sábado 6/3/21

Pasadas y posados

Demasiados personajes públicos que utilizan en sus posados todo tipo de pasadas. No intento hacer un juego de palabras, aunque no me resista a reflexionar sobre los repasos necesarios que necesitan algunos, que además deben estar permanentemente en un ejercicio pedagógico, más que en una obsesión por salir en imágenes.

Está claro que cualquier responsable político tiene la obligación de dar a conocer a los ciudadanos y ciudadanas lo que hace en beneficio de la comunidad, pero sin caer en el ridículo, de que hable de lo que hable y haga lo que haga, el posado es el protagonista y es lo único que sale en la foto, se presente una calle recién asfaltada o la presentación de un libro.    

Es evidente que cuidarnos, velar por nuestra salud y por la salud, es sano y conveniente. Lo peligroso es que la obsesión por salir en la foto acapare gran parte de nuestras vivencias, condicione nuestras experiencias y se convierta en una fijación.

Debemos ser capaces de incentivas nuestro espíritu crítico, y no ser presos de la publicidad y la propaganda, de seguir a pie juntillas todo lo que pretenden vendernos en los anuncios y las revistas., y hemos de realizar actividades que nos diviertan.

Sin pasadas y posados nos sentíamos bien, en un estado natural entre la energía y el buen humor y disfrutamos y nos sentimos positivos, y hemos de hacer frente al mayor de los peligros, que es el de la gran mentira, asaltar a todo tipo de iniciativas que pretendan cambiar las cosas, con más luces que sombras.

La querencia por los focos, el amor a los atriles, la exhibición de las banderas para demostrar el patriotismo, las causas indeseadas que nos llevan a consecuencias indeseables: Por ejemplo, el personaje que acaba de abandonar la Casa Blanca, Donald Trump, tras perder las Elecciones. 

Le espera, tras abandonar el poder una larga lista de vasos judiciales, una pasada, lejos de los posados. Desde el fraude fiscal en el Estado de Nueva York a las demandas de su sobrina, Jean Carroll o Summer Zervos, pasando por la insurrección, obstrucción a la justicia, financiación ilegal de campaña, Fraudes fiscal e inmobiliario y violación de la cláusula sobre emolumentos.

Entre pasadas y posados, nos topamos con espacios y tiempos que son insignificantes y otros que hacen historia. De todos depende, que el legado de los populistas no contagie a toda la sociedad, haciendo que tengamos cada vez menos libertades, más desigualdades y fomentemos una realidad más dividida, más sola, más endeuda, y que nos engañamos más a nosotros mismos.

Hace unos días escuché en la Cadena SER, al maestro de la comunicación Iñaki Gabilondo, anunciando que dejaba de hacer el comentario matinal diario de opinión. Y confesó ante la audiencia de toda España que estaba empachado. Desde mi humilde columna de opinión he de confesar que hay momentos en los que me siento cansado, porque veo que nuestros responsables políticos no han aprendido a escuchar, y por tanto a aprender.

MI cansancio, afortunadamente no se ha convertido en aburrimiento y eso hace que todavía hay muchas cosas que me sorprenden, que creo que tengo historias que contar, descubrir tierras extrañas, aprender a ser magnético y telegénico, a aceptar las críticas.

Las palabras provocan cambios y estos modifican las mismas, este doble transito hacen mudar a nuestra sociedad. Sin escándalos ni alborotos, cada momento cuenta y la solución no es nunca, esconder la cabeza debajo del: no nos dejemos arrastrar por obsesiones sin sentido ni nos precipitemos para nada y la situación nos será favorable.

                                    

                                     

Pasadas y posados
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