viernes 4/12/20

Y yo también

Esperanza Pérez Felices
Esperanza Pérez Felices

Se, comprendo y presiento que muchos de mis vecinos navegan por igual entre el miedo, la preocupación y como mínimo el respeto ante eso que a todos tanto nos aterra, como es la posibilidad de un rebrote de COVID. La apertura de fronteras interiores y exteriores al decaer el estado de alarma, trae consigo la movilidad y con ella a la gente, porque somos zona de recepción, de escape, una frontera mental que muchas familias necesitan traspasar para respirar un aire distinto y dejar atrás una experiencia que puede quedar como la más dura de sus vidas. De la de muchos de nosotros mismos.

Esas sensaciones que todos, yo también, tenemos ante lo desconocido que viviremos en los próximos meses tiene para los nijareños, y estoy convencida de que para los almerienses en general, un significado especial, porque dependiendo cómo tratemos a esos visitantes, de nuestra capacidad de comprensión y hasta de dirección de comportamientos en comunidad, así tratarán ellos a todo lo que tenga nuestro sello de procedencia.

Ya no se trata de que un visitante de este año vuelva el verano que viene, porque somos conscientes de la capacidad de repetición que generamos en todo aquel que pasa por aquí, por lo menos hasta ahora, sino de que se lleven la impronta de una experiencia tan excepcional que cuando pasen por un mercado y vean un producto almeriense automáticamente se les dibuje una sonrisa en la cara. Que el color de esa fruta, de ese tomate, les haga volar imaginariamente hacia aquel verano tan especial después de algo verdaderamente espantoso como la COVID19.

Se trata de que generemos tal lazo, que cuando nuestros hijos estén fuera de nuestro territorio, el apellido Almería sea una moneda inagotable de devolución de gratitud.

En Níjar, por ejemplo, nos pasa mucho. Cuando alguno de nuestros chicos o chicas estudia en una universidad y coincide con un profesor que es asiduo de nuestra tierra, o sencillamente guarda un buen recuerdo de aquí, esa criatura vuelve a casa contando a sus padres las facilidades que le ha proporcionado su propio origen.

Soy de las convencidas de que el sector agrícola o al menos el comercializador aún no ha explotado lo suficiente ese tránsito de personas que con la mínima inversión de amabilidad pueden ser los mejores prescriptores de su producto ¿Acaso duda alguien del poder del boca a boca? Y me da igual que sea en el tu a tu personal o por medio de las redes sociales, pero es en este momento cuanto tenemos la oportunidad de hacer nuestra mejor campaña de fidelización.

Con este planteamiento no digo, ni mucho menos, que convirtamos esto en un festín a la napolitana. Todo lo contrario. Si somos capaces de hacer cumplir a los demás con nuestro propio ejemplo, con serenidad, duplicaremos la efectividad de ese movimiento estratégico que será la gestión de nuestras visitas en el post COVID19.

Difícil es, porque el miedo, la preocupación y como mínimo el respeto ante eso que a todos tanto nos aterra estará ahí, pero también estará en el miso lugar, en nosotros mismos, la capacidad de gestionar inteligentemente nuestra propia escalada hacia la normalidad y puede que este verano, intentarlo al menos, sea la terapia que nos hace falta a todos.

 

Esperanza Pérez Felices, alcaldesa de Níjar

Y yo también
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