto al boato y las apariencias.

A veces les sobra y otras les falta la impunidad para trastocar las reglas democráticas y pervertir el sistema , y piensan que todo les está permitido. Sostienen que el poder alcanza su máximo esplendor cuando se exhibe . Intentan fomentar el oscurantismo y el aislamiento ciudadano como elementos de su actuación política.

 En ocasiones les sobra practicar la prepotencia y la lejanía , con derecho a todo tipo de ventajas , prebendas y privilegios, situando a toda su familia y creando puestos y cargos superfluos e innecesarios, pagar favores y falsas lealtades.

Otros justifican con toda la desvergüenza del mundo, que “en política vale todo” , pues miren ustedes no, no se puede ser un indecente, un granuja o un corrupto por muchas horas que se  dediquen a la actividad pública , intentando hacernos ver que el fin en algunos casos justifica los medios.