Ya llegó San Martín

Marcial Vázquez

A veces uno recuerda lo relativo que es el tiempo y, muchas veces, lo cruel que es con nosotros. El tiempo nos domina de tal manera que cuanto más necesitamos que pase, más lento corre, y cuanto más necesitamos que se detenga, más rápido se va. Por eso mismo las horas de placer son efímeras y las horas de dolor interminables.

Digo esto porque recuerdo, como si fuera ayer, el primer artículo que publiqué en teleprensa, titulado “el pogreso de grabiel”, mal escrito el título a conciencia para reflejar el defecto más estético que adornaba al personaje: su incapacidad oral y su limitación intelectual. Es verdad que el hecho de que este semidios de la Rábita a duras penas tenga el graduado escolar, si es que lo tiene, no impidió en ningún momento que llegara a convertirse en el dueño, literalmente, de casi toda Almería. Desde luego de toda Roquetas, pero posteriormente se expandió política, y lo que no es políticamente, por toda Almería. Si Arenas lo bautizó como su hermano mayor y su mano derecha fue porque el PP de Almería sostenía a todo el PP andaluz. Y lo sostenía en todos sus sentidos. Luego llegará la amarga victoria de Javier y su marcha al día siguiente a Madrid en cuestión de horas, gracias al AVE que une Sevilla con la capital de España, ya que de Almería se marchó días antes para quizás nunca más volver.

Desde que escribí aquel primer artículo, hasta hoy, he tenido que soportar muchas cosas, no todas necesariamente negativas, pero siempre bajo la sensación y el sentimiento de que éramos unos pocos los que estábamos solos en nuestra lucha contra el ser más peligroso de Almería y más tóxico de nuestra política provincial. Nadie en muchos meses nos tendió una mano al grupo de locos y suicidas que dábamos la cara públicamente contra la trama de corrupción a todos los niveles que se había instalado en nuestra provincia, aunque algunos ahora en su mediocridad y su ambición ilegítima intenten subirse a este carro de Hispano Almería con tan poca credibilidad por su parte como torpeza y miseria en su ejecución.

Comprendo que algunos piensen que los tribunales van a hacer el trabajo y la labor que le corresponde a la política, pero yo nunca creí en ello ni creo ahora. Primero porque la separación de poderes no solamente debe de ser efectiva sino que debe de ser real, y si hablamos de Gabriel y el PP de Almería, en realidad del fascismo en general, ya hemos visto cómo han actuado respecto a la Gürtel y al caso Bárcenas y como controlan y dominan de manera que roza casi la perfección inmoral los cuartos oscuros de los juzgados. Por lo que yo no espero, ni ahora ni nunca, que un juez consiga en la sala lo que los socialistas debemos conseguir en las urnas. Los socialistas y la oposición en general, pero yo hablo de mi partido porque es el que me toca.

Pero ser parte del PSOE no significa que no reconozca a aquellos que han estado a mi lado en la lucha, gente que no siempre era del partido socialista, como Ricardo y Juan Pablo y, sobre todo, Carolina de AMAyT, la cual con su valentía, decisión e integridad, ha dado a muchos una lección pública e intachable de la dignidad política e insobornable que todos debemos aplicarnos.

Yo no sé si todo esto que está saliendo a la luz en “el País” va a significar algo en el aspecto político para la derecha almeriense. Os soy sincero: tengo mis dudas, por motivos que debido a la lealtad a compañeros de mi partido decido callarme y no hablar, por ahora, de ellos. Sólo diré una cosa: la información acerca de Hispano Gabriel y Alcosan es como un gordo de lotería que rara vez toca en política, y da la impresión de que pasarán los meses y nos veremos igual de pobres que antes, es decir, que a pesar de habernos tocado el gordo, nada cambió en nuestras vidas. Porque a este paso acabaremos dando explicaciones de la supuesta financiación ilegal del PP almeriense y diversas comisiones los socialistas de Almería.

Nadie dijo que fuera fácil, pero algunos llevamos en la piel heridas de guerra que no se pueden comprar ahora ni afligir artificialmente a la piel como pretenden ciertas personas para presumir de una lucha en la que nunca estuvieron. Pase lo que pase en este asunto os doy mi palabra que dedicaré todo lo que me quede de vida a que los que desembarcamos en Normandía también desfilemos en París.