miércoles 20/1/21

Alertas y alarmas

Normalmente la vida nos obliga a estar en actitud de alerta o vigilante para avisarnos de cualquier situación que se nos pueda dar, mientras que la alarma se decreta cuando el desastre ya está ocurriendo. No podemos bajar nuestro nivel de atención, empezando por nuestro propio organismo y terminando por el ruido apenas perceptible que suena en nuestro alrededor.

Los modelos que seguimos, no dejan de darnos sorpresas, y donde menos nos esperamos, en la reunión más cotidiana y sin importancia salta la liebre y se nos puede plantear un caso importante. En ocasiones nos fortalecemos si sabemos que es lo que queremos y en otras nos hipotecamos y no somos capaces de pagar la factura.

Los titulares comienzan siendo nuestras alertas y terminan convirtiéndose en alarmas, pero vivimos pendientes de ellos, como si el mundo cambiase en función del que elijamos. Nos embotan con un tema y nos entontecen para que no podamos pensar en otra cosa.

 Oteando y pateando la realidad nos damos cuenta que no hay correspondencia entre el pluralismo y el talento existente. Cuando comprobamos esto saltamos de la alerta a la alarma y por mucho que exploremos la realidad y sus personajes no acertamos con el diagnóstico.

Todos los días asistimos estupefactos a las tertulias de algunos “expertos y entendidos” que no nos provocan  expectación, ya que se pasan con el mismo guión y texto del amanecer al anochecer en todo tipo de medios, en una especie de prolongación sin aparente fin que  se repetirá al día siguiente con textos y guiones similares hasta el agotamiento.

 En medio de tantas alertas y alarmas, pandemias y gravedades de segundas olas, nos llega una buena noticia, que ha pasado de refilón en los informativos y apenas se ha hablado por parte de los analistas .Hay agua en La Luna, en dos estudios se constatan la detección inequívoca de reservas de hielo, que serían claves para futuras misiones tripuladas.

El poder transformador no es como somos de verdad entre alertas y alarmas, sino como queremos que nos vean los demás, modernos y responsables o decadentes y sin objetivos. En estos tiempos de miedos y estrés, es cuanto más sentido del humor hemos de echarle a la vida. Lo que hoy decidamos pondrá los cimientos  de mañana.

 Sin tregua ni descanso, nada es fruto de la casualidad y todo tiene sus razones para que ocurra, aunque nos cueste creerlo. Hemos de darnos un respiro intelectual, antes de iniciar una nueva etapa para adentrarnos en hacer cosas distintas y tomar iniciativas diferentes.

 Intentamos sacar nuestro lado más comprensivo y empático, arrinconando los caprichos y aprovechando las oportunidades, sin agobios ni apuros, denuncias y renuncias, autorizaciones y prohibiciones, urgencias y aplazamientos, lentitudes y rapideces.

Vivimos momentos inquietantes y originales , en lo que todavía nos queda tiempo para disfrutar colectivamente, si queremos superar el Covid 19 , y veremos o imaginaremos , pero de lejos, desfiles sin soldados , cabalgatas sin carrozas ; Reyes Magos de cartón piedra, carnavales sin comparsas, coros ni chirigotas y Semana Santa sin procesiones.

A veces tenemos la sensación de un soplo de inspiración, que es fruto de nuestro trabajo y nos abre los ojos a algo que estábamos deseando hacer desde hace tiempo. Eso hace que nuestro carácter y comportamiento sea de lo más agradable para todos, y no nos importe sonreír, si con ello hacemos felices a los demás.

                           

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