jueves. 04.06.2026

Una nueva esclavitud llamada Euro

Marcial Vázquez

Uno de los aspectos que más se han discriminado en todas las reformas educativas ha sido la necesidad de una formación política para toda la ciudadanía. No en cuanto a ideología, sino más bien a funcionamiento. Es decir, una especie de ciencias políticas concentradas en tres o cuatro años, para que así la sociedad tuviese una preparación suficiente para que no fuesen manipulados tan fácilmente una vez cumplidos los 18 años y dentro del censo electoral.

Y no sé por qué nadie hasta ahora ha pedido en los ámbitos académicos esta formación necesaria que complicaría mucho la facilidad que tienen la mayoría de políticos, principalmente de la derecha, para engañar a su electorado y manipularlos siempre en beneficio de eso que se ha venido conociendo como “élites extractivas”, adjetivo innecesario por lo menos en España.

Aunque para todos los votantes del PP la explicación a esta crisis que padecemos es tan sencilla como falsa, existen sin embargo otros muchos españoles que lejos de conocer las causas, también desconocen nuestro futuro pero querrían que alguien arrojase algo de luz en este laberinto de los horrores donde cada vez está más negro y el camino es más pegajoso. Hay que tener en cuenta que es comprensible la desorientación dado que llevamos 3 años escuchando al FMI, al BCE, a la UE, y demás organismos, decir cada mes cosas distintas y muchas veces contradictorias entre sí. Lo único claro es el dolor, el que ya llevamos a nuestras espaldas y el que nos espera en el horizonte. ¿Se creó la Unión Europea para propiciar un sistema mafioso donde todos los países estén al servicio de Alemania ya sea como aliados, ya sea como sirvientes? Desde luego que no, básicamente porque el embrión de la UE, la llamada CECA, se creó con el fin de buscar un nexo común entre Alemania y Francia para evitar que el recién reconstruido y divido país alemán nos llevase nuevamente a otra guerra mundial, que sería la tercera. Hay que recordar que Alemania occidental logró conseguir unas cotas de progreso y bienestar económico avanzado gracias a las ayudas de Europa y sobre todo de la EEUU para reparar todas sus ciudades e industrias que habían sido devastadas en la guerra de los Aliados contra Hitler, el Merkel alemán de entonces.

¿Por qué es necesario recordar esto ahora? Porque gran parte de la crisis, y de las previsiones catastróficas que nos esperan, es debido al sistema económico y político de la Unión Monetaria que ha transformado un Euro que empezó siendo una moneda común en un símbolo de esclavitud de muchos países, los de la periferia, a beneficio del centro, en este caso Alemania. Todos los tratados y las cotas de poder de cada país en el Consejo y en las diversas cumbres sobre el futuro de la Unión, han quedado reducidos a cenizas ante la cobardía y la falta de liderazgo de la mayor parte de países de la Comunidad que ya solamente aspiran a que Alemania los deje disfrutar de su poder en el Gobierno pertinente y no sufran “la solución Monti”. El precio a pagar es evidente: la esclavitud y la condena sin futuro y sin mañana de millones de europeos ya se llamen griegos, portugueses, italianos o españoles.

En España, sin embargo, padecemos dos plagas, que sin ser bíblicas sí que tienen algo de diabólicas: la plaga Merkel y la plaga Rajoy. Y ambas conllevan nuevas formas de esclavitud que empiezan por hacernos a todos más pobres y desiguales para someternos, y terminan aplicando un plan implacable de ingeniería social protofascista para transformar a España en un país “como Dios manda”, que diría aquel.

¿Sería tan fácil la manipulación social y el lavado de cerebros que está implementando la derecha si tuviese enfrente a una sociedad con formación básica en política y procesos de poder? evidentemente, no. Por eso es necesario que empecemos por comprender que quizás ya es demasiado tarde para nosotros, pero si queremos que las próximas generaciones puedan ser libres y no esclavos del Euro, tal vez tendríamos que empezar por educar políticamente a los futuros españoles y nos ahorraríamos muchas heridas que lejos de curarse no hacen más que supurar.

Una nueva esclavitud llamada Euro
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