jueves. 04.06.2026

Sueño frustrado

Juan Antonio Palacios Escobar

Nos quedamos sin Juegos Olímpicos para dentro de siete años. Madrid no será sede de los mismos en el 2020, y desde que en la noche de pasado sábado día 7 en que supimos la noticia, la decepción nos inundó a todos los que abrigábamos la esperanza de que España acogiera el mayor acontecimiento del deporte que tiene lugar cada cuatro años.

En nuestras retinas y en nuestras memorias, para muchos que son jóvenes y entonces eran unos niños, permanece un triunfo personal y colectivo, de catalanes y españoles, con los Juegos de Amigos para siempre de Monserrat Caballé y Freddie Mercury, después recreada por otros muchos interpretes, eran las Olimpiadas de Barcelona 92.

Aquello fue una forma de colocarnos en el mapa y demostrar al mundo que sabíamos hacer las cosas, que además de divertirnos como nadie, éramos eficaces y eficientes. Fue un chutazo de autoestima como pueblo, y demostrarnos que cuando queremos, podemos triunfar como los mejores., porque nos hemos preparado y afrontamos con garantía los retos difíciles.

La pregunta del millón que nos debemos formular, es que ha pasado para que esta vez ni sonara la flauta ni nos apoyaran los miembros del COI. Y ante esta decisión, conociendo perfectamente quienes son y a que intereses responden los miembros de este organismo, antes de emprenderla contra todo bicho viviente, hemos de ser autocríticos y preguntarnos ¿en qué hemos fallado?

He de confesar que el que esta columna escribe , le hubiera gustado como a la inmensa mayoría de los españoles que los Juegos del 2020 se hubieran celebrado en Madrid, desde el reconocimiento que nuestro país tiene en estos momentos de profunda crisis económica otras prioridades más fundamentales y necesarias para la sociedad en su conjunto.

Es posible que hayamos errado en el diagnóstico de la situación, llevados por un optimismo, que es una cualidad deseable pero en dosis adecuadas, porque en exceso suele resultar fatal, y en los últimos meses, algunas voces interesadas, de las que ponen la mano pero no arriman el hombro, nos hicieron creer que esto estaba chupado.

También resultaba, una experiencia fantástica; que con la situación económica que está atravesando España, con cerca de seis millones de parados y habiendo tenido que rescatar el sistema financiero; planteáramos unos Juegos austeros y de la sostenibilidad, cuando todos sabemos que las Olimpiadas son una marca que maneja y deja mucho dinero.

Al actual gobierno del PP con un Presidente, como el señor Rajoy, que nunca se sabe, y un ministro de Hacienda, como Montoro, que cree que el mundo nos admira; le pudo el lema del retro franquismo de “España es diferente”.

Y en ese afán repetimos por tercera vez la estrategia equivocada, y nos olvidamos que de cara al 2024, nuestros compadres del Club de la Unión Europea tienen en su mente que se presente la candidatura de Paris así como Roma y Berlín, por lo que además de enfadados, no nos iban a apoyar.

Si para completar el cuadro nuestras actuales relaciones con el Reino Unido no pasan por el mejor de los momentos con nuestras diferencias con el contencioso de Gibraltar, y estos controlan un buen porcentaje de votos, pues deduzcan ustedes mismos, queridos lectores.

A esto añadimos, nuestra imagen general con los casos de corrupción y la conflictividad social, y particular con los casos de dopaje, pero lo que ya puso la puntilla fue la magistral intervención de doña Ana Botella en inglés de Oxford, invitándonos a tomar café relajadamente en la Plaza Mayor de Madrid.

Sueño frustrado
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