lunes. 03.10.2022

Doble papel

Nuestras palabras juegan un doble papel, ya que son hijas y madres de nuestro pensamiento, Cuando escribimos , no hacemos siempre el plan de antemano ; y a veces tecleemos ante la pantalla del ordenador tomando un curso que no teníamos previsto.

Y en ese doble juego de papeles hacemos aparecer, exteriorizar , brotar , extender y manifestar exteriormente lo que está contenido , escondido o invisible, vamos del interior al exterior y se alimenta permanentemente de la observación de lo que sucede fuera y vamos enriqueciendo nuestro vocabulario , dando significado a las palabras y encadenando las frases y su estructuración.

 Disponemos de una iniciativa  madura que en muchas ocasiones puede minimizarse o llegar a perderse totalmente , inmerso  en una sociedad que nos masifica y empobrece. Cuando escribimos algo, la inspiración inicial , el despliegue libre, el nacimiento del tema , la situación en el espacio , el gesto , el ritmo , la capacidad de dar forma a una idea , de infundirle vida , de animarla; y todo esto dependerá del grado de espontaneidad y de madurez que pueda alcanzar.

En los tiempos del YA  y el  AHORA , en el que los minutos son valorados para algunos y despreciados  para otros y hemos de hacerlos rentables en el presente  o de cara al futuro , en los que hemos de intentar buscar el lado bueno de las cosas y de las personas y no solo en los selfies, hemos de convencernos que podemos cambiar lo que no nos gusta , y que no llega antes quien va más rápido sino quien tiene claro cual es su destino.

Quienes somos tan atrevidos que desde nuestro papel de observador lo traspasamos en forma de palabras a  la pantalla del ordenador , y en un paso más ponemos en marcha nuestra imaginación intentado vivificar , enriquecer y renovar las ideas que pretendemos transmitir, nos damos cuenta que es como si utilizáramos una linterna mágica que proyecta su luz y va descubriendo cosas donde parecía que no había nada.

 A veces incluso, a base de trabajar que es donde están las verdaderas musas escondidas, mezclamos los elementos más inauditos e inesperados y encontramos matices nuevos a lo que en un principio nos podía parecer vulgar , gastado y hasta caduco.

En ocasiones , en nuestro doble papel social e individual, necesitamos no abandonarnos , no ceder a  la mecánica de nuestro pensamiento , a una autopista de trazo seguro , sin posibilidades de atajos ni de aventuras. Tenemos que aprender a renacer a cada momento que pulsamos el teclado , a tener un espíritu en estado de gimnasia permanente, a escoger nuestra propia vida en lugar de resignarnos , a sufrirla. 

Somos más esclavos de los formulismos de lo que nos suponemos, una serie de actos rutinarios a los que hemos despojado de todo sentido por pura repetición,  y tenemos que redescubrir la realidad y mirar a las personas y las cosas como si las viéramos por primera vez.

Casi todos tenemos la imaginación suficiente  para ver que se nos ofrecen posibilidades para con nuestra aptitud y capacidad podemos imaginar construir nuevos escenarios y universos, situar en ellos personas y personajes, hacerlos hablar y dialogar, describir el espacio y el paisaje en el que se desenvuelven y hacer cómplices y protagonistas a quien nos lee.

Estamos viviendo una crisis constante que repercute de una manera considerable en nuestra forma  de vivir, de interpretar lo que vemos y por supuesto de ensayar nuevas soluciones de resultados todavía inciertos.

Doble papel
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