sábado 16/1/21

Perder el tiempo

Juan Antonio Palacios Escobar
Juan Antonio Palacios Escobar

  No debemos dejar de lado a la gente que nos puede ayudar y que de hecho nos ha echado una mano en algún momento de nuestras vidas. Nuestra solidaridad nos llevará a entregar nuestro  afecto a los demás y hemos de dedicar parte de nuestro tiempo a escucharlos, a comprenderlos y a ponernos en su lugar.

Desde que aparecemos en este mundo hasta que nos vamos, somos tiempo y espacio. Eso sí, de  distinta forma. Cuando somos jóvenes, todo el espacio es poco y nos creemos eternos, de tal forma que en algún momento pensamos que duraremos siempre. 

 En la madurez y senectud, sabemos que la meta está cada vez más cerca, por eso hemos de pedalear cada instante, como si fuera el último y no nos podemos permitir perder un solo segundo de nuestro presente. Es lo que tenemos, ya que el pasado se nos fue y el futuro no sabemos si vendrá.

 Durante el tiempo que vamos consumiendo, nos lamentamos de haber perdido demasiado en hábitos y rutinas innecesarias. Cierto es, que las experiencias ajenas pueden o no servirnos, pero casi siempre nos damos cuenta de aquello que nos resulta útil y con lo que disfrutamos.

  Si no es así , deberemos empeñarnos en cambiarlos y superar los malos hábitos, aquellos con los que además de no servirnos para nada nos lo pasamos fatal , perdemos un tiempo precioso , y nos movemos de una forma descontrolada.

En los tiempos que corren entre la inmediatez y la incertidumbre, en más ocasiones de las deseables nos creemos invencibles, y somos capaces en todo momento y espacio de desarrollar una multitarea a la vez, como desarrollar una conversación, ver una película , elaborar un documento y prepararnos el almuerzo. 

 Lo más probable es que como dice el refrán “El que mucho abarca poco aprieta”. Y nuestras tareas estarán llenas de errores por ese afán de atender a muchas cosas para no hacer bien ninguna. Es una forma mayúscula de PERDER EL TIEMPO.

 Andar por el mundo, exige que sepamos qué cosas tenemos que hacer. Una vez que las tengamos claras, si queremos obtener resultados positivos y beneficiosos para nosotros y para los demás, hemos de distinguir  lo importante de lo urgente y por tanto saber priorizar.

 El tiempo no podemos estirarlo con una varita mágica, pero debemos aprender a gestionarlo, si no lo hacemos caeremos víctimas de los hábiles ladrones que son especialistas en robárnoslo. Hay un fenómeno que nos ocurre  en mayor o menor medida. Y nos preguntamos ¿Por qué algunas personas hacen muchas más cosas que otras teniendo el mismo tiempo?

 Tenemos que identificar y combatir a los llamados ladrones de tiempo, que además de absorber nuestra energía y de nuestra libertad, ya que en ocasiones en nuestro administración del tiempo, podemos necesitar perderlo, y somos nosotros los dueños y señores del mismo.

En la necesidad que han creado, de estar siempre presentes en todo tiempo y lugar, nos provocan una gran distracción en nuestro trabajo y es tener abierto siempre el correo electrónico y las redes sociales, como si realmente fuéramos imprescindibles. Lo ideal es que dejemos estas tareas para una hora determinada del día.

Un mal de nuestra sociedad es la reunionitis. Se nos va la olla si estamos todo el día reunidos, sin saber distinguir que hay diferentes tipos de reuniones, las que son productivas y eficaces o aquellas que son demasiado largas y están mal organizadas. También somos poco respetuosos con el tiempo de los otros, o nos cargamos sobre nuestros hombros su falta de organización. 

 Si a todo eso añadimos, la incapacidad de delegar tareas, que no vivimos solos en el mundo y debemos confiar en otras personas, ejercer nuestra inteligencia emocional, saber dónde tenemos cada cosa, aprender a decir que NO y no ejerzamos en la procrastinación, de ir dejando las tareas pendientes para otro momento. Podemos perder el tiempo, pero no recuperarlo.

               

Perder el tiempo
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