Encarna Moreno Flores. Concejala IU Roquetas
Llevamos ya unos años en los que el Centro de Roquetas acoge gran parte de los actos programados para la celebración de las fiestas de la Virgen del Rosario. Pensábamos los vecinos que se estaba trabajando para revitalizar las fiestas patronales de Roquetas de Mar y también el centro de nuestra localidad.
La realidad de este año ha sido otra. Muchos de los negocios que se instalaron en años anteriores no lo han hecho este año. El crecimiento que se esperaba no se ha producido, así todo ha quedado reducido a la zona de los cacharritos y a la Plaza. Pero quizás esto no sea lo más grave.
Una vez más este equipo de gobierno se olvida de los jóvenes: la oferta en la programación para este sector de la población es nulo. Ellos, que serán los encargados de mantener la tradición de las fiestas patronales no tienen en la programación nada propio para su edad e inquietudes.
Se empeña el Partido Popular en presentar un programa repleto de actos y para ello utiliza la repetición, recogiendo incluso actos que se realizan durante todo el año y que no son específicos de los días festivos. Todo ello tiene mucho que ver con la falta de imaginación y con la falta de participación de la juventud de nuestro municipio a la hora de plasmar la programación para estos cuatro días de fiesta.
Si observamos el apretado programa de fiestas vemos que es repetitivo, hasta seis exposiciones cada día y las mismas todos los días.
De los ciento un actos recogidos en el programa, treinta y uno están dedicados a exposiciones, veinticuatro a actos deportivos, diez a religiosos, otros diez actuaciones musicales y hasta ocho veces se repite lo de las rutas, de tapeo (como si esto hubiese que programarlo) o del Tren Solar. Más sorprendente es que se inaugure cuatro veces el Botillo, cada día, la inauguración se realiza el primer día y ya debería quedar “inaugurado” como es la tradición local. Una vez más se busca la cantidad frente a la calidad.
Si el ciudadano ha sido consciente de que estábamos en fiestas no ha sido por el ambiente festivo que hemos podido observar en el centro, no ha habido ese movimiento de personas propio de jornadas festivas, en algunas calles céntricas el único signo festivo era el alumbrado.
Somos conscientes de las dificultades económicas pero eso no quita que a la hora de hacer la programación no se piense en todos, en los niños, en los jóvenes, en los mayores y en los vecinos provenientes de otras culturas y tradiciones. Quizá el gasto que se hace no se corresponda con lo deseado por los roqueteros y roqueteras y la mayoría del presupuesto se vaya en boato y espectáculos; y poco en asegurar actividades para todos los gustos.
Lo que debería ser una programación para todos los públicos, propia de unas fiestas patronales, fiesta local en todo el municipio, resulta ser una fiesta para pocos, cuando debería ser la ocasión de aunar y recuperar las tradiciones locales de toda la vida con las nuevas tradiciones e intereses de un municipio que ya se ha consolidado como multicultural pero, sobre todo, con una pirámide de población joven. Es hora de darles voz y voto en la planificación de nuestras fiestas.
