miércoles. 06.07.2022

Movilidad frente a inmovilismo

Hace tres mil años, los fenicios eran capaces de navegar a través de todo el Mediterráneo sin perderse y transportaban cedros del Libano o vino de Hispania hasta Útica (Túnez) y de aquí llevaban grano a Italia o Grecia para luego regresar a su tierra con las ganancias de estos negocios y los productos que necesitaban.

Hace 20 años, el Ayuntamiento se gastó un pastizal en la Ciudad Digital, ese bonito edificio situado en Retamar que parece un muestrario de ventanas y que debía regular el tráfico y el control semafórico de la ciudad. Pues después de todo este tiempo el edificio tiene pinta de que falta acabarlo y el control de semáforos brilla por su ausencia. Y si no, que se lo pregunten a los sufridos taxistas que aguantan estoicamente cómo se abre un semáforo y se cierra el siguiente de la calle. ¿Es tan complicado hacer esta regulación? ¿Se necesita una tecnología propia de los viajes espaciales?

Ahora, el alcalde va a gastarse otra cantidad importante de dinero, más de 5 millones de euros, eso sí, de la Unión Europea, para implementar la gestión inteligente y sostenible del tráfico y la movilidad; se ve que a la anterior iniciativa le falto inteligencia. Pero en realidad lo que le falta al equipo de gobierno del PP es tener una idea clara de la ciudad, de sus carencias, necesidades y de las iniciativas que deben tomarse para mejorar las comunicaciones internas.

Tenemos una ciudad radioconcéntrica alrededor de la Alcazaba, en la cual, para más inri, tiene su crecimiento encorsetado por las estribaciones de la Sierra de Gador, al este, y por el frente marítimo, al sur. Las comunicaciones este-oeste se ven dificultadas por la Rambla, la Carretera de Ronda y el ferrocarril; los barrios de noroeste, desde La Chanca a Los Almendros, están aislados y sin comunicación entre ellos; la trama urbana del Casco Histórico y la ciudad decimonónica es de calles estrechas. Con todos estos condicionantes, el nudo gordiano de las comunicaciones está en la Plaza Circular, donde se junta el Paseo, el final de la Rambla, la Carretera de Ronda, la Avenida Cabo de Gata y el ferrocarril, cuando se conecte con el puerto. Solo le falta que atraque el melillero.

La ciudad necesita una jerarquización de espacios y un control de sus circulaciones internas. 

El Centro Histórico y El Paseo debe peatonalizarse, con un tráfico restringido a residentes y a suministros, creando circuitos para el peatón donde se potencie la sombra en calles y plazas, se fomente el comercio local, se favorezca la rehabilitación de edificios para viviendas de alquiler que combata la gentrificación.

La Carretera de Ronda debe transformase en una vía urbana con tres carriles de circulación, uno para cada sentido y otro central para permitir los giros y favorecer los tráficos transversales entre zona de Altamira y Nueva Andalucía; la ampliación de aceras permitirá la colocación de arbolado para generar sombra y amortiguar los ruidos del tráfico.

Es imprescindible la realización de una vía de circunvalación, desde La Chanca hasta la punta del rio, que articule y comunique los barrios del noroeste, en la actualidad organizados como bolsas de suelo en fondo de saco, y establezca una comunicación rápida con las entradas de la ciudad desde la autovía y con los asentamientos a levante del municipio.

Hay que acometer pequeñas operaciones de cirugía urbana, tras el estudio pormenorizado de cada barrio, para que con la apertura de una nueva calle o la demolición de una edificación se consiga una mejora sustancial en la comunicación. Son pequeñas operaciones pero que tienen una gran incidencia, como ocurrió con la apertura de la calle Campogris, en el barrio de Los Ángeles.

Se debe fomentar el uso del transporte público y de la bicicleta. Es necesario reforzar la red de autobuses dotándola de intercambiadores y lanzaderas en puntos estratégicos: aparcamiento periféricos, hospital, mercadillos, centros deportivos, universidad de la ciudad, evitando recorridos excesivamente largos y sectorizando las zonas del término municipal. Extender la red de carriles bici y conectarlos con las paradas de autobuses, favoreciendo un uso combinado de ambos medios. 

Debemos superar el tradicional concepto de movilidad circunscrito al uso del vehículo privado. Cada vez disponemos de más sistemas de transporte, tanto públicos como privados, colectivos o individuales. Y en el centro debemos situar la movilidad peatonal, la más importante de todas porque es la que crea ciudad, da sentido de pertenencia y mejora las condiciones de vida de los habitantes. 

Y, por último, debemos entender el espacio libre, formado por calles, plazas, jardines y parques, como una prolongación de nuestras viviendas, como los espacios comunes donde tenemos que sentirnos seguros, protegidos y a gusto. En este sentido, es fundamental la vegetación para crear unas condiciones de confort, tanto espirituales como físicas, mitigando el efecto isla de calor, rebajando el nivel de ruido, embelleciendo y humanizando espacios, albergando biodiversidad, conectándonos con la naturaleza.

Eusebio Villanueva Pleguezuelo- Arquitecto. Concejal del Grupo Municipal Socialista

Movilidad frente a inmovilismo
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