Yo soy la Carmen de España
Marcial Vázquez
A la vista de la reacción totalmente inmadura de la derrotada, está claro que Chacón creía firmemente que iba a ganar el 38 congreso del PSOE. Y a la vista de la amenaza de ayer del PSC respecto a sus “relaciones” con el partido socialista, está claro que alguien ha pretendido llegar a la secretaría general a lo Rajoy: estafando a los delegados.
No se puede interpretar de otro modo que mientras Chacón se ha dedicado durante semanas a cultivar su alma española y almeriense, pensando que así conseguiría asegurar la victoria, el PSC ha visto bien que su máxima representante utilizase el concepto nacional de España para unir a todo el partido. Pero ahora que Carmen no solamente ha perdido, sino que ha decidido apartarse del cáliz del cargo interno o parlamentario, ha faltado tiempo para poner sobre la mesa el otro carácter nacional del PSC, es decir, su verdadero carácter nacional: el catalán.
A mí me parece algo totalmente suicida que en una región donde las opciones nacionalistas están más que amortizadas y que han sufrido una derrota histórica en las Generales, al PSC no se le ocurra otra cosa que volverse aún más sobre sí mismos, y plantear no solamente que sus diputados puedan votar distinto al sentido de voto que imponga el PSOE, sino que van a defender un nuevo pacto fiscal del Estado con Cataluña. Ellos hablan de pacto federal, CiU habla de pacto confederal, pero el fondo es el mismo: la senyera como argumento racional. Y que se sepa, hasta ahora, ninguna bandera del mundo ha mostrado algún tipo de actividad intelectual. Es más, siempre que un partido o un político se han envuelto en una bandera ha empezado a demostrar su tendencia hacia el sectarismo. La derecha franquista y post franquista por su intolerancia hacia las autonomías; los nacionalismos anti españoles por su odio visceral a todo lo español.
Llegados a este punto es necesario que el PSOE, en especial Rubalcaba, se planteen cuál va a ser el futuro del socialismo en Cataluña: si van a aspirar a suceder a ERC en los votantes nacionalistas, o si van a contribuir a una recuperación socializada del electorado socialista que debe salir de casa en las próximas elecciones si quiere la izquierda volver al poder. Al PSC no le valdrá con el nacionalismo, pero al PSOE tampoco. Y si los socialistas catalanes están dispuestos a hacerle la vida imposible a Rubalcaba, Alfredo no puede quedarse con los brazos cruzados. Es cierto que Tomás Gómez tiene aún más ganas de tocar las narices, el cual después de perder estrepitosamente en Madrid, se cree que por ganar unas primarias ya tiene derecho a repartir carnets para separar a los buenos de los malos socialistas.
Me imagino que habrá quien piense que esta reacción del PSC post congreso tiene mucho que ver con la derrota de Chacón. Y esto, siendo muy cierto, no agota la explicación.
Ya antes del Congreso la nueva dirección del PSC aprobó un giro más catalanista, demostrando no haber comprendido nada de la derrota en las municipales y autonómicas. El PSC no perdió la Generalitat o Barcelona por no ser suficientemente “catalanistas”, pero está claro que en esta vida de donde no hay no se puede sacar. Simplemente ante la candidatura de su máxima exponente decidieron aparcar estas cosas y aceptar que el PSC es español si el PSC dirige el PSOE. Y así no se puede ir a ninguna parte. El PSOE no puede tolerar que el PSC pretenda utilizar los argumentos nacionalistas del encaje en el estado: si no estamos cómodos en el Estado, nos vamos. Algo que dice continuamente Artur Mas.
Empieza así la primera consecuencia de la derrota de Chacón, a la espera de lo que pase en Andalucía, donde si Griñán no conserva la Junta va a ser complicado que conserve durante mucho tiempo su sillón en el PSOE andaluz.