jueves. 04.06.2026

Entre previsiones e improvisaciones

La improvisación es fresca y mentalmente saludable . No se puede ni se debe tener todo controlado y es recomendable dejar un espacio y un tiempo para la sorpresa. Somos una sociedad cansada y en ocasiones desesperadas , que necesitamos de permanentes estímulos para seguir avanzando .

   Estamos en una decadencia  democrática , y con un exceso de polarización en el que existe la tentación de que nadie escuche a nadie, entre principios conflictivos y finales que nunca llegan . Los foros de debate se llenan de insultos y asuntos ajenos al interés comunitario de la mayoría social, y abundan los golpes de efecto como si fuera pura teatralidad y cinematografía.

  Hay elementos con porvenir, dinamizados de actividades creativas . Nos pasamos el tiempo hablando de competencia y responsabilidades y nos olvidamos de las soluciones Nos perdemos en detalles sobre asuntos que no conocemos , empleando palabras de las que ignoramos su auténtico significado, afirmamos y dogmatizamos sobre cuestiones que están basadas en rumores y no en certezas demostrables.

 En este gran teatro del mundo , hay quienes se pasan la vida actuando entre carreras, sonrisas forzadas , poses , actitudes artificiales que pretenden ser naturales, pero que no lo logran por mucho que se empeñen en parecer auténticos , no dejan de ser un falsedad.

 Hay personajes que buscan un lugar en una mesa , y se mueven entre apariencias , figurines de escaparate , puro maquillaje, codazos y un afán desmedido por salir en la foto, alcanzar ser cazado por un micrófono o hacerse descarado , torpe e innecesariamente visibles ante las cámaras.

Resultan ridículos observar a  quienes buscan desesperadamente a los medios de comunicación , aquellos que a pesar de esa ansiedad medíopatica, no tienen nada que decir y por lo tanto no son buscados e intentan huir, o   los que siempre son noticia por el contenido de sus declaraciones.

 Si recurrimos a la hemeroteca , podemos rescatar aquellas famosa frase atribuida a Alfonso Guerra , de “El que se mueva no sale en la foto” y que algunos transformaron y que algunos protagonistas de la actualidad política continúan practicando en algo tan poco recomendable como “me pegaré patadas en el trasero para no perderme una foto” , y la verdad es que estas carreras les lleva a veces a dar serios tropezones.

Es obligación de cualquier político , tener puntualmente informada a la ciudadanía  de sus actuaciones y opiniones , y parece adecuado que uno de los medios más significativos sea a través de los profesionales del periodismo. Algunos integrantes de la fauna política sienten y experimentan una necesidad psicopatológica , una fijación permanente por desayunar con un jefe de contenidos de cualquier cadena de radio , almorzar con el director de un periódico o cenar con el presentador o comentarista de cualquier programa de televisión .

 Esta, como todas las obsesiones no sólo es perjudicial para la salud mental de quien la padece, sino que no beneficia en nada a la sociedad , resultando pesada, inútil, propagandística e inaguantable. El trabajo de la gestión política suele tener como escaparate , ruedas y notas de   prensa, entrevistas, comunicados u otras vías de información , siendo no solo necesario sino que constituye una auténtica obligación al explicar a los ciudadanos y ciudadanas los objetivos conseguidos o en que están trabajando por ellos.

 Hay quienes sin embargo son doctores del humo, expertos en fotos que al poco pasan a formar parte de  la historia , maestros en el arte de la nada , constructores de castillos de arena, mentiras y estafas, y liantes de aquello que pudo ser y al final nunca es.  

Entre previsiones e improvisaciones
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