Tal vez una de las partes más importantes de la realidad en la que vivimos sea la política. Al igual que las hojas de las árboles tiene dos caras. En mayor o menor graduación hay política de derecha e izquierda , desde un extremo a otro, y una misma situación nos puede hacer contemplar el vaso de nuestras ilusiones y decepciones , medio lleno o medio vacío, según sea nuestro leal saber y entender, y lo contemplemos con las gafas del optimismo o del pesimismo.
Lo que nos está ocurriendo en estos días nunca sucedió con el bipartidismo, y existe una bipolarización, que resulta preocupante porque en demasiadas ocasiones impide un ejercicio democrático necesario, el diálogo, .desde el acuerdo o la discrepancia.
La actualidad política es variada como la vida misma pero previsible en el comportamiento de algunos de sus protagonistas. Resulta aburrido por consabido, que cualquier análisis por parte de la derecha finaliza con la conclusión que el culpable de todo es el Presidente Sánchez y lo mal que lo hace su Gobierno.
Llega un momento que esta argumentación por mucho que la repitan una y otra vez , no se convierte, siguiendo el hilo goebbeliano , en una verdad. En ocasiones, resulta tan tosco y surrealista como que el ex Presidente Zapatero “ tiene una mina de oro en Venezuela” lo que es un disparate inventado” , con tal de tapar lo evidente e injustificable de la aparición de Xavier García Albiol en los Pandora Papers.
En los tiempos que corren hacer valer los intereses de que a cada cual les salgan las cuentas , termina en la frustración y la decepción, sino hay una concepción humanista de la vida y por tanto de la política , ya que si solo nos preocupas del tener y el dinero y nos olvidamos de los valores democráticos estamos labrando el camino del retroceso y no del progreso.
Decía Jean Cocteau que “nuestro pesimismo no es sino una variedad de optimismo” y Jean Paul Sartre afirmaba que “un pesimista es un optimista bien informado”. Lo cierto es que hemos de acostumbrarnos a viajar por las hojas de nuestro calendario , mirando la realidad y soñando con duendes y magos, entre momentos buenos y malos , con la alegría y la tristeza , con lo positivo y lo negativo.
Casi todos sabemos y admitimos que corren tiempos difíciles y complicados , que por mucho que Europa se haya puesto las pilas para salvar los muebles, que no amarran los perros con longanizas , y que más que nunca los gobiernos de turno deberían afinar para eliminar aquello que consideren superfluo y priorizar lo que opinen que es esencial y fundamental para la ciudadanía.
Nos damos cuenta lo que nos cuesta cualquier paso hacia adelante , entre la falta de voluntad política de unos y la inoperancia de otros, y nos enfadamos como testigos de una crónica machacona y repetidas de cuestiones en la que la derecha repite de forma cansina y repetitiva lo mucho que le preocupa España y lo poco que se compromete para echar una mano y arrimar el hombro.
Da la impresión que en una solución de continuidad , que fuéramos espectadores de la misma película , y que lo que importa no es la gente sino sus votos, o aquella en la que Bill Murray , interpretando el principal papel de “atrapado en el tiempo” se ve obligado a vivir una y otra vez una festividad de lo más hortera, bajo el título del Día de la Marmota.
Entre estúpidos eufemismos y lenguajes falsamente patrióticos , desde la defensa de la política, quisiéramos menos promesas y más realidades, menos palabras y más euros.
