Cualquier político que se precie debe tener un reto diario , el contacto con la gente , estar cerca de los ciudadanos y ciudadanas , ser sensibles a sus voces y preocupaciones , comportarse como un miembro más de la comunidad que tienen un contrato temporal y no ha ganado su escaño en unas oposiciones para siempre, y han de jugarse su crédito con su palabra , sus actitudes y sus actuaciones..
Menos crispaciones y enfrentamientos y más diálogos y acuerdos, menos distancia y más cercanía , menos creerse el ombligo del mundo y más sentirse integrante de la ciudadanía , menos discursos esotéricos y ambiguos que nadie entiende y más lenguaje claro y directo , menos pensar que son dioses y más ejercer de humanos.
Más gastar las suelas de los zapatos y menos hacer de figurines y posar en los escaparates para las fotos , más ilusionar a las gentes y menos irritarlas desde la prepotencia y la sinrazón , más dedicarse a trabajar en elaborar argumentos que sostengan ese berrinche constante en el que están instalados y menos pasarse el tiempo en conspiraciones con el único afán psicopatológico de satanizar al Presidente Sánchez.
Al señor Feijóo , rogarle que se rodee de colaboradores inteligentes y más útiles y hábiles , menos pelotas y aduladores que siempre les dan la razón aunque lo que diga sean verdaderos disparates , menos elucubraciones y más certezas , más teorías y practicas que faciliten la comunicación y eviten la polarización y menos intoxicaciones y maniobras estériles.
Esforzarse en trabajar más por encontrar nuevas soluciones a los problemas de siempre, más creatividad y menos rutina, más autenticidad y menos falsedad , más humildad y menos soberbia , mas tolerancia y menos intransigencia , más persuasión y menos imposición.
Más veces de las necesarias , asistimos a la puesta en escena de unos sainetes absurdos, vacíos de contenido , faltos de garra e ilusión , que nos ofrecen la misma canción mil veces repetida , repleta de charlatanería fullera y de adjetivos insustanciales e insultantes , pero sin propuestas , proyectos, ideas ni esperanzas. Les falta la magia y la chispa de los que creen en lo que dicen , de los que sienten la realidad porque la viven a diario.
Menos palabras huecas y más cumplir con los compromisos , menos intereses personales y más generosidad y coherencia, más comprender y sentir los problemas de la gente, más que vean lo que se hace y no tengan que adivinarlo , más hacer cosas que le faciliten la vida a los ciudadanos y ciudadanas y no a ellos mismos.
Más presencia, más gestión y más implicación y menos despiste , palabrería y lavarse las manos, más energía , valentía , dedicación y sincronía , y menos vagancia , cobardía e inconveniencia , más claridad y menos ocultismo.
Una de las peligrosas tentaciones de quienes alcanzan el poder , es obsesionarse por la cantidad , olvidándose de la calidad , instalándose en el “no me equivoco jamás”, y abandonando la normalidad y la sencillez , mostrándose ciegos y sordos ante la voz de la gente, volviéndose insensibles ante quienes tienen problemas o padecen dificultades.
Ser merecedores del respeto y el apoyo de los electores es una tarea continua que se gana minuto a minuto, hora a hora , día a día, y quienes se alejan de esa posición , es fácil que caigan víctimas de una metamorfosis peligrosa y diabólica , traspasando la línea de la honradez a la corrupción , del altruista y soñador de mundos mejores a mercader de todo lo que se compra y se vende.
