Tu mirada no ve mi realidad
Ana Mancheño, teleprensa.com Sevilla
Cuando la realidad que viven algunos está tan alejada de la que viven otros, qué fácil se ven ciertas situaciones. No porque lo sean, más bien porque no es lo mismo reivindicar cosas cuando tienes cubiertas necesidades básicas, y no tan básicas, que reivindicarlas y a la vez estar padeciéndolas.
Si eres un cargo público y cobras un dinero público, donde se incluyen además dietas, el concepto de desigualdad cambia. Por mucho que digan que están con los que no tienen. Aquellos que hablan y, hablan de políticas sociales, sólo se queda en eso, hablar. Pues para llevarlas a cabo, se han de poner muchos de acuerdo. Creo que el balance de los años de crisis lo dice todo. Siguen siendo muchísimos los que están peor aún que cuando todo esto empezó.
Mientras tanto políticos de una u otra ideología, me da igual, siguen en su realidad de despachos, de reuniones con cargos más altos que el de ellos, para… Poner solución a ¿esta situación? Alguien de un partido político me dijo que “las cosas se solucionan en los despachos, negociando”, y no deja de tener razón. Pero también muchas otras veces se solucionan apoyando físicamente una causa o colectivo con su presencia, que hagan sentir al ciudadano que están con ellos, no escondidos de ellos.
Te escondes cuando temes algo ¿Será que les da miedo enfrentarse a sus mentiras? Mirar de frente asumiendo que una cosa es lo que dije y otra lo que llevo hecho, eso es de ser muy, pero que muy valiente.
Que esta situación dura ya muchos años, todos lo sabemos. Y en el transcurso de ellos, mucha gente ha perdido muchas cosas, entre ellas la esperanza que hace mantener la ilusión del ser humano.
Porque por muchos datos que nos quieran mostrar y estadísticas que digan que cada vez hay menos gente desempleada, menos que siguen sin tener donde vivir, menos desahucios, más que tienen confianza en el futuro… lo cierto es que, cuando hablo con gente, gente normal y corriente, gente que no está metida en despachos, gente que vive su realidad, ésta difiere mucho de la que se ve desde esa otra atalaya, en la que se encuentran los que dicen que vamos superando esta “desesperación”. Para esta gente la percepción es que aquellos brotes verdes de los que hablaban, y a veces se hace alusión, aún no están plantados y menos aún tienen raíces.
La situación no es la que reflejan esos datos. Es muy distinta. Esta gente tiene el corazón encogido porque a unos el contrato se les terminó, a otros se les terminó todo tipo de prestaciones, de prórroga de esas prestaciones, de ayudas sociales, y a otros simplemente se les terminó cualquier atisbo de fe.
Y podemos hablar de otros casos, por ejemplo, de empleos sin ningún derecho. Pues hoy no se busca empleo, se mendiga un puesto de trabajo. Hay quien dice “si quieres trabajar, esto es lo que hay” lo cual significa hacer diez horas por 400 euros.
Mientras tanto se siguen haciendo reformas, de las reformas hechas anteriormente. Ahora la OCDE, cambia el discurso y dice que en España bajar los sueldos ya no es recomendable porque de lo contrario, seguiremos siendo el segundo estado de la Unión con más desempleados, estando en la cola de Europa (que ya más no se puede estar). Y justo hace unos meses otro organismo el FMI, había dicho lo contrario y pedía más bajadas salariales.
Con todo y con estas realidades tan distintas, el que malvive la realidad que le tocó en suerte, pocas veces podrá ser comprendido por el que vive otra realidad, pues para entender las situaciones se ha de pasar por ellas o acercarte a ellas con humildad y sin juzgar.