viernes 17/9/21

Golpes de efecto

Los actores de la vida política actual, se nos quedan más en las formas y las estrategias de la mercadotecnia que en la profundidad y utilidad de las ideas para transformar la realidad y mejorar la vida de los ciudadanos. No hay campaña  electoral que no esté salpicada de golpes de efecto, de eslóganes, de grandes y pegadizos lemas , que más intentan crear una imagen destructiva del adversario que ilusionar a la gente.

Si no mejoramos los sueldos y las condiciones de vida de los trabajadores , difícilmente podremos construir una sociedad mejor. Si en lugar de reforzar la democracia y el papel de las diferentes opciones política y el rol activo de la ciudadanía como miembros activos de la sociedad, estaremos abriendo las puertas a la antipolítica , mediante los populismos de extrema izquierda  y la ultraderecha.

Los radicalismos generan polvorines sociales, que lejos de dar soluciones, provocan golpes de efecto , que comienzan siendo atractivos y terminan resultando catastróficos. Son manipuladores de las emociones individuales y colectivas, que convierten a la política en un campo de vísceras en lugar de argumentos, razones y soluciones.

Las campañas políticas se convierten en espectáculos , en los que ponen a prueba sus talentos y ocurrencias , los asesores, y evidencian sus carencias los candidatos., y se configuran en palabras de lo más claras y ejemplos de los más oscuros.

Lo peor de cualquier disputa son los  ”golfos y sinvergüenzas” que sin ningún  miramiento mienten , están todo el día tensando la cuerda y provocando peleas artificiales y disputas sin sentido, convirtiendo actuaciones normales en actividades extraordinarias. 

Hemos de superar los golpes de efecto que en ocasiones, nos paralizan , nos mantiene en un estado de falta de actividad física y nos hunde en el sedentarismo., y vamos descubriendo la diferencia entre mentira y ficción., entre cierto desenfreno que nos devuelva a la cordura.

Hay golpes de efecto que nos hacen creer que lo que ha terminado , aun continua , que por mucho que capeemos y escondamos la crisis, ésta continua con nosotros., que por muchos científicos que nos asesoren y espías  que nos informen , no somos capaces de parar el odio, la pobreza y las colas del hambre.

Resulta triste que en la sociedad que vivimos , lo crispado sea lo lógico, mientras que la serenidad nos lleva a una situación de nueva normalidad. No hemos de olvidar que si bien no ha acabado la pandemia , tampoco podemos paralizar la investigación.

Entre el deber y el placer, nuestro miedo a no ser sinceros nos atormenta y, en ocasiones, nos impide hablar y escribir y nos dibuja la realidad como una  escuela de incertidumbres, con más sombras que luces, como un prodigioso laberinto mental que se convierte en un permanente campo de batalla.

Tengo la suerte de muchos escritores, que dan que hablar e incluso dibujar , que entre el arrebato y el éxtasis , utilizan la música como vehículo de desintegración en lugar de armonía., que convierten a las personas en personajes, que se acompañan de su soledad.

Son los que evitan escribir pensamientos vacíos, y evitan los premios y castigos que se alimentan del mirar ,ni pretenden ser al mismo tiempo ganadores y perdedores, verdugos y victimas,  atracadores y defensores, maestros y discípulos, lentos y rápidos,  preguntadores y respondedores.

Golpes de efecto
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