La valentía de un político se caracteriza por estar al lado de la gente, por escucharlos, por empatizar con sus problemas e intentar buscarles una solución y no hacer oídos sordos a sus demandas y reivindicaciones y darles la espalda. La coherencia y el valor de un responsable público se caracteriza por tener tolerancia cero ante cualquier tipo de corrupción y denunciar con fuerza y energía cualquier caso que se produzca , sin tener la tentación de ser cómplices mirando para otro lado.
No podemos dejarnos atrapar en un circulo vicioso en el que pensamos que todos los efectos negativos que se producen, son como consecuencia de los daños que consideramos controlados . No solo hemos de ser intolerantes con cualquier corrupción en el terreno de la gestión pública sino de la actuación de otras instituciones, que están probadas sus tropelías en terrenos como el abuso de menores, la prostitución, la trata de personas o el narcotráfico por poner algunos repugnantes ejemplos.
El tiempo pone y quita razones, y hace que algunas personas que ayer nos parecían temibles y agresivas, hoy se nos vuelven inofensivas , que lo que nos parecía bello se nos convierta en horroroso, que el silencio más largo se torne en el ruido más corto y escandaloso, que lo consigamos porque no dejemos de intentarlo.
Que cualquier cosa que nos planteemos de futuro pase por estudiar y profundizar en su pasado, y no nos parezca misterioso ni extraño que los responsables políticos a los que hemos elegido nos escuchen y atiendan, que no se dediquen cada vez que llega una campaña electoral a hacernos falsas promesas.
Lo peor sucede cuando en lugar de transmitirnos fuerzas e ilusiones , nos contagian dudas y miedos, o nos ignoran despreciando nuestras aportaciones, protagonismo y terminan ignorándonos o dándonos la espalda , como si no existiéramos o fuéramos invisibles.
Hay otros que tienen la rara habilidad de desaparecer o esconderse durante cuatro años, y se enfadan cuando la gente no quiere saber nada de ellos mientras se llevan un cuatrienio ignorando a los demás , aferrados al poder sin comunicar nada de lo que hacen y de lo que no.
Podemos ser apresurados en hacer nuestras peticiones, pero sobre todo hemos de ser constantes en exigir nuestras demandas y necesidades., y para ganar la batalla diaria hemos de ser los héroes de la cotidianidad para hacer que todo funcione, sin necesidad de recurrir a manipulaciones y mentiras.
Ante quienes no nos sirven como nuestros representantes , no vale ni el encogerse de hombros , ni la neutralidad calculada, evitando posicionarse, ni justificar cualquier tropelía para no meternos en líos y complicaciones.
Hemos de manejar las palabras necesarias para comunicarnos con naturalidad , ya que eso nos va a proporcionar credibilidad , sin dramas ni inventos raros , sin desgastes que a nada conducen y con el esfuerzo necesario para que la gente vea que sus problemas y necesidades nos importan y atraen nuestra atención.
Agradeceríamos que los candidatos y candidatas en estas fechas , hicieran tres esfuerzos, uno de darnos explicaciones y respuestas concretas , el otro de forma clara , sencilla y directa para que todos entendamos lo que nos dicen y no tengamos que recurrir a un manual para descifrar claves y jeroglíficos , y la tercera que nos tengan empatía y nos hablen mirándonos a los ojos.
