miércoles. 03.06.2026

Thiago Divertido

Juan Antonio Palacios Escobar

Era un cachondo mental, que de tanto reírse había logrado ejercitar todos los músculos del cuerpo. Nadie hubiera dicho viéndolo de cerca que Thiago,  con su cara de pocos amigos y su traje oscuro, era una persona que hacia honor a su apellido y resultaba Divertido.

Para gozar de la vida y no resultar ingenuo, procuraba moverse entre claridades y oscuridades con toda la maestría de la que podía hacer gala y en demasiadas ocasiones, lo que creía que estaba por llegar ya estaba sucediendo.

Notaba que su atractivo se multiplicaba por su carisma, y se llevaba a la gente de calle porque jamás paraba de hablar, moverse o pensar que travesuras podía acometer. Sabía cultivar las amistades que le aportaban cosas positivas.

Casi siempre era demasiado exigente consigo mismo, y empleaba las segundas intenciones para saber toda la verdad. A pesar de ser alguien muy activo, era tremendamente cauto y tenía sumo cuidado con todo lo que decía y contaba.

Entre inspiraciones y conspiraciones, antiguallas y modernidades, invitaciones y agasajos,  resultaba magistral en sus intervenciones que abría y descubría con sus argumentos, que estimulaba la atención y la fascinación. Y además tenía la capacidad de olvidar todo aquello que le resultaba desagradable.

Su camino hacia el éxito era un campo de minas con muchas incógnitas y pocas respuestas. Entre  pistas, indicios y sospechas, se perdía en una vorágine, en la que sus expectativas se veían estancadas. Debía saber llegar a un acuerdo con los demás para hacer lo que le apetecía y no imponer nada.

Aunque le diera un poco de pereza, le venía bien airearse y guardar el chip. Vivía el momento sin apenas darse cuenta y sabía que los peores  enemigos en la mayoría de las ocasiones eran la desconfianza y el aburrimiento.

Cada vez que intentaba averiguar algo más, se topaba con una muralla que le impedía ver más allá de sus ojos. Sin embargo en su relación con los demás, era el polo de atracción que relajaba tensiones y abría cauces de diálogo.

Con su actitud positiva todo sería más fácil pero debía ser valiente y hacer lo que le correspondía. No podía incurrir en el error  de que cuando le tocaba averiguar algo más, zanjar el tema utilizando una frase, pronunciada con tono paciente y condimentado con una afable expresión en su rostro.

Tenía la cualidad de confiar en sí mismo para que nadie pudiera arrebatarle nada. Despertaba envidias en su entorno personal, pero poseía ese don de sintonizar con   la gente y en su pragmatismo y resolución, era el motor de una euforia ganadora.

Con ahorros y sin derroches, se encontraba en un bloqueo del que debía salir con confianza y determinación. Conocía cuales eran sus verdaderos valores, lo que le hacía ser más fuerte. Su mirada honesta hacia su interior era la clave para seguir avanzando en la consecución de sus sueños.

Sentía que todo fluía mejor y que ya estaban cerradas ciertas heridas del pasado. Sacaba conclusiones que antes no había contemplado y había decidido comenzar  a cambiar su vida. A preguntarse cómo serían las cosas sin puntos y aparte ni puntos seguidos, sin comas ni signos que interrumpieran su camino. Emociones e inquietudes a partes iguales, vivencias y experimentaciones para no dejar de aprender.

Thiago Divertido
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