Mucho que aprender

Hay quienes se empeñan en saber más que nadie de todo lo imaginable y cada vez que abren la boca manifiestan lo que no saben. Al hilo de esta reflexión recuerdo las palabras de Sócrates “solo sé que no sé nada”. Por ello hemos de empeñarnos en aprender de los que saben de algo, y no de los que opinan de todo , pero no tienen ni pajolera idea de nada.

Vivimos en un País de cuentistas y pegoteros, y detrás de cada uno de estos personajes nos encontramos con muchos maestros liendres que “de todo saben y de nada entienden”. Hemos de ser conscientes que tenemos mucho que aprender, y lo que nunca debemos perder es la curiosidad y el sentido de nuestras limitaciones.

Hemos de aprender de nuestros aciertos y de nuestros errores , de los éxitos y los fracasos, de las alegrías y las tristezas, de las presiones y los apoyos , de quienes se creen listos y de los  torpes, de los ancianos, de los necesarios y los prescindibles, de los sumisos y los rebeldes., de los conformes y los críticos.

La vida nos enseña a tomar la iniciativa, a esperar el tiempo necesario , pero no más, a incrementar las ganancias y reducir las pérdidas, a valorar a los amigos y despreciar los enemigos , a no apostar cuando sabemos que vamos a perder.

Aprendemos  observando, estudiando, hincando los codos , escuchando a todo el que tenga algo que decirnos , renovando e innovando, haciendo todos un esfuerzo para llegar a acuerdos, con nuestra experiencia. , leyendo libros aunque aparentemente no nos cuenten nada, escribiendo y descubriendo un nuevo lenguaje.

En el proceso de aprendizaje, es importante llamar a las cosas por su nombre, acostumbrándonos a ver el mundo de diferentes formas y tener en cuenta las acciones de los demás., saber situarnos lejos de todo y cerca del silencio, luchando con fuerza contra el olvido.

 Dentro de la diversidad  narrativa que manejamos los escritores, siempre ha de haber un sitio para el placer de la aventura, para cuidar nuestra mente y mejorar nuestras vidas , conociéndonos bien para saber quienes somos y aprender a vivir mejor.

Aunque nos cueste creerlo en demasiadas ocasiones la traición y la mediocridad  son las reglas y no la excepciones, y mucha gente ha de aprender que en la vida hay muchas cosas más grandes que nosotros mismos. Aprovechemos cada experiencia  y saquemos lo mejor de cada tiempo y espacio , exprimiendo cada minuto y lugar en el que nos encontremos.

Tenemos mucho que aprender , sabiendo mirar las cosas como queramos , poniéndonos a prueba de todo , progresando y destacando , liberándonos de que no sentimos necesidad de hacer aquello que no nos apetece. Hay mucha más gente  aburrida de la que nos creemos y ésto puede convertirse en una estafa a los demás y a nosotros.    

Nunca intentemos parecer más de lo que somos, ni somos los más listos ni los que más sabemos, no nos dejemos embaucar , por mucho interés que nos despierte algo., no opositemos a convertirnos en héroes de hojalata, en gigantes con pies de barro, o en nostálgicos sin remedio.

Necesitamos tiempo para pensar y reflexionar sobre las cosas antes de que ocurran ni rebauticemos la fatalidad con diferentes nombres que todos dicen lo mismo , cuando todo el mundo además da la sensación que solo quiere soluciones inmediatas y prefabricadas, olvidándonos que vivir requiere su aprendizaje , al igual que morirnos podemos hacerlo de golpe o poco a poco, pero solo una vez.