domingo 25/10/20

Desprecio a Marta Bosquet

Javier Salvador, teleprensa.com
Javier Salvador, teleprensa.com

 

Ciudadanos tiene un problema y serio, de identidad, de defensa de los suyos y de su posición en Almería a raíz de la moción de censura presentada en Huércal Overa por un concejal de su partido. La historia podría estar dentro de lo normal en el panorama político, pero es mucho más enrevesada, porque no es tan solo una moción de censura de un tipo a punto de ser expulsado de Ciudadanos, sino un ataque directo desde el PP de Almería orquestado o aceptado por su secretario provincial, también presidente de la Diputación Provincial de Almería, contra la presidenta del Parlamento de Andalucía, Marta Bosquet.

¿Y por qué? Todos saben que el único apoyo que estaba teniendo la concejala de Ciudadanos en Huércal Overa, la única que se mantiene fiel a las directrices de su partido, era precisamente el círculo más cercano de Bosquet, “la califa” como la llaman en el PP. Su actual posición en el Parlamento podría generarle un buen punto de partida de cara a las próximas elecciones autonómicas, y la consigna no es otra que torpedear todo aquello que huela a ella. Quieren conseguir que en Ciudadanos vean que el peso político de Bosquet en Sevilla es el equivalente al del ala de una mosca en la balanza. Obviamente a los populares les interesa que el incombustible Miguel Cazorla siga siendo la cabeza más visible del partido naranja en Almería, porque aunque trabajador, atrae de todo menos votos en estos momentos.

Ahora volvamos a Huércal Overa donde el concejal de Ciudadanos que ha firmado la moción de censura por su cuenta y riesgo, no es mas que el títere de otro militante de este partido y que ha participado directamente en el pacto de la moción. Se trata de Diego Ortega, delineante venido a más como promotor inmobiliario que como el concejal díscolo ya han pasado en otras etapas por el Partido Popular entre otras siglas. Este ya impuso para el pacto de Gobierno con el PSOE que su hijo fuese nombrado gerente de la empresa pública de obras y servicios de la localidad, la mayor gestora de contratación. Y ahí está.

Tras esta operación de moción de censura se encuentra un solar, cómo no, en el que quieren que se construya el nuevo edificio judicial. Un solar pequeño, sin zonas de aparcamiento y demás inconvenientes, que además de costar unos 1,5 millones de euros, por casualidad, está rodeado de todo un elenco de edificios promovidos por el tal Diego Ortega en los años del boom inmobiliario pero que, sencillamente, no consiguió vender y pretende, ahora, darles una segunda oportunidad dándole servicios y relevancia al lugar. Tonto no es.

El problema de la moción de censura es que Ciudadanos, y ya no sólo Marta Bosquet, tendrá qué explicar cómo pueden permitir que el PP de Andalucía les rompa un pacto de gobierno con otro partido político, utilizando además a un concejal díscolo de los suyos que, ahora, resulta que apoya la candidatura de un Diputado Provincial y exalcalde investigado por delitos ambientales que, otra causalidad, fueron denunciados por el mismo concejal que en estos momentos apoya su investidura.

Tan rocambolesco como execrable, pero hasta estos límites se está llevando la política en Almería.

¿Puede Ciudadanos mantener intacto su honor si le roban un ayuntamiento? ¿Es lógico que el PP le haga estas zancadillas a su socio del Gobierno en Andalucía?

Y lo más importante de todo, ¿permitirá Marta Bosquet que la humillen a ella, a los suyos y de esta manera, o dará un golpe sobre la mesa? Si su peso es el del ala de una mosca, más vale que empiece a volar o de ésta la aplastan seguro.

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