jueves. 04.06.2026

¡Ojú , qué calor!

Estamos en el último periodo del verano, al final de la canícula y quizás sea el momento de preguntarle cómo les ha ido, cómo lo llevan. Por cierto que con las calores y coincidiendo con la gran ola de calor de la Virgen de Agosto , en la que superamos los cuarenta grados, asistimos al primer gran incendio en tierras tarifeñas, concretamente en la zona del Cuartón..

 Continuamos con la Pandemia , que en nuestra comarca ha dado saltos hacia arriba y hacia abajo. Pero sin lugar a dudas , la frase más usada en estas fechas, es ¡Ojú, qué calor!. Y no se nos debe olvidar que debemos hidratarnos y qué para ello , lo mejor de lo mejor es el agua.

 Este verano, al igual que el anterior , se nota qué estamos en pandemia, y aunque algunas  restricciones se han relajado. No es un estío normal , pero si, como todos tiene su singularidad , lo que hace de cada uno de ellos una experiencia única e inolvidable o la repetida historia interminable.

 Nadie puede negar que entre calores y tormentas, que estamos siendo sufridores y protagonistas del cambio climático. Y dónde nos ha apetecido más estar es de vacaciones , los que hayan podido, , en nuestras playas o a la sombra de un buen árbol en el campo.

Lo cierto es que mientras a nosotros por estas fechas nos sobra toda la ropa , que casi no nos ha dado tiempo a cambiar, la otra mitad del mundo, está pasando frío , son nuestros hermanos del hemisferio sur. Así es este mundo llamado Tierra.

El periodo estival , como todo , requiere su preparación y hay quienes desde hace algunos meses han comenzado su duro entrenamiento , para lucir tipo, para poder presumir de un cuerpo perfecto y bronceado y sometiéndose a curas de adelgazamiento, sesiones de gimnasia o aerobic y los más atrevidos para quitarse de allí o ponerse de aquí , sometiéndose a esas dietas choques con las que hay que tener cuidado.

Sufrir todo tipo de martirios y torturas , para ser los más guapos, los más esbeltos y admirados , sin que sean conscientes que la belleza fundamentalmente como decía Emile Zola es “un estado de ánimo”. Mientras el común de los mortales, los que no somos héroes ni modelos de la nada  , pero hacemos con nuestro esfuerzo y trabajo que las cosas funcionen, intentaremos escapar de la cotidianidad.

Los abánicos, los ventiladores y las promociones de aire acondicionado, serán deseables artilugios , cuya posesión y disfrute nos hará sentir en ocasiones en el mejor de los paraísos. Además de ese deporte nacional que es la siesta kilométrica o la búsqueda del equilibrio psicosomático, porque a ver quien tiene narices de dar un paso en plena canícula y en las primeras horas de la tarde.

Hacer algo de ejercicio, charlar o pasear a la fresca de la noche , deleitarnos en la mesa con nuestra maravillosa y deliciosa cocina mediterránea , a base de gazpachos, ensaladas, pescaito , la cervecita fría o ese híbrido invento que ni es tinto ni es refresco , pero que termina calmando nuestra sed.

Son fechas de paciencia , más bien de resistencia televisiva , en la que nos pondrán mil veces la misma noticia, la misma película , serie o concurso , y en las que en un ejercicio increíble de masoquismo , alí donde vayamos sonará la canción del verano y diremos entre todos juntos y separados , como en un gran coro hablado ¡Ojú , qué calor!

¡Ojú , qué calor!
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