sábado 15/5/21

Y ahora los días serán más largos

Javier Salvador, teleprensa.com
javier Salvador, teleprensa.com

El domingo, 29 de marzo, comenzamos a “disfrutar” del horario de verano, pero nunca se había dado esta situación, es decir, que justo el momento del año que invita a salir más a la calle es cuando por el contrario más confinados debemos estar si queremos que este episodio de pandemia pase cuanto antes. Pero este cambio de horario trae otras connotaciones, porque la luz nos invita a estar mas despiertos, ser mas creativos y hasta redoblar esfuerzos en lo que sea, hasta para hacer ejercicio y moldear algo el cuerpo de cara al verano. Es como si se nos comenzasen a llenar las pilas tras un invierno que nos consume poco a poco.

Tradicionalmente asociamos esta época del año con la proximidad de las vacaciones, de la Semana Santa, el mes de abril y la explosión de color en las calles del próximo mayo. Los primeros coletazos de calor.

Pero lejos de ello se nos avecina un frente frío, la lluvia que no ha caído en todo el año nos invita más que nunca a estar en casa y parece, además, que hemos puesto nuestra capacidad creativa al servicio del mal. Y aunque son pocos los que tratan de minar nuestra paciencia, la confianza en una solución, son miles y miles los que replican y hacen de altavoces de esos pocos insensatos que se ceban en nuestro estado de ánimo.

Los días serán ahora más largos, pero tampoco tengo muy claro que en estas circunstancias ello nos aporte nada bueno. No terminamos de asumir que nuestra realidad no es otra que intentar hacernos fuertes en nuestro propio entorno actual, ser capaces de sacar algo positivo de todo esto ahora, porque del día después, de cómo afrontaremos el modo de interrelación, hasta la manera de saludarnos, ya nos ocuparemos en su momento.

Parece complicado, pero nos toca construir desde nuestras casas, utilizar nuestra creatividad para hacer la tarea hoy. Saber lo que queremos o podemos crear, poner en marcha, o cómo continuar nada más recuperar nuestra libertad de movimiento. Empezar a entender que habrá gente a la que dentro de muy poco se le acabará el dinero con el que poder ir al supermercado y que, egoístamente miraremos hacia otro lado. Y no hablo ya, que lo doy por sentado, que vamos a obviar las consecuencias de este mismo virus que nos asusta tanto como nos aburre, en esos países en los que somos conscientes de que no tienen un ambulatorio en cada pueblo y uno o varios hospitales en cada ciudad ¿Alguien se ha parado a pensar cómo será la pandemia en esos otros lugares? Por ejemplo, en India con 1398 millones habitantes, Egipto con 102 millones, Nigeria con sus 209 millones de personas humanas como usted o como yo.

Pues bien, teniendo esta tarea por delante, y siendo conscientes nuestra facilidad para mirar hacia otro lado, no termino de entender que permitamos el uso torticero que algunos pretenden hacer de esta crisis. La necesidad de protagonismos, la crítica a toda medida, como si ahora todos fuésemos expertos en epidemias o en la compra de mascarillas y guantes de plástico. Dejemos que los políticos que intentan sacar provecho de esta situación se ahoguen solos en su propia saliva, y centrémonos en dos cosas mínimas, en cómo me preparo hoy para sobrevivir mañana y, sobre todo, en llegar sano y a salvo a ese día.

 

 

Y ahora los días serán más largos
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