viernes. 07.10.2022

Yo no soy muy de santos

Loly Cruz, periodista

Quien me conoce sabe que no soy muy de Santos. Quienes no las conozcan, pensarán que estamos locas. Quienes no las vivan, no sufrirán su partida. 

Tradiciones milenarias como si de sangre se tratara. Son nuestros abuelos y los suyos los que hicieron el trabajo. Fueron ellos, digo ellos, porque en verdad eran ellos. Hombres que se unieron para iluminar sus figuras e iluminar su pueblo. Tradiciones no dañinas pero sí grandes en su esencia. 

Quien me conoce sabe que cabezona con las injusticias soy. Tradiciones que tacho de barbaries aquellas que se ceban con el bien animal, humano o material. Son fiestas, sí, pero sin derecho a hacer daño. El Toro de la Vega, el pavo que vuela o las que al son del sol hay que desangrar. Son tradiciones, sí, pero como también lo eran las luchas del hombre contra los leones. No por ello, merecedoras de ser permitidas. La sociedad avanza y con ella las costumbres y la lealtad al bienestar. Por ello, hay que cambiar. 

Ser de pueblo, cortijeros como nos llaman en la gran ciudad, es un lujo que no siempre se valora como se debe valorar. Vecinos con un buenos días, un buenas tardes o un qué tal estás. Cercanía y saber estar. Ayuda al que no da más o simplemente el calor de un buen hogar. Ese es mi pueblo, sabiduría de lo que es el bienestar. Y tradiciones… lo mejor está por llegar. 

Quien me conoce sabe que no soy muy de Santos. Pero éstos no son solo figuras. Representan lo que somos. Un pueblo pequeño, pero de gran comunidad. Un grupo unido y bienvenidos los demás. Así que, vamos a bailar.

Bailamos al son del fuego, en las tribus africanas también lo hacen. Saltan en la hoguera para atraer salud. Nosotros lo hacemos para resaltar lo que somos. Ojos iluminados al destello del fuego. Trajes fuera, de esos que no se queman. Varias capas por si se perforan. Talines contra incendios. Gafas y toallas liadas. Comunidad unida y a tirar. Olor a pólvora, adrenalina. Si te quemas ya se curará. Quienes no las conozcan, pensarán que estamos locas.

Ese es mi pueblo. Lucha y constancia para que no se pierdan. Tradiciones no dañinas, pero sí de adrenalina. Vecinos/as amigos/as. Birras por aquí y vino por allá. Chicha para todo el que llegue y a pasear la mecha. Porque es eso, son costumbres que corren por las venas. 

Nervios e impaciencia. Que llegue ya la noche. También la tarde, bajando esas figuras que aunque yo no sea muy de Santos, son San Antón y San Cayetano. Los patrones de mi pueblo y los que hacen que se ilumine hasta el cielo. Carretillas muy queridas y pueblo unido para que sean infinitas. ¡Viva, siempre, San Antón y San Cayetano!

Yo no soy muy de santos
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