lunes. 03.10.2022

Decir lo que se piensa

Me gustaría decir en cada momento lo que pienso. Ahora bien, es bueno, deseable y necesario hacerlo. Casi todos contestaremos que nos provocaría placer, pero  a la vez , nos preguntaremos ¿Es imprescindible hacerlo?. Sin caer en la mentira ni en el disimulo , no es absolutamente  obligatorio decir todo lo que se piensa para vivir bien.

Observamos lo que ocurre en nuestro entorno, incluso tratamos de imitarlo humildemente y actuamos cuando es necesario. Procuramos encontrar nuestra naturalidad, con nuestros acentos y nuestras comas, haciendo largos viajes y estableciendo conexiones singulares.

 Vamos comprando , viviendo , estando , llegando y cuando regresamos nos podemos encontrar en una situación de desasosiego , entre rayos y truenos, iconos , memorias y emancipaciones. Hay preguntas atendidas y respuestas emancipadas, vínculos establecidos y rupturas ocasionales.

 Nos parece que no, pero las cosas tienen sus sentimientos, un mueble , una mesa , una silla no nos dejan que hagamos con ellas lo que queramos, entre vencedores y jamás vencidos. Con la mejor letra y la peor música podemos decir lo que pensamos.

 Girando y aprendiendo , mezclando y combinando, leyendas que contábamos pero nadie las convirtió en música, y nadie por muy genio que fuera se guardó un as en la manga, sobre todo para que nada que debería ser normal se convirtiera en tabú.

 Sin añoranzas, para no convertir en la nostalgia enemiga de la creación, y con el deseo de intentar hacer el tiempo más bello, sin cinismo y olvido, sin negociaciones ni presiones. Hay cuentos que reflejan la realidad y otros de asesinatos perfectos, , desapariciones misteriosas, fantasías incontrolables.

 Decir lo que se piensa sin ambigüedades ni dobles intenciones, con molinos de viento y perplejidades en las palabras que nos abren paso a un nuevo camino de diálogo o tienden un puente que evitan largos recorridos como en la Divina Comedia,  hasta llegar al Paraíso del universo dantesco , donde encontraremos espíritus activos, amantes , sapientes , combatientes, justos , contemplativos  y triunfantes.

Entre los datos y las dudas no podemos vivir de espaldas al océano, persistir en la inconstancia ,  en los viajes  como dispositivos y los dulces tormentos., en la narcolepsia colectiva , que está más pendiente del móvil que del ser humano.

Desde la literatura podemos domesticar nuestro ego y deformar la realidad , movernos entre lo sensible y lo inteligible, relatar como sería un día cualquiera en cualquier lugar, mostrar nuestros aspectos más transparentes y explorar nuestros lados oscuros.

 No debemos pedir perdón por escribir ni tampoco sentirnos satisfechos , cuando hacerlo es siempre parte de un proceso, algo sin terminar , que puede invadirlo todo sin estar en ningún sitio, con belleza y eficacia.  Entre huellas y costumbres, debemos gestionar bien nuestras emociones para no convertir cualquier día en una montaña rusa , entre el llanto y la risa, sin dejarnos llevar por emociones y mentiras sobre personas que nos importan mucho.

 Nuestros sueños , son como un motor interior para seguir hacia adelante . Dejémonos llevar por nuestra inspiración y nos conduciremos correctamente , aunque haya cierta parte de nuestra imagen que tengamos que reinventar. Sabíamos  que teníamos  razón y empleábamos nuestros  mejores argumentos para convencer y defender nuestros  intereses.

Decir lo que se piensa
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