martes. 21.05.2024

Irse con elegancia

La calle es la mejor de las universidades , y estar en ella y saber moverse , lejos de la adicción a las moquetas y maderas nobles de los despachos, que afectan a nuestros vecinos, tener capacidad de iniciativa de manera que formen parte de las soluciones y no convertirse en generador de nuevos problemas, es algo que a algunos políticos les cuesta la misma vida.

Demostrar , no cuando se acercan los procesos electorales , sino siempre y en todo momento , la capacidad para defender los intereses de lo que enfáticamente llaman pueblo , y al que nunca deberían olvidar que pertenecen. Llegar a la vida política ha de hacerse con  humildad y ganas de servir y estar a disposición de la ciudadanía en todo espacio y tiempo , y cuando toque rse ha de hacerse con discreción y elegancia.

 Entre el llegar y el irse de la política existe una ética y una estética que debe presidir la actuación de las mujeres y hombres que se dedican a este noble arte. Nos gustaría que todos nuestros representantes públicos fueran adivinos , y pudieran predecir el mañana y tuvieran la visión de adelantarse a los acontecimientos.

Sin embargo no queremos ser tan exigentes en este artículo , en esta reflexión : Lo que si, al menos , debemos pedir es una actitud pedagógica desde el ejercicio del poder :Ni más ni menos que predicar con el ejemplo y que las palabras vayan acompañadas de los hechos.

Lo que al común de los mortales se nos permite con menor o mayor benevolencia , en aquellos que nos representan o aspiran a hacerlo , es una licencia que no les podemos permitir , y están obligados no solo a ser ejemplares sino a parecerlo en todo momento y lugar.

Quienes se acercan a la vida publica han de saber escoger el momento  de entrar, estar y salir, han de aprender a marcar sus tiempos , encontrar el equilibrio entre escuchar y actuar , de ilusionar y no cansar , de saber rectificar y reconocer las equivocaciones , de planificar e improvisar , y por supuesto de que nunca es lícito el engaño.

Han de esforzarse en hacerse entender por los demás y no expresarse en un lenguaje críptico , que no hay quien sepa de que están hablando, en un vocabulario para versados e ilustrados que solo saben de la alta política , de no amenazar nunca con nada a nadie , de que los medios de comunicación no están a su servicio ni escriben a su dictado., de que no se pierdan en la hojarasca de lo superfluo.

Actuar de forma adecuada en el momento correspondiente no es lo común entre los integrantes de la vida política , y hay quienes son especialistas en decir y hacer lo más inconveniente en el momento más inoportuno. Tendría relativa importancia si estos errores y sus consecuencias, si estas meteduras de pata , las pagaran ellos, pero lo malo , como todos hemos sufrido alguna vez es que estas tropelías y abusos, al final, en medio y al principio , las pagamos todos.

 Por todo esto y mucho más, creo que tenemos toda la fuerza moral para exigirles a nuestras mujeres y hombres de la política , mayor sincronía y la mayor coherencia y honradez , y que nadie bajo ningún concepto puede practicar o justificar ningún tipo de corrupción , y entre ellas no solo está el llevárselo calentito sino el mentirnos , el tratar de engañarnos haciéndonos promesas inútiles o calumniando con el solo y exclusivo objetivo de destruir al adversario., al que consideran enemigo de una guerra atroz en la que el ciudadano y la ciudadana cada vez se alejan más de lo que dicen y acaban por desconfiar de lo que prometen hacer. Rectifiquen , asuman su responsabilidad , vuelvan la mirada hacia nosotros , compórtense y váyanse elegantemente .

Irse con elegancia
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