Relativismo moral y ciclismo
Valentín Escobar. Abogado. Escobar&Navarrete Abogados
En este tiempo que vivimos, parece que todo “depende”. No hay verdades absolutas. Lo bueno y lo malo, la verdad o la mentira, no son conceptos claros ni constantes, sino que “dependen” y se relativizan de manera burda a gusto del consumidor. Hacer trampas, sea en el deporte o sea en la vida personal o profesional de cada uno ¿Es algo malo? ¿O lo malo es que te pillen?
Hoy se ha conocido que la UCI (Unión Ciclista Internacional) ha acordado desposeer a Lance Armstrong de sus siete Tours de Francia. Hablamos de dejar al ciclismo internacional sin la que ha sido sin ningún género de dudas su figura de mayor relevancia. Nadie había conseguido nada parecido –ni nuestro querido Miguel Induráin- y además en el caso del americano, a la hazaña deportiva hay que sumar el componente emocional y épico de saber que el fenomenal deportista tuvo que retirarse prematuramente por un cáncer, que supo vencer para volver a subirse a una bicicleta, y finalmente convertirse en el mejor corredor de todos los tiempos.
Su caso es digno de estudio. Se le despoja de sus siete Tours sin haber dado positivo jamás en ninguno de los cientos de controles que ha superado en su vida deportiva. A pesar de ello, la UCI da por bueno el informe de mil páginas que conocimos hace unos días publicado por la USADA (la Agencia Anti-Dopaje de los Estados Unidos) en la que se declara probado que el americano se dopó de forma sistemática durante años y se le suspendió a perpetuidad; lo cual, por cierto, no deja de ser curioso toda vez que Lance Armstrong ya se había retirado, y sin embargo a los compañeros de equipo que han declarado en su contra no se les sanciona con la devolución de los premios percibidos ni del dinero cobrado, a pesar de que ellos también se doparon según su propia confesión, y además, alguno sigue en activo. A Lance se le condena por las declaraciones de sus excompañeros. Y además, como su infracción ha prescrito, la UCI va a cambiar la normativa para aumentar el plazo de prescripción, y sancionar retroactivamente al corredor. Eso también parece trampa, ¿no?.
Hace un par de meses pude leer el libro que Tyler Hamilton, compañero durante años de Lance Armstrong, publicó sobre este tema (The secret race, Inside the hidden World of the Tour De France; Tyler Hamilton, 2012) y la verdad es que el informe de la USADA prácticamente ha venido a ratificar el contenido del libro al pie de la letra. Las evidencias parecen demasiado importantes como para tratar de defender al americano, que finalmente ha visto como en los últimos días sus principales patrocinadores durante años le han abandonado en desbandada.
Y aquí viene lo curioso. Yo también creo que es culpable, es sólo una opinión. Pero me atrevo a poner sobre la mesa las siguientes cuestiones: primero, ¿se puede sancionar a un deportista que nunca ha dado positivo en un control? Si la respuesta es afirmativa, entonces, ¿Para que sirven los controles anti-dopaje? ¿Son fiables?
Y sigo, ¿Que hacemos con el resto de ciclistas que han acompañado a Lance en el podium esos siete años? Por que resulta que todos ellos también han dado positivo en algún momento de sus carreras, ese es el verdadero motivo por el que la UCI no nombra ganador al siguiente del podium, para evitarse más titulares de prensa.
Pero entonces; ¿Lo importante es no utilizar sustancias dopantes, o lo importante es que no te pillen al usarlas?
Más aún. Debemos decidir si la lucha contra el dopaje trata de defender la salud de los deportistas, o si se trata de una cuestión legal (con mucho dinero en juego) o incluso si se trata de una cuestión moral, por lo que tiene de fraude y de trampa. De otro modo, el mensaje nunca será claro.
Llama a la reflexión el hecho de que la mayor parte del resto de ciclistas del pelotón han optado por no condenar al americano. Unos dicen que prefieren no hablar. Otros cargan directamente contra la UCI, que era la encargada de vigilar, y no contra el presunto infractor. Es curioso, ¿verdad? Incluso Escartín, el único corredor –y español- no salpicado por asuntos de dopaje en esos siete Tours, ha dicho que no quiere ser el ganador, que él llegó el tercero, y que no le parece bien que sancionen a Lance.
Lo cierto es que este asunto me parece digno de reflexión porque resulta extrapolable a todas las profesiones y por el mensaje que mandamos a nuestros jóvenes, de que todo “depende”.