Nada es lo que parece
Introdujo la llave y abrió la puerta , y vio reflejada en el espejo se imagen. Ese rostro que nunca perdía la imagen tenia algunas arrugas , consecuencia de que los años habían pasado. Recordaba tiempos del pasado que ni estaban ni se le esperaban
Ahora todo transcurría con inusitada rapidez, todo podía ser instantáneo si lo transmitíamos a través de las redes sociales, y no dábamos cuenta que las personas, sus circunstancias corrían a velocidad supersónica, también en nuestra mente , más de nuestra primera idea o retrato..
Más que nunca , la paciencia , la curiosidad y nuestra apertura de mente nos iban a ayudar a corregir nuestra primera impresión o sensación, y lo que pensábamos que era de una forma , con el conocimiento veíamos que las cosas en demasiadas ocasiones, no son lo que parecen.
Nos habíamos fabricado una opinión de alguien y nos damos cuenta que era muy distinto a quien habíamos supuesto, nos habíamos precipitado , y nos habíamos dejado llevar por prejuicios, en lugar de observar detenidamente y reflexionar dándole tiempo al tiempo.
Vivimos en una sociedad en las que somos muy dados a colocar etiquetas , que en muchas ocasiones son impresiones falsas que no tienen nada que ver con la autenticidad de las situaciones, personas y personajes. Cada día descubrimos y ratificamos que casi nada es lo que parece , por eso debemos atrevernos a cruzar puertas para descubrir que hay detrás , en asumir que hay tantas realidades y perspectivas como estrellas en el cielo.
Hemos de admitir con humildad y naturalidad , que en ocasiones, lo que percibimos no tiene nada que ver con la auténtica realidad , y no es que nuestros sentidos nos engañen , sino que todo pasa por el filtro de nuestros cerebros , que es quien canaliza cada hecho, persona y circunstancias por el velo de nuestra experiencia , personalidad y singulares matices . Y es que cada uno es cada cual ,y aunque parezcamos iguales somos muy distintos.
Repartimos los papeles a quienes nos rodean, y con frecuencia lo hacemos más llevados de impulsos emocionales e ideas preconcebidas que de observaciones continuadas y de análisis del conocimiento y la conducta , siendo rehenes de las primeras impresiones que en muchas ocasiones resultan engañosas.
El tiempo nos quita y pone razones, y nos damos cuenta que las personas que creíamos conocer, no son lo que realmente parecen. Hemos cometido el error de no otorgarle al otro el derecho a equivocarse y nos hemos fabricado una imagen a nuestro antojo, una proyección de nosotros mismos, sin tener la calma de descifrar paso a paso su personalidad.
Si queremos profundizar en la verdadera realidad de las cosas y las gentes , no tenemos que encender rápidamente el interruptor y andar con prisas haciendo juicios y hemos de tener la mente abierta a ponernos otras gafas y los zapatos del otro, de saber colocarnos en su lugar.
Cuando nos damos cuenta que no poseemos la verdad absoluta , que las cosas no siempre son lo que parecen, es como encendiéramos nuestra mete con un foco capaz de alumbrar distintos espacios , con la curiosidad de conocer no de querer llevar la razón por encima de todo y con un ánimo positivo y constructivo.
Las cosas no son casuales sino causales, y que consigamos nuestros objetivos requiere por nuestra parte esfuerzo y compromiso, sin instalarnos en las suposiciones sino estando abiertos a otras perspectivas.