El pecado nacional

Mi compañero de Facultad Asterio Resentido siempre había sido y se había comportado como un egoísta y envidioso. Nunca había soportado que alguien ni ahora que se dedicaba a menesteres políticos, que alguien le demostrara que era un perfecto inútil. El que había desconfiado y sospechado de todo aquello que le rodeaba y ahora recibía todo lo que había sembrado.

Era uno de los personajes más miserables, viles y tacaños que había conocido en política, y su forma de actuar en beneficio propio , sin tener en cuenta las demandas y los problemas de los demás. Sus decisiones eran la máxima expresión de intransigencia y menosprecio hacia el prójimo, negándoles el más mínimo beneficio.

Su figura rechoncha y aplanada , adornada con bigote a lo Franco o a lo Hitler , ya que ni creía ni predicaba la democracia por muchos golpes de pecho que se diera en nombre de la misma y sentenciara sobre lo que debía hacer cada cual , ni ejercía de patriota en defensa de los intereses de España por  muchos metros de bandera española llevara de lazos en la muñeca.

 Dibujaba una silueta siniestra , babosa y aburrida , que disfrutaba con las pequeñas conspiraciones de sus círculos retrógrados  , en los que durante todo el año procuraban que no se le vieran sus intenciones , pero que jamás aportaba nada nuevo , por mucho que su cabeza estuviera como una olla en ebullición.

Tras estar cuatro años encerrado en las cuevas del olvido , la prueba del presente y el test de la actualidad era la más palpable demostración que el tiempo puede hacer a cualquier personaje manifiestamente empeorable. A pesar de sus carencia había sabido esperar para ver cual era el curso de los acontecimientos.

En el archivo de su vida siempre había anidado la traición. Y el pretender que podía comprar todo tipo de voluntades , incluso era tan soberbio que se empeñaba en salir por donde no había puerta , saltar sin ninguna ventana a la vista , inventarse todas las palabras que desconocía y formular todas las preguntas posibles en medio del silencio.

AR que era como le conocían sus familiares y algunos de los pocos amigos que le soportaban , y que conocían de sus maniobras y enredos. Era tan peligroso y manipulador que gustaba de articular todo tipo de campañas difamatorias y tapar las fechorías que se le ocurrieses entre pesadillas, ansiedades y malos augurios, haciendo correr rumores y bulos sobre todo aquel que osara cruzarse en su camino.

Aunque en su verdadera condición , era de natural miedoso y eso acentuaba su estremecimiento y su culpabilidad por mucho que quisiera disimularlas , amén de su inquietud e irritabilidad , que por imprevisibles y a la vez rutinarias resultaban envidiosamente insoportables.

Jamás se le había visto dar la cara por nadie y no es que fuera tímido , simplemente era egoísta  y cobarde . En sus cortas miras , estaba más pendiente y obsesionado por las formas que por el fondo , y era incapaz de anticiparse a las situaciones, de evaluar y priorizar la decisión más adecuada , de interpretar las partituras de la realidad o de encontrar el justo equilibrio.

No conocía la sinceridad y la generosidad , aunque era un maestro en el arte del fingimiento , de parecer sincero , siendo un gran mentiroso . Siempre llevaba un letrero colgado al cuello , se vende , y el precio era convenir siempre que el estuviera bien situado.

Había perdido toda su humanidad , y ahora que su futuro estaba cada vez adelgazado , no entendía como todavía existían soñadores que querían mejorar la realidad , que seguían trabajando por que la gente tuviera mayor bienestar y fuera más feliz. Sus ojos inexpresivos , encerraban toda la maldad acumulada de muchos años , en los que solo se había ocupado y preocupado de si mismo , y había sido víctima del gran pecado nacional, la envidia.