En nuestro caminar por el mundo nos encontramos con todo tipo de personajes. Con las exigencias de la sociedad actual estamos expuestos entre prisas y ansiedades a delirios y desvaríos en la búsqueda permanente por el equilibrio.
Todo este barullo nos puede ocasionar desde problemas de concentración o fijaciones en determinadas ideas , sin ser capaces de responder a las preguntas que nos hacemos y un balanceo entre las distracciones y los aislamientos.
Además que las dificultades para reflexionar , son inconvenientes para memorizar los acontecimientos recientes , no sabiendo en muchas ocasiones dónde están ni quienes son , y presentando problemas para habar o recordar palabras, con expresiones incoherentes o sin sentidos ,y problemas para comprender el habla o para leer y escribir.
Entre delirios y desvaríos se pone a prueba la naturaleza humana , con ansiedades , depresiones , malos genios y ataques de ira, sensaciones de euforia , falta de interés y emociones catastróficas , cambios en el estadio de ánimo y la personalidad.
También podemos asistir que este tipo de sujetos , pueden ver cosas que otros no ven , e inversiones en los ciclos de sueños , de tal forma que se duermen durante el día y se despiertan durante la noche. Algunos de estos individuos devoran kilómetros sin parar en una especie de histeria, que más que búsqueda se convierten en una necesidad , porque en el fondo son como niños grandes que no tienen sentido de la medida, y experimentan un imperioso frenesí para llamar la atención.
Casi siempre están dispuestos a hacerse notar , a ocupar todo el espacio , a llegar a todos los sitios los primeros , con un egoísmo infantil , de quienes jamás se han planteado que los demás existen , y que pueden opinar de forma distinta a ellos y deben ser respetados.
En su verborrea cansina y torturante , suele ocurrir que cuanto más evidencian su presencia , más insoportables, insufribles y hartibles resultan y además no dejan lugar al diálogo , conversación o discusión alguna. Hablan , hablan y hablan hasta agotar a todos los que ocasional y experimentalmente ocupan mesa y mantel con ellos , que huyen como almas que lleva el diablo ante una próxima oportunidad.
La mayoría de las veces, se quedan solos en unos monólogos tras otros con ellos mismos, verbalizando sin orden ni concierto y mezclándolo todo en una especie de explosión volcánica, que en lugar de lava , expulsan su diarrea mental y suelen ser los síntomas más preclaros de sus delirios y desvaríos agudos.
Mirándolos con ternura y generosidad , suelen estar muy necesitados de cariños y afectos. En el afán compulsivo de moverse de un lugar a otro, en esa necesidad de huir y alejarse de ellos mismos , que les lleva a recorrer el mayor número de lugares , fotografiar documentos , visitar museos y comprar todo tipo de cachivaches que no sirven para nada , sin saber el qué ni el por qué.
Por muchas tierras que hubiera visitado , no era difícil darse cuenta que la verdad del cuento de estos personajes , es que nunca son capaces de salir de su casa , de su cale , de su barrio y de su pueblo o ciudad. Es bien cierto que viajar quita orejeras , pero sólo nos enriquece y nos hace crecer , cuando somos capaces de comprender la existencia de otras voces , otras culturas y otras historias , para conocerlas y reconocerlas , ponernos en su lugar y respetarlas.
